Romance equivocado

Capítulo 22: Tarde de Futboll

♡≪════[24/01/ 2017]════≫♡

En la tarde estaba tirado en mi cama mirando el techo otra vez, como si ahí fuera a aparecer una respuesta, cuando Lucy llegó a la casa acompañada de Samuel.

—¡Jonathan! —gritó desde la sala—. Vamos a la cancha a jugar un rato.

Salí arrastrando los pies.

—A mí no me gusta jugar fútbol… —murmuré.

Lucy rodó los ojos.

—No tienes que jugar, ven aunque sea a vernos, no quiero que te quedes encerrado todo el día.

Samuel estaba detrás de ella y cuando nuestras miradas se cruzaron, me dedicó una sonrisa pequeña.

—Está bien… voy.

Caminamos los tres junto al mejor amigo de Samuel hasta el barrio de al lado porque querían recoger a uno de los chicos del grupo, tocamos la puerta y quien salió fue su hermano mayor, este lo llamo casi que de un grito y esperamos hasta que este saliera, mientras esperábamos, Samuel empezó a hacer tonterías con su mejor amigo y aquel hombre que estaba en la puerta, lo miró de arriba abajo.

—Compórtate como un alfa de verdad, ¿sí? —le dijo, medio en broma, medio no.

Samuel soltó una risa despreocupada.

—Relájese, viejo.

Aunque se lo tomo como una broma, esa frase se me había quedado en la cabeza.

《 ¿Qué significa eso de ser un “alfa verdadero” ? 》

En ese momento, el chico al que estábamos esperando salió y procedimos a seguir caminando hasta llegar a la cancha, Lucy se adelantó hablando por celular y Samuel y yo quedamos unos pasos atrás, de repente sentí su mano rozar la mía y cuando entrelazó su mano con la mía, mi corazón dio un pequeño salto.

Caminamos en silencio con las manos entrelazadas un buen rato, hasta que él decidió romper ese ambiente silencioso.

—¿Tienes hermanos? —preguntó, mirando al frente.

—Sí, tengo dos, pero ya están grandes y no los veo casi…es medio solitario y…

Sonreí un poco.

—A veces me hubiera gustado tener un hermano menor.

Samuel soltó una risa nasal.

—No lo recomiendo.

Lo miré.

—¿Por?

—Porque es horrible, quisiera ser hijo único porque no soporto vivir en la misma casa que mi hermana ¡la odio!

Lo dijo en tono ligero, pero había algo oculto en esa palabras que no entendía, por otro lado, Lucy estaba lo suficientemente lejos como para no escuchar.

—¿Tan mal se llevan? —pregunté.

—Es insoportable —respondió, aunque sus labios sonrieron un poco—. Siempre metiéndose en todo.

No insistí más en el tema y seguimos caminando, cuando llegamos a la cancha, el lugar ya estaba ocupado por algunos alfas, entre ellos estaba Dylan, el hermano mayor de Felix, parecían discutir algo, pero cuando nos vieron, se callaron.

—¿Podemos jugar un rato antes que ustedes? —preguntó Lucy sin rodeos.

Algunos de los chicos bufaron.

—No, ya estamos en medio de un partido.

Pero Dylan intervino.

—Déjenlos, nosotros descansamos un rato.

Y aunque hubo quejas, al final se hicieron a un lado y los dejaron jugar, yo me senté en una de las bancas con los demás alfas que no estaban jugando en ese momento, intenté concentrarme en el partido, en cómo Samuel corría por la cancha, hasta que que escuché los murmullos.

—Oye… —dijo uno de los chicos a mi lado—. Ese tipo de ahí parece un omega.

Otro soltó una risa.

—Sí, definitivamente es un omega muy atractivo.

No supe por qué, pero me dio gracia aquellos comentarios debido a que tal vez si Samuel los escuchara, se indignaría o tal vez se reiría por las palabras como ocurrió hace unos segundos con aquel hombre desconocido. Sin embargo, esa risa desapareció al notar que algunos alfas, emocionados por el juego y por la conversación, comenzaron a liberar más aroma del necesario.

Me empecé a sentir incómodo por oler tantos aromas que me desagradan, hasta que Dylan apareció detrás de ellos.

—Hey idiotas —dijo con voz firme—. Controlense, no ven que hay un omega al lado de ustedes.

El silencio fue inmediato, todos los chicos empezaron a bajar sus feromonas y después de un rato lleno de incomodidad, volvieron a hablar, pero esta vez el tema cambió. Después de un rato los equipos rotaron y el turno de mis amigos terminó y se acercaron a las bancas llenos de sudor.

—Estoy muriendo —declaró Lucy, aunque estaba sonriendo.

Samuel no se sentó a mi lado, me jalo suavemente del brazo.

—Ven.

Y antes de que pudiera reaccionar, me acomodó sobre sus piernas y quede sentado en su regazo, de lado, mientras sus brazos rodeaban mi cintura con naturalidad, me sentí avergonzado al notar varias miradas, pero nadie dijo nada y siguieron comentando el partido que habían tenido.



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 16.02.2026

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