Romance equivocado

Capítulo 9: Sentimientos ocultos

♡≪════[21/03/ 2016]════≫♡

Me encontraba en mi habitación viendo videos de mis streamers favoritos, cuando la voz de mi padre sonó desde la cocina.

—Mi chinito, Felix vino a verte.

《¿Felix?》

Me quedé sentado en la cama procesando la información, Felix había estado ocupado últimamente con los ensayos que tenía programados en las tardes, así que me sorprendía que estuviera allí en mi casa y sin haberme escrito un mensaje primero. Levanto mi teléfono, confirmando aquellas últimas palabras, pero efectivamente no había ninguna llamada o mensaje que probara la asistencia de aquel chico en mi casa.

Con mucha curiosidad, me dirigí a la sala de estar y abrí la puerta de mi casa.

—¿Félix? —pregunté, sin poder ocultar mi sorpresa.

—Holi, chiqui —respondió él con una sonrisa que iluminó todo el umbral.

— ¿No tenías ensayo por las tardes? —le pregunté, alzando una ceja con curiosidad.

— Si, pero justamente hoy salimos temprano por un inconveniente familiar del profesor. — Respondió.

— ¿Y porque viniste sin avisar? — Pregunte, arqueando una ceja, él no era de los tipos que llegaba sin avisar, porque no quería provocar inconvenientes.

Su rostro enrojeció como un tomate y sus ojos recorrían cada rincón de la sala, como si sostener mi mirada fuera una carga demasiado pesada.

—¡Perdón por no avisarte antes, pero… —murmuró, rascándose la nuca—. Necesito tu ayuda urgentemente!

Me acerqué con cautela, dispuesto a ofrecerle mi apoyo sin importar qué, y le pregunté en voz baja, tratando de transmitir calma:

—¿Con que necesitas ayuda?

Desvió la mirada hacia un costado de la calle, evitando encontrar la mía, y murmuró en voz tan baja que apenas pude oírla.

—Necesito que me enseñes a dividir por dos cifras.

Me quede analizando por un momento aquella escena, era algo que ya me había mencionado antes, pero pensé que había sido una broma, Felix era uno de los chicos más inteligentes y verlo tan preocupado por ese tema me hacía reír internamente.

—¿Hablas en serio? Pero si ese tema lo vimos hace rato...

Felix realizó un puchero y rápidamente me abrazó con fuerza, aferrándose a mi como si mi presencia fuera lo único que lo mantenía en pie.

—¡Si, pero yo no entendí nadota del tema! Y si repruebo el examen, mi madre me mandara a vivir a Bogotá con mi padre…por favor ¡Ayudame!

Aquella excusa siempre era la misma, pero era suficiente para que yo no pudiera negarme a aceptar tal petición, aunque en el fondo sabía que aquel chico no necesitaba mis lecciones para pasar aquellos exámenes.

—Ok, ok, cálmate, te voy a ayudar…

Al escuchar mi respuesta, él me soltó lentamente y me observó con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro.

—Gracias Chiqui, eres un personita muy..

Antes de que pudiera terminar su frase, le recordé un trato que habíamos hecho cuando éramos niños.

—Antes de que me agradezcas, te recuerdo que mis clases no son gratis.

Félix se sonrojó con un leve rubor que delataba que entendía perfectamente a qué me refería y tras unos segundos de silencio cargados de tensión, finalmente rompió el mutismo y respondió:

—Sí, recuerdo lo que tenía que hacer si me pedías ayuda… lo haré, solo para que veas que soy un hombre de palabra.

Solté una leve risita ante sus palabras y finalmente entramos a mi casa, estuvimos en el comedor durante unas tres horas, tratando de explicarle el tema y haciendo que este realizara unos ejercicios que le había puesto en un cuaderno viejo que tenía para dibujar.

Al final, logró comprender el tema a la perfección y fue el momento de cumplir el trato, me levanté para buscar un poco de maquillaje y jugar un rato con Félix.

《¡Ese fue el acuerdo que tuvimos! Yo le enseñaba y él se dejaría maquillar》

—¡Te dejaré divino, Félix! —exclamé, mientras le aplicaba un toque de rubor rosado en las mejillas.

—Eso espero, Chiqui—respondió, soltando una pequeña risa.

Mientras le aplicaba el maquillaje, percibí en su mirada una mezcla de introspección y expectativa, como si esperara con precisión el momento adecuado para romper el silencio. Finalmente, tras unos segundos que se sintieron interminables, sus labios se movieron y dijo aquello que había estado guardando.

—¡Por cierto! Quería preguntarte, ¿por qué llegaste con Samuel al salón de clases hoy?

La pregunta me tomó por sorpresa; lo miré de reojo y respondí casi sin pensar.

—¿Samuel? ¿Te refieres a ese alfa medio rarito que siempre está alardeando de sus logros? Bueno, nos encontramos en el pasillo, y me dijo que siguiera su plan para que la profesora no nos dijera nada.

Mi respuesta logró calmarlo de algún modo y pude notar cómo una leve sonrisa empezaba a dibujarse en su rostro.

—Ya veo, así que eso fue lo que sucedió…



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 04.02.2026

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