♡≪════[17/10/ 2016]════≫♡
La música sonaba fuerte desde los parlantes repartidos por el patio del colegio, todos llevábamos puestos nuestros uniformes deportivos, me encontraba caminando entre los grupos de estudiantes que ensayaban coreografías, cuando vi a Samuel apoyado contra una pared, conversando con unos compañeros, pero en cuanto nuestros ojos se cruzaron, su atención se desvió por completo.
Sonrió ampliamente y se separó de los demás para dirigirse hacia mí, con esa mezcla de seguridad y picardía que siempre lo acompañaba.
—¡Jonathan! —gritó, levantando una ceja con picardía—. ¿Listo para un poco de diversión?
—¿Diversión? —le pregunté con desconfianza, aunque no pude evitar sonreír también.
En un segundo, se abalanzó hacia mí y me arrebató el paquete de galletas que tenía en las manos con rapidez.
—¡Ey! —grité—. ¡Devuélveme eso, ladrón!
—¡Venga pues, a ver si sí me atrapas, pequeño beta! —gritó entre risas, arrancando a correr por el pasillo como si nada.
Corrimos un buen rato, hasta que Samuel finalmente se detuvo cerca de la zona de bebederos, jadeando entre carcajadas. Me lancé hacia él y, sin darme cuenta, quedamos muy cerca, casi abrazados, mis manos sobre su torso mientras intentaba recuperar las galletas.
—¡Te tengo! —le dije, triunfante, arrebatándole el paquete.
—Bah… tampoco es pa’ tanto, solo fue que me dio por rendirme —dijo con una sonrisa divertida, sin apartarse.
Nos miramos durante unos segundos y luego le di la espalda, caminando hacia la zona de las gradas, donde había visto a mi papá hacía unos minutos, al llegar note que mi padre estaba justo allí, recostado contra una baranda, conversando animadamente con la abuela de los hermanos.
—¡Pa! ¿Me regalas un poquito de agua? —pregunté, todo reventado, mientras me secaba el sudor de la frente con la manga del uniforme.
—Oh, claro que sí, mi chinito —dijo con una sonrisa, sacando una botella de su bolso deportivo y pasándomela.
Tomé el agua y bebí con ansias, mientras él retomaba la conversación con la abuela de los hermanos, aquella señora tenía una presencia tranquila, de esas que inspiran confianza sin decir mucho y vestía con sencillez, mientras la observaba, note que Lucy se acercaba, con el cabello recogido y la cara roja por el esfuerzo físico.
—Abuela, ¿me pasa la botella de agua? Estoy que me derrito del calor —dijo Lucy, medio jadeando.
—Claro que sí, mija —respondió la señora, abriendo el bolso con toda calma—. Toma, aquí tienes.
Le pasó una botella de agua bien fría, que Lucy tomó con gratitud, después de tomar unos sorbos de agua, finalmente la devolvió y su rostro se giró hacia mí.
—¡Vamos, Jonathan! —dijo Lucy, dándome un leve codazo—. Hay una zona libre cerca de la cancha, podemos jugar un rato antes del evento.
—Dale. — Respondí con una sonrisa.
Nos despedimos y luego, nos alejamos casi que corriendo en dirección a la cancha, mientras caminábamos, Lucy hablaba animadamente de lo mucho que le gustaban estas actividades que implican la educación física y aunque yo solo respondía con frases cortas, me sentía cómodo a su lado.
《 No creí que nuestra amistad se haría tan fuerte... 》
Al llegar vimos a Daniel ya con la cuerda en las manos, balanceándola con impaciencia, nos saludó agitando el brazo y en cuestión de segundos ya estábamos turnándonos para saltar, reímos cuando alguien se enredaba, competimos para ver quién duraba más sin equivocarse.
Durante un rato solo existieron las risas, los saltos y el sonido rítmico de la cuerda golpeando el piso, hasta que nos cansamos y decidimos sentarnos en el borde de la cancha, respirando agitados.
—Jonathan, sabes que… —dijo, con esa voz suave que usa cuando quiere algo—. Dani ha estado un poco triste.
Daniel bajó la mirada y yo lo miré, preocupado.
—Es por Félix —continuó ella, inclinándose apenas hacia mí—. Tú sabes que lo rechazó… y él no lo ha tomado nada bien.
—Ya veo—murmuré.
Lucy me observó con una sonrisa delicada.
—Deberíamos ayudarle un poco ¿no crees? Tú eres cercano a Félix así que si le hablas y le explicas lo mucho que Dani vale la pena… tal vez cambie de opinión.
Daniel asintió despacio, como si le costara incluso sostener la esperanza.
—Solo quiero otra oportunidad —dijo en voz baja.
Me quedé callado unos segundos, analizando la situación.
—¡Animate, Jonathan! Mira que nosotros te hemos estado ayudando para que te acerques más a Samuel.
—Está bien…Hablaré con él…
Daniel levantó la cabeza, sorprendido, y esbozó una sonrisa débil, Lucy también hizo una sonrisa de satisfacción, después de eso, el tema cambió, debido a que escuche el nombre de Samuel.
—Oigan… ¿El hermano de Felix y Samuel se conocen?
Lucy intercambió una mirada con Daniel antes de responder.
—Sí, eran amigos.