Rosas Negras

Capítulo 7: Agnes Clement

Capítulo 7:
“Agnes Clement”

Era un poco más tarde de lo habitual cuando Agnes regresó a la casa, pero, en cierto modo, era mejor así. El atardecer ya se aproximaba y, aunque la temperatura había bajado un poco, el frío no resultaba demasiado incómodo. Además, Alex había regresado a su horario habitual, pero Agnes no estaba sintiendo tanto su ausencia como creía.

Al llegar a la entrada de la casa, vio a Leo sentado, con la mirada fija en dirección al bosque. Parecía tan concentrado que ni siquiera notó que ella se acercaba.

—¿Qué pasa, niño raro? ¿Viste un duende o algo así? —lo molestó Agnes con una sonrisa.

Leo no respondió. Agnes estaba a punto de continuar cuando distinguió sus ojos enrojecidos y las mejillas húmedas.

La sonrisa desapareció de su rostro.

—Hey, ¿qué pasó? —preguntó con preocupación mientras se arrodillaba frente a él para quedar a su altura.

Leo intentó contener el llanto, pero solo consiguió sorber la nariz antes de hablar.

—Connor se escapó —lloriqueó, limpiándose la cara con la manga.

Agnes frunció el ceño y miró hacia el bosque, como si esperara encontrar al perro entre los árboles.

—¿Cómo se escapó? Te dije que no lo dejaras salir solo —lo reprendió, aunque la preocupación comenzaba a imponerse sobre el enojo.

—Pero no lo dejé salir —se quejó Leo, rompiendo nuevamente en llanto.

Agnes miró hacia el interior de la casa, todavía pensando en lo que Leo acababa de decir. Durante un instante, una posibilidad incómoda se abrió paso en su cabeza. ¿Podía haber sido Jenesis? Su ira por el rosal había sido lo bastante intensa como para hacer algo así. Sin embargo, hacía apenas unos días la había visto completamente arrepentida por haber golpeado a Connor y por la forma en que había reaccionado con ellos. Incluso se había disculpado con Agnes.

La idea no terminaba de encajar.

Agnes frunció ligeramente el ceño antes de apartarla. No tenía sentido quedarse allí intentando adivinar qué había ocurrido mientras Connor seguía perdido.

—La mucama se olvidó de cerrar la puerta de la cocina y ahora Connor no está en ninguna parte —explicó Leo entre sollozos, antes de romper a llorar con más fuerza.

Agnes dejó escapar un suspiro y suavizó la expresión. No quería que Leo se sintiera culpable por algo que probablemente ni siquiera había sido su responsabilidad.

—Arriba, campeón. Vamos a buscar y a encontrar a Connor —dijo, forzando una sonrisa mientras lo ayudaba a ponerse de pie—. Vamos a buscar a los refuerzos.

Leo se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y asintió, todavía con la respiración entrecortada.

Ambos entraron en la casa. Agnes cerró la puerta detrás de ellos y levantó la voz hacia el interior.

—¡Alex! ¡Faith!

Pasaron un par de minutos antes de que ambos aparecieran al pie de la escalera. Alex tenía una expresión de curiosidad y Faith miraba a Agnes sin entender por qué los había llamado con tanta urgencia.

—¿Qué pasó? —preguntó Alex.

—Connor se ha escapado. Es un operativo de emergencia —anunció Agnes con solemnidad, señalando discretamente a Leo.

El niño apenas había conseguido dejar de llorar y todavía tenía los ojos húmedos. Parecía a punto de volver a romper en llanto en cualquier momento.

Alex miró a Leo y después a Agnes.

Alex comprendió al instante la gravedad de la situación y se llevó una mano a la oreja, adoptando la postura de quien acababa de recibir una misión de máxima importancia.

—Iría a buscar los walkies y las linternas, capitán —anunció con voz profesional.

Sin esperar respuesta, se dio la vuelta y corrió hacia su habitación.

Agnes apenas tuvo tiempo de sonreír ante la actuación de su hermano cuando escuchó pasos acercándose desde el salón. Jenesis apareció en el umbral, mirando primero a Agnes y luego a Leo, que todavía tenía los ojos llenos de lágrimas.

—¿Connor se perdió? —preguntó la anciana.

Leo no respondió. Solo volvió a llorar con más fuerza, hundiendo el rostro entre las manos.

Aquello fue suficiente.

Jenesis se llevó una mano a la boca y permaneció inmóvil durante un instante, visiblemente afectada.

—Después de todas las cosas horribles que le dije... —murmuró, con la culpa reflejada en el rostro.

Agnes la observó en silencio. La preocupación de Jenesis parecía genuina, pero eso no evitó que la coincidencia le resultara incómoda.

—Sí, qué coincidencia... —murmuró con evidente desconfianza.

Jenesis levantó la mirada hacia ella, pero no respondió ni hizo ningún comentario sobre el tono de Agnes. Solo bajó lentamente la mano de su boca y volvió la vista hacia Leo, que seguía intentando contener el llanto.

Se dividieron en tres grupos. Leo iría junto a Jenesis, porque temían que Connor huyera al verla después de lo ocurrido con el bastón. Alex y Faith se encargarían de otra zona, mientras que Agnes iría con Abel, quien había llorado hasta conseguir que aceptaran llevarlo con ellos.

Antes de separarse, cada grupo comprobó que los walkies funcionaran. Apenas Agnes terminó de ajustar el suyo, escuchó la voz de Leo entre una ráfaga de interferencia.

—Probando walkies, cambio.

Agnes sonrió al reconocer el tono serio que su hermano había adoptado para el operativo.

—Confirmo frecuencia. General Leo, aquí coronel Alex, cambio —anunció Alex por el otro aparato, entrando inmediatamente en el juego.

Agnes levantó el suyo.

—Aquí, su amado capitán.

Hubo unos segundos de silencio antes de que la voz de Leo volviera a escucharse entrecortada por la interferencia.

—Se le olvidó el cambio, capitán, cambio —se quejó.

Agnes soltó una pequeña risa.

—Cambio, cambio —respondió finalmente.

El bosque se había vuelto oscuro y las linternas no hacían más que volverlo más tétrico. Sus haces circulares y amarillentos apenas alcanzaban a iluminar unos metros por delante, dejando el resto oculto entre los árboles. Agnes pensó que aquella luz era exactamente la que aparecía en los documentales grabados a mano, cuando una anciana terminaba persiguiendo niños por algún bosque perdido. La idea le resultó tan absurda que tuvo que contener una risa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.