Rosas de Acero

39

La mañana en la mansión de Italia se sentía distinta. Tras la ejecución de Gabriel, el ambiente entre Alessandro y yo se había despejado de secretos. Él me había confesado la verdad: Gabriel no era un amigo, sino el hijo de su tío Alonzo, aquel traidor que Alessandro eliminó hace tiempo. La sangre de los Moretti seguía intentando devorarse a sí misma, pero nosotros seguíamos en pie.

​Estábamos en el salón, observando a los gemelos en la alfombra. Alessandro, el Capo que hacía temblar a Italia, estaba sentado con las piernas cruzadas, con la mirada fija en sus hijos.

​Kaelzir, con la determinación gélida de su abuelo Nathaniel, se agarró del borde del sofá. Sus piernas regordetas temblaron bajo el peso de su linaje. De repente, con un esfuerzo que le puso las mejillas rojas, se soltó. Se quedó allí, firme, desafiando la gravedad por cinco segundos eternos.

​—¡Mami! —gritó con una claridad asombrosa, antes de caer sentado y soltar una carcajada triunfal.

​—¡Alessandro, mira! —exclamé con el corazón saltándome en el pecho—. ¡Se ha quedado de pie solo!

​Pero Kaelza no iba a permitir que su hermano mayor se llevara toda la gloria. Con un gruñido de puro esfuerzo, se impulsó usando la mesa de mármol. Se puso de pie, se soltó de inmediato y, manteniendo el equilibrio como una verdadera Moretti, miró a su padre con ojos desafiantes.

​—¡Papá! —chilló ella, alzando los brazos antes de tambalearse.

​Alessandro reaccionó con la velocidad de un rayo, atrapándola en el aire y llenándola de besos mientras ella reía.

​—Mis pequeños guerreros —murmuró él, con una voz cargada de una ternura que solo yo conocía—. Ya se sostienen solos. El mundo no sabe lo que les espera cuando empiecen a caminar.

​Me acerqué a ellos, sintiendo una paz momentánea. Alessandro puso una mano en mi nuca y me acercó para darnos un beso rápido pero intenso.

​—Alonzo intentó quitarnos esto, y su hijo Gabriel quiso terminar el trabajo —susurró él contra mis labios—. Pero aquí estamos. Los gemelos están fuertes, Amarantha. El linaje Moretti-Volkov está más vivo que nunca.

​Me separé un poco, recuperando mi carisma habitual, aunque mis ojos brillaban de orgullo.

​—Papi va a enloquecer cuando se lo cuente —dije pensando en Nathaniel—. El Tsar de Rusia ya está planeando el futuro de Kaelzir, pero ver que ya se mantiene en pie le va a inflar el pecho.

​Alessandro asintió, aunque su rostro recuperó esa seriedad de Capo.

​—Gabriel ya es historia, pero no bajaré la guardia. Si Alonzo dejó más ratas escondidas en las rutas, las cazaré una a una. Nadie volverá a acercarse a ustedes.

El ambiente en el salón estaba cargado de una alegría inusual cuando el teléfono de seguridad de Alessandro vibró. Al ver el código de encriptación de la Bratva, Alessandro me miró y asintió.

​—Es el Tsar —dijo, apoyando el teléfono en la mesa de mármol y activando la pantalla de proyección—. Prepárate, Amy.

​La imagen de Nathaniel Volkov apareció en alta definición, llenando la pared del salón. Estaba en su despacho en Rusia, con el frío de San Petersburgo visible a través de los ventanales traseros y esa expresión de piedra que solo se suavizaba cuando nos veía a nosotros.

​—Tsaritsa. Moretti —saludó con su voz profunda, que resonó en toda la habitación.

​—¡Papi! Mira esto —le dije con una sonrisa radiante, haciendo una seña a los gemelos.

​Como si supieran que su abuelo los estaba observando, Kaelzir y Kaelza se prepararon para su gran acto. Kaelzir se apoyó en el sofá y, con una mirada gélida que era un calco de la de Nathaniel, se soltó. Se quedó de pie, firme como un pequeño soldado, mirando directamente a la cámara.

​—¡Mami! —gritó orgulloso.

​Nathaniel se inclinó hacia la pantalla, y por un segundo, vi cómo el hombre más temido de Rusia se quedaba sin palabras. Una sonrisa lenta y genuina apareció en su rostro.

​—Ese es mi muchacho —murmuró Nathaniel, con un brillo de orgullo feroz en los ojos—. Tiene la postura de un Volkov. Ya está listo para heredar el imperio.

​Pero Kaelza no se quedó atrás. Gateó con una velocidad asombrosa hasta estar frente a la cámara y, usando la base del proyector, se puso de pie de un tirón, soltando un grito agudo que hizo reír hasta a los guardias de la puerta.

​—¡Papá! ¡Papá! —exclamaba ella, señalando a Alessandro y luego mirando a Nathaniel como si le exigiera reconocimiento.

​—Y ella... —Nathaniel soltó una carcajada ronca— tiene el fuego de los Moretti pero la astucia de su madre. Alessandro, asegúrate de que no queden rastros de la basura de Alonzo. Mis nietos ya están de pie; pronto caminarán, y cuando lo hagan, nadie debe atreverse a cruzarse en su camino.

​Alessandro se puso detrás de mí, rodeando mis hombros con su brazo.

​—No quedará nadie, Nathaniel. Te lo prometo —respondió el Capo con firmeza.

​—Bien —sentenció el Tsar—. Disfruten el momento, pero recuerden que el poder se mantiene con sangre. Los veo pronto.

​La pantalla se fue a negro, dejándonos en el silencio del salón con los gemelos intentando ahora dar su primer paso hacia nosotros.

....

La mansión de los Moretti, que en otros tiempos fue un mausoleo de mármol y ecos de disparos lejanos, se había transformado en un campo de batalla de risas y pasos torpes. Eran las once de la mañana y el sol de la Toscana entraba por los ventanales con una impertinencia casi alegre. Me encontraba en el salón de música, tratando de concentrarme en los reportes de ventas de A.K. Moretti, pero mi mente estaba a kilómetros de las telas y las pasarelas.

​Hacía exactamente tres meses que los gemelos habían cumplido su primer año de vida. Tres meses desde que aquel "mami" y "papá" cambiaron las reglas del juego. Pero hoy, el hito era físico.

​Escuché el golpe seco de algo cayendo en el pasillo, seguido de un silencio de esos que te ponen los pelos de punta. Me levanté del diván de seda, dejando los papeles esparcidos, y caminé hacia la puerta. Al abrirla, me encontré con la escena más increíble y aterradora de mi vida.



#152 en Detective
#145 en Novela negra
#1204 en Novela romántica

En el texto hay: romance, mafia ...

Editado: 27.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.