Romance equivocado

Capítulo 11: Sentimientos confusos

♡≪════[01/04/ 2016]════≫♡

Félix me lanzó una mirada y con un leve gesto de cabeza señaló una silla vacía junto al aire acondicionado.

— ¡Chiqui, ve a sentarte en ese pupitre de allá! — Exclamó, mirando un pupitre completamente vacío.

— ¿Yo? — Respondi.

Su mirada se dirigió hacia mí y me dedicó una sonrisa.

— ¡Si! Al menos uno de nosotros estará cómodo. — Luego, agarro a Emma del camibuso, esta al parecer estaba intentando esconderse para no entrar a la casa, aunque no lo logró. — ¡Vamos Emma, busquemos dos pupitres vacíos para nosotros!

Antes de que pudiera agradecerle, se dio la vuelta y salió con Emma a recorrer las aulas en busca de un par de pupitres vacíos. Sin más razones para estar afuera, entré al salón y me senté en aquel pupitre, al lado había otra silla con un bolso azul.

《 ¿De quién será este bolso? 》

Me quede analizando, aquel bolso me parecía haberlo visto en algún otro lado, pero no recordaba en donde y a quien se lo había visto.

《 Me suena de algo…se que lo he visto en algun lado ¿Donde lo he visto? 》

Mientras pensaba, sentí que alguien movió la silla y al voltear nuevamente, Samuel se encontraba moviendola para sentarse en ella, al notar que lo estaba observando, su rostro formó una sonrisa de satisfacción.

《 Ay no…》

En un parpadeo, me encontré sentado junto a Samuel, el único ser humano que desearía evitar a toda costa.

—Vaya, Jonathan, qué honor el mío —respondió, girándose ligeramente hacia mí. — Jamás pensé que terminaríamos compartiendo pupitre. ¿Ya me extrañabas?

Ni siquiera me molesté en responder, rodé los ojos con fastidio y saqué mi cuaderno, intentando enfocarme en cualquier cosa que no fuera él.

—¿Sabes? —empezó Samuel, sin dejarme siquiera un segundo para pensar—. No entiendo cómo puedes estar tan serio todo el tiempo. ¿No sabes sonreír?

Le dirigí una mirada fugaz, sin pronunciar palabra.

《 ¿Que acaba de decir?》

Él prosiguió, indiferente a mi silencio.

— ¡Si es asi! Es una lástima, porque de seguro te verías mas lindo.

《 ¿Me acaba de llamar lindo? Esto debe ser una broma de mal gusto ¿verdad? 》

No respondí, simplemente seguí escribiendo, fingiendo que sus palabras me resbalaban por completo. Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe y la profesora de inglés entró, su sola presencia silenciando al instante todo el aula. Samuel, con una sonrisa traviesa, cerró la boca de golpe, como si de repente recordara que debía comportarse.

— ¡Buenos días, jóvenes! El día de hoy trabajaremos en las páginas quince y dieciséis del libro de ingles, por favor traduzcan todo en el cuaderno ¿entendieron?

— ¡Sí señora! — Respondieron todos los estudiantes dentro del aula, al mismo tiempo.

Algunos compañeros empezaron a murmurar, quejándose de lo complicado del tema, pero yo permanecía firme, con el cuaderno abierto y la cabeza ligeramente agachada, concentrado en encajar cada pieza del ejercicio. Subrayé con cuidado las palabras clave y, en mi mente, tracé una flecha que unía el “if” con su consecuencia, intentando entender el entramado invisible que conectaba ambas partes.

—¡Ahhh, ya entendí! —exclamé en voz baja, pero con una mezcla de emoción y alivio que no supe contener.

Samuel giró la cabeza lentamente hacia mí, como si le costara creer lo que acababa de oír. Tras unos segundos en los que pareció procesar mi reacción, soltó una leve carcajada apenas audible, una risa que, por suerte, pasó desapercibida para los demás en el salón.

—No puede ser, ¿Jonathan, tú lograste entender ese punto? —dijo entre risas, con esa voz burlona que parecía disfrutar cada sílaba—. Ya comenzaba a pensar que no lo lograrías e iba a traer una vela para alumbrarte la cabeza.

Lo observé de reojo, frunciendo el ceño, pero opté por no regalarle una reacción evidente. En el fondo, también me sorprendía, no porque pudiera comprender del todo lo que sucedía, sino porque esa pequeña victoria me había brindado una satisfacción inesperada… casi dulce.

—Si estás planeando conseguir un trabajo como comediante —le dije, con tono serio y un toque de sarcasmo— Debería considerar cambiarme de carrera, porque honestamente, hasta mis notas son mejores que tus bromas.

Samuel soltó una carcajada, divertida, y me lanzó una mirada retadora.

—¿En serio crees eso de mí?

—Sí —respondí, frunciendo el ceño mientras apoyaba la mano sobre el cuaderno—. Ahora déjame en paz, tengo que terminar la tarea.

—¿Para qué la vas a hacer si ni siquiera la van a revisar? —replicó, cruzándose de brazos con una sonrisa de suficiencia.

—Porque es mejor terminar lo que uno empieza —le solté, firme—. Cumplir con las responsabilidades no debería depender de si alguien lo nota o no.

Samuel abrió la boca para decir algo más, pero no tuvo tiempo.

—Jóvenes ¿Como van con la actividad? — Mencionó la profesora. — Espero que el hecho de que estén hablando, signifique que la están terminando, porque recuerden que la calificación es parte de la evaluación del segundo periodo, así que revisaré los cuadernos antes de salir o si no tendrán mala nota.



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 04.02.2026

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