Rosa del Sacrificio

Capítulo uno

Leo Quintana

Cinco años atrás, desde aquel mismo lugar, el castillo de Valrose se alzaba visible a la distancia, dominando el horizonte del reino de Rosvannia. Ahora no quedaba nada. El antiguo reino yacía sumido en un silencio perpetuo, cubierto por una neblina espesa que nunca se disipaba. En Acanthia se conocía la razón de aquella niebla. O al menos, eso se decía.

Él caminó, dejando atrás ese lugar y apreciando aquella institución a la que asistirá por primera vez. La Academia Espina de Oro se erguía como un vestigio de otra era. Antigua, solemne e inquebrantable. Fundada siglos atrás por Louis Valrose, del reino de Rosvannia, y Elián Chryséon, del reino de Acanthia. Había sido concebida como símbolo de amistad entre ambos reinos. Con el paso del tiempo, ese símbolo se había transformado en privilegio. Solo hombres de linaje adinerado y mente excepcional podían cruzar sus puertas. Y aun entre ellos, únicamente los más destacados —aquellos elegidos por el rey y el hechicero— tendrían acceso al antiguo reino de Rosvannia, hoy conocido como el reino Niebla.

Él había llegado hasta allí buscando respuestas sobre ambos reinos y sobre aquello que el tiempo se había empeñado en ocultar. El tañido de una campana quebró el aire, arrastrando sus pensamientos hacia el presente. Estaba allí porque sabía que ese lugar guardaba verdades que ningún otro se atrevía a pronunciar.

La ceremonia de bienvenida reunió a los nuevos estudiantes en el gran salón. Había jóvenes de distintos reinos, todos reunidos bajo las altas bóvedas de piedra. Una orquesta abrió el acto y, tras el último acorde, el director de la academia apareció en el escenario dándonos la bienvenida con una sonrisa y mencionando acerca de una historia sobre una maldición que atormenta a ambos reinos. Preguntó quiénes la conocían. Algunas manos se alzaron. Otras permanecieron inmóviles. El director los tranquilizó y anunció a un alumno excepcional que relataría la historia completa. Mateo Kyros subió al escenario con un libro antiguo entre las manos y comenzó a leer.

-.-.-.-.-.-.-

Hace mucho tiempo, en aquel reino donde se oculta por la niebla, gobernaba allí una princesa llamada Rubí. Su nombre era conocido más allá de las fronteras del reino. Se decía que su cabello ardía como el fuego y que sus ojos reflejaban el color del cielo antes de la tormenta.

Rubí amaba a su pueblo, y el pueblo la veneraba. Príncipes de tierras lejanas deseaban su mano, y las cortes la nombraban la más hermosa de su tiempo, pero el corazón de la princesa no estaba dispuesto a obedecer la voluntad del trono.

El rey, temiendo por el futuro del reino, decidió unirla en matrimonio con un príncipe extranjero. El destino fue sellado y la boda anunciada, aunque la ceremonia nunca fue concluida.

El fuego descendió sobre la iglesia. Las llamas consumieron los muros, los altares y a quienes se encontraban dentro. El prometido cayó, así como el rey y la reina de Rosvannia. El príncipe del reino de Acanthia, testigo del crimen, fue silenciado para siempre. La princesa intentó huir, pero fue alcanzada antes de abandonar el reino. El juicio fue inmediato. El castigo, ejemplar. Rubí fue decapitada. Su cabeza fue alzada ante el pueblo como advertencia y recuerdo.

Pasaron los años, Rosvannia y Acanthia continuaron celebrando el día en que sus reinos habían sido unidos por la amistad. En una de esas celebraciones, un hechicero apareció entre la multitud. Su ira no conocía medida. Con su voz, selló una maldición sobre ambos reinos.

Desde entonces, cada princesa nacida con cabello y ojos rojos, marcada en la espalda con una rosa carmesí única de su creación, estaría destinada al sacrificio. En el décimo aniversario de su nacimiento, durante una luna sangrienta, sería entregada a la bestia. Si la princesa moría, los reinos recibirían una flor capaz de otorgar protección y salud. Si no, ambos reinos perecerían lentamente, devorados por la maldición y por la bestia.

Así ocurrió, generación tras generación. Hasta que, en una noche de luna sangrienta, una princesa escapó de su destino. Desde entonces, Rosvannia quedó cubierta por la niebla y la bestia sigue buscando a aquella princesa que debía ser sacrificada.

-.-.-.-.-.-.-.-

La luz se extinguió y todo el salón quedó sumido en la oscuridad absoluta.

Leo no podía distinguir nada a su alrededor. El aire se volvió denso, cargado de una presencia invisible, y algo atrapó con fuerza alrededor de sus piernas, sujetándolo al suelo e impidiéndole moverse.

De pronto, una luz roja comenzó a extenderse por todo el salón, tiñendo las paredes y las columnas como si la sangre misma se hubiera despertado. Sobre el escenario apareció la figura de un hombre encapuchado con cuernos. Su cuerpo estaba cubierto de encajes con forma de rosas, entrelazados con ramas espinosas que parecían surgir de su propia carne. Su rostro permanecía oculto bajo la sombra de la capucha, pero sus ojos rojos brillaban con una intensidad antinatural, clavándose en cada rincón del salón.

Un estudiante que se encontraba junto a Leo rompió el silencio con un grito desesperado, forcejeando para liberarse de aquello que lo retenía. Las sombras ascendieron por su cuerpo, atraparon sus brazos y le cubrieron la boca. El sonido se apagó de golpe, como si nunca hubiera existido.

El hombre encapuchado comenzó a aplaudir, y el eco de sus palmas resonó en el salón.

—Una historia encantadora —dijo mientras tomaba el libro y lo reducía a cenizas—. Aunque no todo es verdad. Más adelante me encargaré de quien lo escribió así.

Levantó la vista hacia los estudiantes.

—Permítanme presentarme. Soy el hechicero que controla ambos reinos. Les doy la bienvenida a la academia.

Su voz resonó por todo el salón.

—Por ser nuevos, podrán ver a la bestia esta noche. Tranquilos, no se acercará al dormitorio, y no les hará daño. Eso sí, lleven siempre con ustedes los pétalos de la rosa si no quieren morir.



#1356 en Fantasía
#5240 en Novela romántica

En el texto hay: thriller, drama, rivales enamorados

Editado: 26.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.