♡≪════[23/01/ 2017]════≫♡
Mi voz se había escondido en algún rincón del aula y en algún momento miré hacia el lugar donde Felix estaba sentado, parecía estar en otro universo, miraba al frente, perdido, como si estuviera atrapado en sus propios pensamientos. Después de una larga hora que pareció eterna, finalmente sonó el timbre y procedí a levantarme de inmediato, guardé mis cosas sin mirar a nadie.
Sentía las miradas todavía pegadas a mi espalda.
—Chiqui…—escuché a lo lejos.
Antes de que pudiera escuchar algo, salí del salón casi corriendo, atravesé el pasillo con el corazón golpeándome el pecho, bajé las escaleras sin sentir los escalones. Al salir del colegio, observé al señor que vendía raspados y rápidamente me dirigí hacia alla, necesitaba algo dulce para calmar aquel tormento que se creó en mi cabeza.
—Eres muy malo huyendo de alguien —dijo Samuel, apareciendo a mi lado.
Casi dejo caer el vaso de raspado.
—Yo… ¿Qué haces aquí? —pregunté, sin atreverme a mirarlo.
—¿Qué hago? —respondió con tranquilidad, sentándose a mi lado en la banca del parque frente al colegio—. Pues buscando a un pequeño omega que me ha estado ignorando durante toda la clase.
Me quedé callado, el raspado empezó a derretirse entre mis manos y pensé que, si me concentraba lo suficiente en el color rojo brillante, tal vez el mundo dejaría de girar tan rápido, por otro lado, Samuel me observó unos segundos en silencio.
—¿Te puedo preguntar algo?
Asentí, apenas y sentí como su mirada se clavaba en mi.
—¿Es verdad lo que dijo esa chica?
Mis manos temblaban y mis ojos evitaban encontrarse con los suyos, mis latidos se aceleraban y, con el miedo de que si afirmaba mis sentimientos él me rechazaría, me apresuré a negar con la cabeza.
—No —escuché mi propia voz decir.
Me encogí de hombros, forzando una risa torpe.
—Ya sabes cómo es ella… siempre inventando cosas.
Samuel guardó silencio y cuando finalmente lo miré de reojo, su expresión había cambiado apenas, algo en sus ojos se apagó un poco, como una luz que decide no insistir.
—Ah… —murmuró, componiendo una media sonrisa—. Ya veo.
No supe qué significaba eso, pero se formó un silencio incómodo, hasta que los ojos de aquel chico se fueron hacia el raspado.
—¿Me das un poco?
Parpadeé.
—¿Qué?
—De tu raspado.
Extendí el vaso sin decir nada, tomó el pitillo y bebió un sorbo, como si no tuviera prisa y luego se relamió los labios con gesto pensativo.
—Está bueno —dijo con suavidad.
Volvió a quedarse en silencio otra vez.
—Nos vemos mañana, Jonathan.
Y se fue en dirección a su casa, me quedé ahí, mirando como se alejaba, arrepintiéndome por no haberme confesado en ese momento, casualmente se me había presentado la oportunidad para hacerlo y por los nervios, negué mis propios sentimientos.
《 ¿Qué hubiera pasado si le confesaba mis sentimientos? ¿aceptaría? 》
Caminé de regreso a casa, sumido en un mar de pensamientos y al llegar, trate de olvidar lo que había pasado en el colegio, encendí la computadora y me puse a jugar, admito que por unos minutos, me distraje, pero de alguna forma todos mis pensamientos me llevaban a la misma persona:
𝙎𝘼𝙈𝙐𝙀𝙇
Mientras pensaba en él, una idea surgió de la nada.
《 ¿Y si... le escribo un mensaje confesando lo que siento?》
Sin pensarlo mucho, dejé el juego en pausa y tomé mi teléfono con las manos temblorosas, el corazón me latía como si quisiera advertirme que estaba a punto de cruzar una línea sin retorno, sin embargo, en ese momento no me importaba nada y simplemente apreté los dientes y comencé a escribir.
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Samuel…Te menti, lo que dijo esa chica si era verdad, me gustas y no te lo dije en ese momento, porque me asuste y no supe qué decir cuando me preguntaste… no espero que sientas lo mismo, solo no quería seguir evitando mis sentimientos.
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Lo leí al menos cinco veces antes de enviarlo, hasta que finalmente, presione el botón de "enviar" y cuando vi el mensaje enviado, comprendí lo que había hecho y sentí una ansiedad horrible.
—¡No, no, no! ¿Por qué lo envié tan rápido? —dije en voz alta, entrando en pánico.
Mis dedos temblorosos se desplazaban por la pantalla con desesperación, como si hubiera alguna manera de alcanzar el mensaje antes de que él lo leyera, sin embargo, no supe cómo borrar el mensaje y entendí que ya no habia marcha atras, asi que solte mi telefono y volvi a jugar en la computadora, intentando ahogar mis pensamientos, sin embargo, el sonido repetitivo del juego no lograba silenciar mi ansiedad.
《 ¿Lo habrá leído ya? 》
Después de unos segundos, la curiosidad me gano y me dirigí al chat de Samuel para ver si ya lo había leído, al entrar, supe que efectivamente lo había leído y estaba escribiendo, me quede observando fijamente los tres puntitos que aparecían y desaparecían, hasta que finalmente, apareció su respuesta.