♡≪════[23/01/ 2017]════≫♡
Al llegar la tarde, espere con ansias la hora asignada en mi habitación con muchos nervios, cuando finalmente el reloj marcó las dos de la tarde, la puerta sonó, me puse nervioso pues aquel dia mis padres se habían ido a realizar una diligencia en la tarde y me encontraba absolutamente solo, me dirigí a la puerta un poco ansioso y la abrí lentamente.
—Hola —dijo, levantando una mano en un saludo tranquilo.
—Hola… —respondí, sintiendo que el corazón me latía hasta en las pestañas.
Nos quedamos en silencio por un largo segundo, hasta que finalmente aquel chico suspiró.
—Jonathan, ¿es cierto lo que me escribiste en el chat?
Tragué saliva.
—Sí… es verdad.
No pude mirarlo más de unos segundos seguidos, sentía que si sostenía su mirada demasiado tiempo, me iba a desarmar.
—¿Por qué te gusto? —preguntó, curioso, pero con algo vulnerable escondido en la voz.
La pregunta me dejó en blanco.
—Porque… —empecé, sintiendo que el cerebro se me desconectaba—. Porque me gusta tu forma de ser…
Y ahí me quedé, las palabras no salían de mi boca, aunque tenía tantas cosas dentro, pero ninguna sabía cómo convertirlas en sonido.
—¿Sabes qué me gusta de ti? —preguntó de pronto.
Mi respiración se volvió más corta.
—Tus gestos —continuó.
Parpadeé, sorprendido.
—¿Mis… Gestos?
—Sí, cuando frunces el ceño sin darte cuenta para hacerte el fuerte, pero en realidad te pones nervioso por todo, esa actitud tuya… medio ruda, medio tímida, es rara, pero de alguna forma me gusta.
Sentí que el rostro me ardía, luego Samuel desvió la mirada un instante, como si admitir eso le hubiera costado más de lo que pensaba, luego volvió a mirarme a los ojos y fueron bajando hasta llegar a mis labios.
—¿Puedo…? —preguntó, bajando la voz—. ¿Puedo darte un beso?
Asentí, incapaz de confiar en mi voz y Samuel se inclinó despacio, hasta que finalmente sus labios tocaron los míos con suavidad, fue un beso breve y tímido, pero suficiente como para dejarme sin equilibrio, cuando se separó, me miró unos segundos más.
—Te quiero—murmuró.
Yo seguía procesando que acababa de besar a Samuel, de pronto carraspeo, volviendo a su postura habitual, aunque el leve rubor en sus mejillas lo traicionaba.
—¿Me das un vaso con agua?
Tardé un segundo en reaccionar.
—S-sí… claro.
Fui hasta la cocina con las piernas temblorosas, le entregué el vaso, el lo bebió rápidamente, como si necesitara apagar algo mas que la sed y luego me entregó el vaso nuevamente, antes de irse me dedica una pequeña sonrisa y se fue, dejándome ahí, en medio de la puerta, tocándome los labios como si necesitara confirmar que había pasado de verdad.
Esa noche no podía quedarme callado, tenía el corazón tan lleno que sentía que si no lo decía en voz alta, iba a explotar, así que abrí el grupo que tenía con mis amigos y respire hondo antes de escribir.
Chicos… Samuel me dijo que le gusto.
Lo envié y el mensaje apenas tuvo tiempo de acomodarse cuando el chat explotó.
—¿QUÉEEEEEE? — Respondió Daniel.
Lucy respondió casi al mismo tiempo.
—YO SABÍA, YO SABÍA.
Emma mandó un audio de siete segundos que básicamente era un grito agudo seguido de:
—Jonathan, necesito detalles. ¿Qué dijo exactamente? ¿Te besó?
Sentí la cara arder.
—Sí… me besó.
El chat explotó lleno de audios, stickers y mensajes de todos pidiendo que quería invitación al matrimonio, en ese momento me eché a reír en medio de mi habitación por un buen rato, hasta que entre tantos mensajes, note que el único que no se encontraba presente en la conversación era Felix.
Eso hizo preocuparme un poco, sin embargo, trate de mantener la calma y convencerme de que estaba ocupado, seguí respondiendo preguntas, mandando mensajes nerviosos, exagerando un poco lo que había pasado porque Daniel no dejaba de pedir dramatismo.
Y aun así, cada vez que el celular vibraba, una parte de mí esperaba que fuera él, pero no fue así y pasaron minutos que se convirtieron en horas, nunca llegó su mensaje a pesar de que el grupo seguía activo, celebrando, bromeando, haciendo planes ridículos para cuando Samuel y yo “formalizáramos” y poco a poco me fui dejando llevar por esa corriente alegre