Romance equivocado

Capítulo 3.1: Amistades sinceras florecen en la infancia

♡≪════[26/5/ 2014]════≫♡

Es lunes y aunque intento que el día empiece como cualquier otro, la verdad es que desde hace semanas nada se siente normal. Ha pasado ya un mes desde que la policía llegó un día al salón de clases y se llevó a Emma por motivos familiares, aunque los demás estudiantes estén como si nada, a mi me cuesta acostumbrarme a su ausencia, hay días en los que entró al salón y, por costumbre, volteo a mirar su puesto antes de recordar que ya no está ahí.

《La extraño más de lo que creí posible. 》

Extraño su risa escandalosa, su forma de expresarse cuando tiene un chisme por contar, incluso esa forma tan inocente de referirse a las películas y series, como si no supiera que son actores. Camine hacia la escuela con ese nudo en la garganta de saber que no estará aquella persona que me hace sentirme menos solo en el salón, sin embargo, trato de mantenerme positivo y aferrarme a la posibilidad de que al entrar al salón, vea su sonrisa nuevamente.

Cuando ya iba entrando a la escuela, vi que Felix me esperaba en la puerta principal con la misma sonrisa que pone cuando sabe algo que yo no y antes de que pudiera preguntarle las razones, se me acercó rápidamente.

—Chiqui —me dijo en voz baja, pero emocionada—, tengo una buena noticia.

Sin tiempo de responder, me agarró de la mano con delicadeza y empezó a jalarme rápidamente hacia mi salón de clases. Yo apenas podía seguirle el paso, me gustaban las sorpresas y el corazón se me acelero de la emoción al pensar mil cosas en pocos segundos, cuando entramos al salon de clases y levanté la vista, vi a Emma sentada en su pupitre habitual y por un momento me quedé en shock, como si mi cerebro no lograra procesar lo que mis ojos estaban viendo.

—¡Emma! —dije, casi sin voz.

Ella se levantó de inmediato y me abrazó fuerte, en ese abrazo se me fue todo el mes de tristeza acumulada. Félix por su lado, nos dedicó una sonrisa y al sonar el timbre tuvo que irse a su propio salón, y cuando se despidió me apretó la mano una última vez, como diciendo todo está bien ahora.

Me senté junto a Emma, y durante las clases me contó todo lo que había vivido. Me habló de Bienestar Familiar, de las entrevistas, de los lugares donde estuvo, de lo mucho que lloró al principio y de cómo pensaba en nosotros para no sentirse tan sola. Yo la escuchaba sin interrumpir, con un nudo en la garganta, agradeciendo en silencio que estuviera ahí otra vez, respirando el mismo aire que yo.

—Te extrañé mucho —le dije en voz baja.

—Yo más —respondió—. No sabes cuánto.

Cuando sonó el timbre para el descanso, salimos y Felix nos esperaba en la puerta del salón con una gran sonrisa, nos dirigimos hacia el lugar habitual donde nos sentamos a comer, mientras pasabamos por los pasillos, observe a un chico de piel morena, muy alto, que pasó por al lado de nosotros riendo fuertemente con una chica y al no conocerlos, supuse que eran los estudiantes de secundaria haciendo alguna especie de trabajo social.

—¿Qué trabajo social estarán haciendo esos chicos? — preguntó, asombrado por la presencia de aquellos dos.

— ¿Trabajo social? Chiqui, ellos no son estudiantes de secundaria. — Respondí Felix tras una breve risa. — Son de quinto grado, pero de la jornada de la tarde.

—¿De quinto? —pregunté—. Pero si ese chico es gigante.

Emma se rió.

—¡No es gigante! Eso es porque tú eres muy pequeño —dijo burlona—. Por eso los ves tan altos.

—¡Mentiras! —protesté, aunque no pude evitar reírme también.

Por primera vez en mucho tiempo, el descanso se sintió normal. Estábamos los tres ahí, hablando tonterías, riéndonos, como si el mes de ausencia nunca hubiera pasado.



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 04.02.2026

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