Romance equivocado

Capítulo 4: El miedo de todo introvertido es quedarse sin amigos

♡≪════[13/11/ 2015]════≫♡

Ha pasado un año lleno de alegría, cada día he conocido a más personas que se han convertido en personas muy importantes en mi vida, tanto, que tengo miedo de separarme de ellas el siguiente año. Hoy me encontraba en el salón, era hora libre, mis amigos y yo nos sentamos en un rincón del patio de recreo y todos empezaron a compartir los colegios a los que pensaban ir el próximo año, todos parecían muy seguros de lo que querían hacer, excepto yo, que escuchaba todo en silencio mientras jugaba con una pasta de chocolate que tenía en la mano.

Aunque me dolía perder a aquellos amigos que había conseguido poco a poco, sabía que en algún punto debíamos seguir caminos separados, sin embargo, ese miedo se desvaneció cuando recordaba que Felix y Emma me habían prometido ir al mismo colegio al que yo iba a asistir.

—El otro año me voy de la ciudad, así que estudiaré en un colegio de allá. — Exclamó una omega del grupo de amigas.

—Yo iré al colegio de Julio Perez. — Respondió otro. — Dicen que es un buen colegio y los profesores son muy buenos.

Uno tras otro comentaban sus colegios con normalidad y entusiasmo, yo simplemente los escuchaba en silencio al igual que Felix, sin embargo, aquel chico recibió de la nada una llamada y su expresión cambió por completo, se acercó a mi lentamente y me susurro en el oído:

—Chiqui, regreso enseguida —dijo Félix, interrumpiendo mis pensamientos, mientras se levantaba—. Voy al baño.

Asentí en silencio y vi como él me dedicó una sonrisa falsa, mientras se alejaba lentamente con el celular en la mano, los demás siguieron hablando y de repente escuche algo que me dejó en shock.

—Emma, ¿es verdad que te irás a estudiar al colegio Aurora Lemon? — preguntó una compañera del salón. — Ese colegio es muy bueno.

Mi corazón dio un pequeño vuelco y ella finalmente respondió:

—Si, mi madre dijo que nos mudaremos pronto así que me inscribira a ese colegio que queda cerca de la casa.

Mi cuerpo se congeló inmediatamente al escuchar aquella respuesta, la noticia de que no iba a volver a ver a mi mejor amiga durante los próximos años de mi vida de secundaria, tal vez en ese lugar encontrará amigos nuevos y me empezara a olvidar poco a poco, dejándome un vacío en mi corazón que nadie podrá llenar.

—¿Te encuentras bien, Jonathan? — preguntó Emma preocupada.

La miré por unos segundos en silencio.

—Si, es solo que tengo dolor de cabeza. — Exclamé, levantándome de mi asiento — ¡Iré al baño!

Después de dar esa respuesta, me apresuré a ir al baño intentando calmar la tormenta de ansiedad que me devoraba, aferrándome a la frágil esperanza de que nada se podría poner peor de lo que ya estaba.

《¡Al menos Felix me acompañara en esta nueva etapa, siempre lo ha hecho! 》

Sabía con seguridad de que Felix nunca me iba a abandonar, siempre había estado ahí para mi desde que éramos pequeños y eso me tranquilizó un poco. Al llegar, escuche la voz de Felix, abrí la puerta despacio y él no notó mi presencia, parecía absorto en una llamada que parecía de gran importancia y yo por curiosidad, me acerque en silencio para averiguar sobre aquella llamada.

—¿Me estás diciendo que continúe mis estudios en la ciudad de Bogotá? — preguntó Felix a la persona que estaba en el teléfono.

Las lágrimas llenaron mi rostro y salí corriendo antes de escuchar la respuesta de Felix ante aquella decisión. Durante el resto del día, no logré concentrarme en clase, las palabras del profesor se escuchaban lejanas, Emma por su parte, parecía mirarme preocupada, pero sabía que si me preguntaba, fingía que todo estaba bien y no le contaría lo sucedido.

Al terminar las clases, salí del salón tan rápido como pude, cada paso hacia la puerta se sintió pesado, como si arrastrara un mundo entero sobre los hombros. Mi madre me esperaba afuera para llevarme a casa, con ella fingi normalidad, debido a que no quería preocuparla por cosas emocionales de niños, al llegar a casa y ver a mi padre tampoco dije nada fuera de lo normal.

Almorcé y luego me dirigí a mi habitación, dejé mi bolso a un costado de la cama y me tumbé en ella, sintiendo el cansancio mezclarse con una tristeza silenciosa. Poco a poco cerré mis ojos y casi de inmediato, me dormí y entré en un sueño que parecía más una pesadilla cruel.

—¿Me estás diciendo que continúe mis estudios en la ciudad de Bogotá? — preguntó Felix a la persona que estaba en el teléfono.

Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y, de repente, sentí cómo Félix fijaba su mirada en mí.

—Jonathan, lo siento… decidí volver a mi ciudad natal para terminar mis estudios…Asi que no estaremos en el mismo colegio. — Exclamó mientras se alejaba lentamente de mí.

Lo mire en silencio, aún con las lágrimas en mis mejillas, mientras observaba cómo mi mejor amigo, el único que siempre estuvo a mi lado apoyándome en cada paso, se alejaba irremediablemente de mí.

—No, Felix no, no quiero ... .no quiero que te vayas.

Fue lo último que dije antes de que el miedo mismo me arrancara de aquella oscura pesadilla. Al levantar la vista hacia la entrada, vi a mi padre acercándose para despertarme y avisarme que ya casi era hora de la media tarde.



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 04.02.2026

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