Romance equivocado

Capítulo 17.1: Un feliz cumpleaños

♡≪════[20/09/ 2016]════≫♡

Dormía profundamente cuando empecé a escuchar música vallenata y no cualquier canción, sino esa que en Colombia anuncia, sin preguntar, que alguien está cumpliendo años. Fruncí el ceño, medio confundido, hasta que sentí una mano sacudiéndome el hombro con suavidad.

—Feliz cumpleaños, mi chinito.—dijo mi mamá, con esa voz cantada que usa cuando está feliz.

Abrí los ojos de golpe y encontré a mis padres, sonriendo como si yo fuera el mejor regalo del mundo, y entre ellos un pequeño postre de chocolate con una vela encendida, al ver el postre el sueño se me quitó y me levante de inmediato, todavía despeinado, pero con el corazón inflándose de emoción.

—Gracias…—murmuré, sonriendo sin poder evitarlo.

Soplé la vela entre risas y aplausos improvisados, después me levanté rápido, me coloqué el uniforme y bajé a desayunar, entre sorbo y sorbo de chocolate caliente, mis papás me explicaron que celebraríamos bien el sábado, cuando le pagaran a mi mamá y yo asentí sin problema, igualmente no necesitaba una gran fiesta, con que estuvieran ellos ya era suficiente.

Al terminar, tomé mi bolso y salí rumbo al colegio con mi madre, cuando entré al salón, apenas puse un pie dentro, escuché las voces.

—¡Feliz cumpleaños!

Emma fue la primera en abrazarme, casi tirándome hacia atrás y luego Felix vino justo después, sonriendo como siempre, pero con un brillo especial en los ojos.

—Feliz cumple, chiqui. —dijo, dándome un abrazo un poco más largo de lo normal.

—Gracias —respondí, sincero.

Minutos después, Lucy quien no había llegado al salón, entró y rápidamente se acercó a mí apenas llegó al salón.

—Feliz cumpleaños —me dijo, con una sonrisa suave.

—Gracias, Lucy.

Samuel también llegó junto a ella, aunque no me felicitó y eso me dolió más de lo que quería admitir. El día siguió, las clases pasaron, las risas también, pero por dentro me sentía raro, como si algo se hubiera quedado a medias, Felix lo notó, claro que lo notó.

—Oye, chiqui —me dijo al final de la jornada—. No pongas esa cara…. No se acaba el día todavía.

—¿A qué te refieres? —pregunté.

Sonrió, misterioso.

—Tengo una sorpresa para ti, así que voy a tu casa en la tarde.

—¿Y cuál es la sorpresa? —insistí, de inmediato curioso.

—Eso no se dice —respondió, negando con la cabeza—. Tendrás que esperar.

La tarde se me hizo eterna, caminaba por la casa, miraba el celular, me sentaba y me levantaba otra vez, hasta que, por fin, tocaron la puerta y corrí a abrir, con el corazón latiendo rápido, al hacerlo, vi a Felix, sosteniendo una bolsa de colores, y a su lado, Dylan.

—¡Feliz cumpleaños, chiqui! —exclamó Félix, entrando.

—¡Gracias!

— Felicidades —añadió Dylan, encogiéndose de hombros.

Me reí un poco y dejé que pasaran, mis ojos se fueron directo a la bolsa.

—¿Y eso? —pregunté, sin disimular la emoción.

—Pues tu regalo —dijo Dylan—. Y más vale que te guste, porque tuve que esperarlo en el centro comercial casi dos horas, porque este tonto no sabía qué comprarte.

—¡No fueron dos horas! —protestó Félix, completamente rojo—. Fueron ciento veinte minutos.

—Es lo mismo, tarado —replicó Dylan—. Y mejor dáselo ya.

Félix suspiró, me extendió la bolsa y yo la abrí con cuidado, dentro había una copa de vidrio llena de dulces, con las palabras:

“Feliz Cumpleaños”

Grabadas , y un pequeño mono peluche que me pareció absurdamente adorable.

—¡Félix, gracias! —dije, abrazando el peluche.

—Me alegra que te guste —respondió, sonriendo de una forma que me hizo olvidar todo lo demás.

Después de aquella conversación, Dylan dijo que tenía algo importante que hacer y se fue, dejando a Felix tirado en mi casa, más tarde pusimos una película y a medida que avanzaba, sentí un nudo formándose en el pecho, el padre hacía todo por proteger a su pequeña hija, prometiendo que todo iba a estar bien, incluso cuando claramente no lo estaba.

—Está fuerte… —murmuré en algún punto.

—Sí —respondió Félix en voz baja. — Espero que ambos puedan escapar de ese apocalipsis.

Cuando la película estaba a unos diez minutos de terminar, se mostró una escena donde el padre fue infectado y sentí cómo algo se rompía dentro de mí cuando lo vi darse cuenta de que no había vuelta atrás, la niña lloraba mientras una mujer desconocida la abrazaba fuertemente para que no fuera tras del hombre.

—Papá, no… —decía ella, con la voz quebrada.

Las lágrimas empezaron a caer sin permiso y sentía el pecho apretado, como si me faltara el aire y cuando la película terminó, yo ya estaba llorando abiertamente, sin vergüenza, con el rostro escondido entre las manos.

—Chiqui… —dijo con suavidad.



#6573 en Novela romántica
#2318 en Fantasía

En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 16.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.