Romance equivocado

Capitulo 18.2 Enamorado de un alfa

♡≪════[22/10/ 2016]════≫♡

Mi padre solía reunirse a tomar café con la abuela de Lucy, esto lo hacía de vez en cuando debido a la venta de catálogos, ese día la señora nos invitó a su casa y amablemente aceptamos. Al llegar a su casa, ella me recibió con una sonrisa y mientras los adultos hablaban, nosotros nos dirigimos directamente hacia su habitación, donde estaba Samuel durmiendo tranquilamente.

Ella me colocó una silla para que ambos nos sumergimos en el juego, duramos un buen rato jugando, hasta que escuchamos la voz ronca de Samuel.

—Lucy, ¿quién es ese man? — Pregunto.

Mi corazón se detuvo por un momento.

—No, pues… es Jonathan que vino un momentico a jugar —dijo en voz bajita.

Él siguió durmiendo profundamente, ajeno al sonido del teclado y a las luces intermitentes de la pantalla, mientras tanto Lucy y yo continuamos jugando, riéndonos en voz baja para no despertarlo.

—Espérame aquí, ya vuelvo —me dijo, saliendo de la habitación.

La habitación quedó en un silencio incómodo, de pronto sentí unos pasos detrás de mí, cuando el sonido se escuchó muy cerca, frenaron y sin decir ni una sola palabra, aquel hombre extiende sus brazos y me rodeó en un abrazo reconfortante.

—Hueles muy bien… —murmuró cerca de mi cuello—. ¿Te echaste algún perfume?

Tragué saliva, porque de alguna forma, esa pregunta me hizo dudar en si contarle el secreto que tenía guardado o seguir con aquella mentira de ser un beta.

—No es perfume… —admití, en voz más baja de lo normal—. Son mis feromonas.

Sentí cómo se apartaba un poco.

—¿Feromonas? —repitió—. ¿Cómo es posible eso? Eres beta.

Esa palabra siempre me pesaba.

—Yo… —respondí, respirando hondo—. Digo que soy beta porque… me hace sentir más seguro…

Hubo un pequeño silencio.

—Me alegra que me lo hayas contado —dijo finalmente.

Sentí algo extraño en el pecho al poder ser sincero por primera vez en la vida, de alguna manera algo me hizo querer decirle la verdad, de pronto, se apartó del todo y se sentó a mi lado frente a la computadora. Antes de hacerlo, guardó rápidamente una fotografía que tenía en las manos dentro del bolsillo de su pantaloneta, el movimiento fue tan rápido que casi parecía que no quería que la viera.

—¿Quiénes son ellos? —pregunté, intentando sonar casual.

Se encogió de hombros.

—Solo es una antigua foto…nada importante.

No quise preguntar más y empezamos a hablar sobre el juego, hasta que Lucy apareció por la puerta.

—¡Ya volví! —anunció Lucy, entrando con energía.

Samuel levantó la mirada hacia ella.

—Bueno, creo que ya me voy —dijo, levantándose con rapidez.

Me miró un segundo más de lo necesario, me dedico una pequeña sonrisa y se fue, Lucy cerró la puerta detrás de él y caminó hasta mi lado con una expresión curiosa.

—¿De qué estaban hablando tú y mi hermano?

Sentí el calor subir directo a mi cara.

—¿Eh? ¿Hablar? —parpadeé, mirando la pantalla como si fuera lo más interesante del mundo—. Pues… del juego.

Lucy entrecerró los ojos.

—Jonathan…

—Perdí la partida —la interrumpí rápidamente—. Fue culpa del lag.

—No había lag.

—Sí había —insistí, apretando botones al azar.

Ella cruzó los brazos, claramente divertida.

—Estás rojo.

—No estoy rojo.

—Lo estás.

—Es el calor.

—Hay aire acondicionado.

Abrí la boca, pero ninguna excusa lógica salió y Lucy sonrió como si hubiera leído mis pensamientos.

—¿Te puso nervioso?

—¡No! —respondí demasiado rápido.

Su sonrisa se amplió y yo volví la vista a la pantalla, fingiendo absoluta concentración, aunque por dentro mi corazón seguía repitiendo el momento del abrazo como si fuera una escena en bucle.



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 16.02.2026

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