♡≪════[17/11/ 2015]════≫♡
Entre a aquella escuela donde había tenido tantas aventuras que nunca había imaginado tener, el lugar que siempre me transmitia felicidad, ahora me daba una sensación distinta, una sensación de nostalgia al ver que se celebraba el evento de despedida de los estudiantes de quinto grado.
Había globos en la entrada, sillas decoradas y organizadas en el patio y un murmullo constante de voces animadas por todo el lugar. Los padres de familia también estuvieron presentes, algunos tomando fotos, otros hablando entre ellos, y nosotros, los estudiantes de quinto, caminábamos de un lado a otro con una mezcla extraña de emoción y nervios.
Cuando dieron las indicaciones de sentarnos, los padres se sentaron en un lado y los estudiantes en otro, en ese momento, me sente junto a Felix y el se notaba algo incómodo, debido a que unos minutos antes, me había confesado que su madre no había podido asistir y solo pudo venir su hermano mayor, eso de algún modo lo desilusiono. Mientras él jugaba con la manga de su camisa, yo no paraba de mirar al público buscando caras conocidas.
Vi a mis padres sentados en la tercera fila, sonriéndome y luego, encontré a Emma asomando la cabeza desde un salón, con el cabello arreglado y un vestuario de baile tradicional Colombiano, respiraba hondo como si se estuviera preparando para algo grande y no quisiera dañar de alguna manera el evento. Cuando todo empezó, la coordinadora se acercó al micrófono y el ruido se fue apagando poco a poco.
—Hoy no solo despedimos un grado —dijo—, despedimos una etapa de la vida de nuestros estudiantes. La primaria termina aquí, pero comienzan nuevos retos, nuevos sueños y nuevas historias.
Mientras aquella señora hablaba, sentí un nudo en la garganta.
《¿Nuevas historias? 》
La idea sonaba bonita, pero ver lo que eso significaba daba miedo, separarse de nuestros amigos y salir de aquella zona de confort era algo que definitivamente aterraba a cualquier estudiante. Al terminar de hablar, hubieron aplausos y luego empezaron los bailes.
Algunos eran divertidos, otros un poco torpes, pero todos tenían algo especial y cuando anunciaron el número de Emma, mi corazón empezó a latir más rápido. Ella salió al centro del patio con su grupo de baile, al principio parecía un poco nerviosa, lo notaba por aquella risa que emitía de forma involuntaria, pero cuando la música empezó, se transformó por completo.
Se movía con seguridad, con una sonrisa que iluminaba todo el lugar, yo y las demás personas presentes, la miraban sin parpadear, su talento en el baile era excepcional, cuando terminó el baile, el público aplaudió fuerte y yo aplaudí hasta que me dolieron las manos.
—Lo hizo increíble ¿verdad? —dije.
—Sí —respondió Félix.
Después de la ceremonia, mis padres se acercaron a nosotros y nos felicitaron por terminar aquella etapa de nuestras vidas, por otro lado, ya debíamos irnos a casa y yo le pedí casi que suplicando que me dieran permiso de ir a despedirme de Emma, ellos accedieron y nos dirigimos junto a Félix al salón donde se encontraba Emma. Al verla, nos acercamos y nuestras sonrisas se rompieron, como si supiéramos lo que ese momento significaba.
—Entonces… ya —dijo ella, con la voz temblorosa.
—Ya —respondí, sintiendo los ojos llenos de lágrimas.
Félix fue el primero en abrazarla, sin decir ni una sola palabra. Luego me acerqué yo, y los tres terminamos abrazados en medio del salón, llorando sin importarnos quién nos viera.
—Ustedes se van juntos —dijo Emma, entre sollozos—. Al mismo colegio.
—Sí… —respondí—, pero eso no significa que te olvidemos.
—Efectivamente —añadió Félix—. Nunca te olvidaremos, Emma.
Luego, mis padres me llamaron para retirarnos, abracé por última vez a Emma y me dirigí hacia la puerta con ellos y Felix estaba a mi lado callado. Cuando ya estaba por irme a casa con mis padres, sentí que alguien me tocaba el brazo.
—Oye, chiqui… —dijo—, ¿puedo ir contigo?
—¿Y tu hermano? —pregunté.
— Le pediré permiso. —respondió, mirando al suelo por un segundo. — En la casa siempre estamos solos, y hoy… prefiero no estarlo.
Al ver su rostro de tristeza, no dude en asentir y mencionarle a mis padres esperamos un poco, mientras él pedía permiso, porque vendría con nosotros a casa. Ellos accedieron y Felix fue donde su hermano, hablaron un momento, y luego volvió con una pequeña sonrisa.
—Me dejó —dijo—. Dice que está bien.
En mi casa nos quitamos los zapatos, dejamos las cosas tiradas y nos pusimos a jugar como siempre en la computadora antigua que tenía y por un rato, olvidamos que ese día había sido una despedida.
—¿Te das cuenta? —le dije en algún momento—. Ya no somos de primaria.
—Qué miedo —respondió riendo—. Pero si tú vas conmigo, creo que está bien.
Cuando empezó a oscurecer, Félix se levantó.
—Ya me tengo que ir.
—Sí —dije—. Mañana nos vemos.
Felix asintió, desde que lo conozco, siempre ha estado en mi casa durante las vacaciones, así que prácticamente él ya era parte de la familia y era el único alfa en el que mis padres confiaban plenamente. Nos despedimos en la puerta, lo vi alejarse y pensé que, aunque muchas cosas estaban cambiando, al menos no todo se iba al mismo tiempo, eso me tranquilizó bastante para poder iniciar el próximo año una nueva etapa de vida.