♡≪════[24/09/ 2016]════≫♡
Félix apareció temprano, casi antes de que el sol terminara de acomodarse en el cielo, Dylan venía con él, cargando una bolsa llena de serpentinas y globos como si fuera el asistente oficial de fiestas improvisadas.
—Buenos días, cumpleañero —dijo Dylan, entrando sin esperar mucha invitación.
—Vinimos a dejar esto decente —añadió Félix, levantando las cejas al ver la sala todavía medio vacía.
Pasamos la mañana inflando globos, pegando cintas en las paredes y moviendo muebles, yo, en medio del caos decorativo, me senté un momento en el sofá para escribirle a Lucy.
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¿Vienes hoy, verdad? Empieza a las tres.”
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Mientras esperaba su respuesta, sentí una sombra detrás de mí inclinándose lo suficiente como para ver mi pantalla.
—¿Va a venir esa chica fastidiosa? —preguntó, con una mueca apenas disimulada.
Giré la cabeza, sorprendido.
—Sí, claro….. Ella es mi amiga.
Hizo un gesto exagerado de molestia, rodando los ojos como si acabara de oler algo desagradable.
—¿Y Samuel? —preguntó enseguida, pero esta vez su tono cambió.
—Supongo que también vendrá—respondí sin pensar demasiado.
La molestia desapareció y en su lugar apareció una sonrisa ladeada, casi divertida.
—¿Lo conoces? —le pregunté, intrigado.
—Sí —respondió simplemente.
Iba a insistir, pero Félix apareció de la nada.
—Dylan, ya puedes irte si quieres —dijo, con una calma sospechosa.
—¿Ah, sí? —Dylan se cruzó de brazos—. Cambié de opinión, me quedo.
Félix lo miró con una expresión que decía claramente:
《 ¿qué le pasa ahora a este tipo? 》
Sin embargo, no mencionó nada más y siguió decorando lo que faltaba, yo me quedé con la sensación de que había algo que no estaba entendiendo. A las tres en punto comenzaron a llegar los invitados, fui a abrir la puerta y ahí estaban Samuel y Lucy, sosteniendo una caja envuelta en papel brillante.
—¡Llegaron justo a tiempo! —dije, sonriendo.
Lucy me abrazó fuerte.
—Feliz cumpleaños.
Samuel también me felicitó, con una sonrisa suave, hasta que sus ojos se encontraron con Dylan en el sofá, se acercó un poco tenso hacia mi y en voz baja preguntó:
—¿Qué hace él aquí?
—Se ofreció a ayudar a decorar el lugar. —respondí, restándole importancia.
Samuel asintió despacio, pero su mirada volvía una y otra vez hacia Dylan, como si su su presencia le incomodara más de lo que quería admitir. Unos minutos más tarde, Dylan fue por un vaso de jugo y al cruzarse con Samuel le lanzó una sonrisa de lado, esa que parece inocente pero no lo es y Samuel no respondió, pero se veía demasiado tenso.
《 ¿Que habra pasado para que su presencia le incomode? 》
Intenté no darle demasiadas vueltas al asunto y la fiesta continuó entre risas y música, hasta que Samuel me miró de arriba a abajo y soltó un:
—¿Jonathan, eso es un pijama o tu atuendo de cumpleaños?
El silencio cayó como un baldado de agua fría y mi padre sin aguantar el enojo, intervino.
—¿Quién te dijo que eso es un pijama? Lo que mi hijo lleva es ropa normal.
Samuel, respondió:
—Mi abuela vende esa ropa y dice que son pijamas..además mi hermana duerme con algo parecido.
Mi papá frunció el ceño y, sin pensarlo mucho, giró hacia Félix.
—¿Felix usted cree que eso sea un pijama?
Félix casi se atraganta.
—No, claro que no señor.
Mi padre sonrió levemente.
—¿Verdad que le queda bonito lo que lleva puesto mi hijo?
Aquel chico me miró, luego miró a mi padre y bajó la mirada.
—Sí… le queda bien —dijo, con las mejillas encendidas.
Sentí el calor subir a mi rostro, Samuel por otro lado, no respondió nada, pero su mandíbula estaba tensa y sus ojos clavados en Felix.
《¿Está celoso?》
No sabía si era eso o solo imaginación mía, pero algo se sentía diferente y con el paso de las horas, todos olvidamos lo sucedido y volvió a reinar la felicidad, hasta que mi madre apareció con un teléfono, luego anunico:
—¡Hora de las fotos!
Todos se reunieron alrededor de la torta y yo me coloque frente a ella, mientras se organizaban, note como Samuel caminó directamente a mi derecha y Felix se posicionó a mi izquierda, se miraron por un segundo, luego mi madre levantó el celular.
—Sonrían.
Y aquellos chicos se volvieron hacia la cámara, fingiendo una sonrisa, mientras Felix me abrazaba y Samuel intentaba acercarse lo más posible hacia mi, para también abrazarme. La tarde avanzó, y entre charlas, juegos y música, el tiempo pasó volando, cuando terminó la fiesta, todos se iban despidiendo poco a poco, yo miré esas fotos en la pantalla de mi celular.