♡≪════[14/03/ 2016]════≫♡
Era un lunes en la mañana, la profesora Avril había llegado al salón de clases, espero a que todos los estudiantes llegaran y al ver que el salon ya estaba lleno, se levanto de su asiento con el marcador negro y empezo a escribir en el tablero.
—Buenos días, Jóvenes. — Exclamó dándonos la espalda. — ¡Saquen sus cuadernos! Hoy veremos el alfabeto en inglés.
Todos sacaron sus cuadernos rápidamente y comenzaron a transcribir lo que la profesora había colocado en el tablero. Luego de un rato, mis amigos nuevos empezaron a compartir con entusiasmo las anécdotas de sus romances en el colegio y las reacciones de sus enamorados ante algunas acciones.
—¡Erika, deberías contarnos más sobre ya sabes… — Menciono Emma mirando con una enorme sonrisa a una de nuestras compañeras.
—¡Si, cuéntanos más…! — Exclamó Daniel uno de nuestros compañeros, siguiéndole la corriente a Emma.
—Pues… — Susurro Erika, con un rostro sonrojado. — Su nombre es Luis, ha estudiado conmigo desde preescolar y me ha gustado desde siempre, quiero decirle, pero ¿y si me rechaza? No quiero arruinar la amistad.
Yo que hasta el momento estaba callado, decidí sacar mi lado cupido y darle ánimos para que diera el primer paso, nunca había intentado conquistar a alguien en mi vida, pero admito que siempre me ha gustado apoyar a los demás a encontrar a su pareja ideal, como si cada historia de amor de mis amigos fuera una película.
—¡No digas eso, Erika! Yo estoy seguro de que a él también le gustas mucho a Luis.
Ella me miró con timidez , parecía bastante nerviosa a la situación de declararse a su enamorado.
— ¡Jonathan tiene razón! Debes decirle a Luis lo que sientes. — Grito levemente, Emma.
— Si, hazlo Erika ¡ve a por él! — Exclamó Daniel que parecía muy emocionado con la idea.
Mientras disfrutábamos de una animada conversación, la docente Avril expresó claramente su molestia por el ruido que hacíamos en el salón y nos dirigió una mirada tan severa que a todos se nos heló la sangre.
— Jovencitos, pueden hacer silencio, cualquier cosa que quieran decir, háganlo después de clase ¿de acuerdo?
Todos guardamos silencio por un momento y, tras unos instantes, finalmente respondimos.
— Sí profe, no lo volveremos a hacer.
La profesora Avril nos miró con una cara de enojo por unos segundos y luego, volvió a darse la vuelta en dirección al tablero.
— Deberíamos bajar un poco la voz ¿No creen? — Susurro Emma un poco apenada por la situación.
— Si, tienes razón. — Respondimos los tres, riéndonos en silencio.
Después de unos instantes de calma, volvimos a hablar en un susurro apenas perceptible, como si temiéramos romper el silencio que nos envolvía.
— En fin…como les decía, yo nunca me había sentido así hasta que conocí a Luis — Menciono Erika, con una sonrisa en su rostro.
— Suena como un cuento de hadas. — Respondí, fingiendo una sonrisa en mis labios.
Mis amigos continuaron hablando de aquella situación, mientras, yo los miraba con una sonrisa falsa, fingiendo compartir emociones que no podía sentir.
《¿Por qué siento esta envidia? ¿No debería estar feliz por mi amiga? 》
Me gustaba ayudar a mis amigos con sus enamorados, escucharles, aconsejarlos, verlos ilusionarse. Pero, muy en el fondo, había algo que me apretaba el pecho y eso era la envidia. Sabía que, siendo un chico omega como yo, jamás podría conquistar a un alfa y esa idea se me clavaba en la cabeza como una verdad absoluta. Me sentía tan horrible, tan poco suficiente, que me convencía de que ningún chico ni ninguna chica alfa podría fijarse en mí.
Cada vez que me miraba al espejo, la ansiedad deformaba mi reflejo y no veía a una persona, sino a un monstruo mirándome de vuelta. Me cegaba por completo ante la posibilidad de que alguien pudiera amarme de verdad, como en esas películas románticas que veía desde niño, o como en las historias que mis amigos contaban con sonrisas y brillo en los ojos, historias que, para mí, parecían hechas para otros y nunca para mí.
《¿Podré alguna vez experimentar ese "amor adolescente" del que todos hablan? 》
La idea de vivir ese amor adolescente idealizado en las películas que tanto veía se sentía lejana, casi como un sueño inalcanzable y esa sensación solo intensificaba mi soledad, hundiéndome en un abismo de tristeza, como si estuviera perdido y aislado en medio de una multitud. A veces creía que lo único reflejado en mis ojos era la imagen de alguien a quien los demás solo veían como un monstruo, un brujo del que todos preferían mantenerse lejos.
《 ¿Es posible encontrar el amor para alguien como yo?》
Aunque trate de disimular, Emma me conocía demasiado bien como para no percibir el leve cambio en mi expresión, esa incomodidad silenciosa que se instalaba en mis gestos cada vez que la conversación giraba hacia temas que me hacían sentir ajeno y sin decir nada, apoyó los codos sobre la mesa y habló con total naturalidad:
—Oigan… ¿Ya vieron el nuevo capítulo de Aventuras en el Espacio? —dijo, con un brillo distinto en los ojos—. El que salió anoche.