Rompiendo Paradigmas

27: La verdad de Maxwell

Leslie Belmont.

No diré que han sido días difíciles o incómodos después de lo que pasó aquel día. La verdad es que Jeong y yo no nos hemos encontrado, ni siquiera por casualidad en algún pasillo o en la conglomerada sala de maestros. Es más, podría decir que estaba evitándome, aunque claro, yo también lo estaba haciendo; no tenía cara para mirarlo a los ojos. Vergüenza y miedo eran las dos cosas que más me caracterizaban en aquellos días.

Todo en la oficina parecía normal. Baruj y Hakim conversaban más animados de lo sucedido aquella noche mientras que Emm permanecía más seria y cabizbaja. Aunque buscaba acercarme a ella, no pude hacerlo porque me preguntaría sobre aquella noche y le prometí a Jeong no decir nada, mucho menos a ella. Aun así, la saludé lo más animada posible. Heda estaba hablando por teléfono con su esposo sobre un permiso especial a uno de sus hijos.

—¿Alguien sabe algo de Wong? —preguntó Heda una vez que colgó el teléfono. Todos voltearon a mirarla.

—Tienes razón, no ha pisado la oficina en toda la semana. —comentó Baruj.

—Tranquilos. —llamó la atención Hakim mientras escribía en su laptop—Seguramente está organizando otra rebelión contra Maxwell.

—¿Por qué? —preguntó Emm.

—¿No es obvio? Ya pasó un periodo y siguen sin contratar más personal. —prosiguió.

—Pero esa es tarea de Carl—mencionó Emm.

—Sabemos que Recursos Humanos presenta a los candidatos ideales pero la última palabra la tiene Max. O les da largas o…

—... O está muy ocupado despidiendo a todos. —entró Jeong sin tocar la puerta.

Asustados, todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo para levantarse de sus lugares, incluyéndome.

—¿Cómo? —Baruj se acercó a él. Jeong lo tomó del hombro.

—Baruj, te sabes el Derecho Laboral Canadiense al derecho y al revés. Por favor, apégate a todas y cada una de las leyes.

—¿Qué? ¿Por qué?

—¿Por qué le dices eso a Baruj? —preguntó Emm preocupada. Jeong se quedó callado mirando a todos con cara de preocupación—Jeong Wong… —sentenció una vez más—¿Qué sabes que nosotros no?

Éste se quedó callado por unos segundos, dudoso de su respuesta hasta que finalmente habló después de soltar un largo suspiro de resignación.

—Hace unos meses tuve una discusión con Carl donde él me mostró carpetas de todos los candidatos para ingresar a Niagara College. Muchos de ellos, extranjeros.

—¿Qué tiene eso de malo? —preguntó Hakim satisfecho—Necesitamos más profesores.

—La universidad excedió el número de candidatos y se dieron cuenta después de enviar el reporte al gobierno provincial que, a su vez, enviará el mismo al gobierno federal en Ottawa. Lo que significa que ahora hay más oferta que demanda y que para que todos tengamos empleo nos reducirán horas y, por ende, salario. A nadie le conviene eso así que Maxwell decidió hacer recorte de personal.

Se quedaron callados.

—No hay más grupos, el siguiente período es en tres meses por lo que no habrá más demanda de alumnos por el momento, así que el recorte de personal es oficial.

—Pero ¿a quién se le ocurre mandar los reportes para los LMIA sin antes consultar la oferta que tenemos? —habló Hakim enojado.

—Es Maxwell. —Emm rodó los ojos cruzándose de brazos—era obvio que lo iba a hacer.

—Se le dijo que necesitábamos muchos docentes, pero tampoco que tenía que sacarnos a todos y…

—¡Espera! —interrumpí y todos me miraron—Si hay un recorte masivo de personal, ¿por qué solamente te dirigiste con Baruj? —se quedó callado—¿Qué no nos has dicho? —arqueé las cejas.

—Maxwell no es lo que ustedes creen.

—¡Jeong! —sentenció Emm—¡Ya dinos que sabes!

—Él tiene una lista. —hizo una pausa—Ya fue con los de Gastronomía, Ingeniería e Idiomas. Los siguientes somos nosotros. Y en esa lista ...—suspiró—bueno, no se está basando por la ineficiencia o el perfil de los docentes, se está basando por la nacionalidad. Maxwell se está llevando a todos los del medio oriente. A todos, sin excepción alguna. Y no solo eso. Les tiende una trampa diciéndoles que es un simple despido, pero sacó una clase de permiso o cartas poder, la verdad desconozco cual sea, pero les miente cuando en realidad los están deportando a todos metiéndoles delitos que jamás cometieron y las autoridades lo hacen sin esperar ni un solo plazo.

—¡Imposible! —defendió Baruj—la mayoría tenemos nuestra residencia o nacionalidad, ya sea en proceso o tramitada. No pueden hacer eso.

—Pues ya lo está haciendo.

Se quedaron callados.

—Y no solo eso, luego viene por los asiáticos, yo incluido. Maxwell es el típico americano que cree que su raza es la pura, casta y única que debe habitar aquí. Está aprovechándose que el director se fue para abarcar todo su poder y ni Carl ni nadie lo puede impedir.

—Yo sé quién sí. —dije y me voltearon a ver. —Los estudiantes.

Estaba sorprendida, pero a la vez preocupada y muy asustada de que una situación como esta esté pasando en un país que se supone está a favor de la multiculturalidad. Donde sin importar tu nacionalidad, raza, preferencias sexuales o religión eras aceptado. Sabía que no era al 100% y que había personas que eran racistas. Kim era una de ellas y estaba acostumbrada a eso, pero conocer a una persona que aproveche el rango profesional que tiene para ejercer un fraude así, no. Jeong habló de un permiso de deportación. Claramente, algo no cuadraba aquí. ¿Qué tan graves deben ser dichos crímenes que se les acusan a todos como para deportarlos en el mismo instante? No solamente se habla de una imposición o dictadura, estamos hablando de algo mucho más fuerte; algo que Jeong sabe pero que claramente no dice porque no quiere preocupar más a sus compañeros, particularmente porque dos de ellos son los próximos a ser deportados. Necesito ayudarlos, y es más que obvio que Jeong también, o de lo contrario, no se habría desaparecido para traernos toda esta información y advertirnos. Estamos a tiempo para idear un plan.




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