Roto por ti

RPT| 12. Ellos son felices

YERAY.



No sé porque estoy actuando así, sin embargo me molestaba más la actitud de Dánae. Su forma de pretender que algo anda mal, y tiene razón. La amistad anda mal y ella quiere salvarla.
Mis sentimientos andan mal.

"Piensa esto...  ¿Romperás esa absurda promesa o tú propio corazón por no luchar?"

Ay, porqué Cat se tenía que meter en mi cabeza y de esa forma con sus palabras. La palabra 'luchar' es la más fuerte en esta oración, aún así tengo miedo hacerlo. 

—¿Yeray? —Alzó mi vista ante los ojos de la señora Alma —. ¿Qué tiene?

—Estoy bien.

Me ve a los ojos, sabe que miento. Mis ojos creo que delatan.

—Nada está bien ¿Verdad?

Hice una mueca de retener las lágrimas.

Me llevo mi manos a mi cabello, solo ella estaba afuera y los demás adentro. Solté un suspiro pesado;

—Cometí el error de enamorarme de su hija.

Vi sus ojos al soltar tal declaración. Esperando su reacción reprobatoria, sin embargo una sonrisa floreció en su rostro. Haciendo mi corazón oprimirse haciendo que mi aliento se atascara en mi garganta.

—¿Cuál error ni que nada? Es asombroso.

Mis ganas de llorar volvieron al escuchar su voz emocionada, feliz. Y yo me rompí más.

—Pero ella no me ama, no me quiere de la manera que yo la quiero.

Y con ellos mis lágrimas salieron sin esperar más, la señora me abrazo, sabiendo que eso era lo que necesitaba en ese momento. Un abrazo y no un arrebato de rechazo, ya había tenido mucho.

—Por favor no valla a decir que estaba llorando.

Ella se aparta de mí, limpia mis lágrimas y alguna que otra rebelde que estaba saliendo. Niega con la cabeza, llevando sus manos a sus labios.

—No lo divulgare, no te preocupes.

Me da una sonrisa y yo le devuelvo una hecha a medias.

—Quizás lo mejor será decírselo, ella eso te hará un poco mejor —me recomienda, yo asiento no muy convencido.

Tal vez sea lo mejor hablar, pero sabemos que si ella me rechaza la amistad se va a arruinar del todo. No la veré de amiga como hasta ahorita estoy luchando por verla así, y ni cómo alguien más.

Me invitó a entrar de nuevo a casa, yo negué. No quería que me vieran en ese estado tan patético por un posible corazón roto. Lo único que dije fue qué quería ir a casa, que no quería estar en ese lugar por ahora.

Ella asintió con la cabeza, comprendiendo mi necesidad por alejarse de su hija mientras se enfriaban las cosas y poder hablar mejor. En eso estaba de acuerdo.

Me senté afuera donde me había consolado Cat, y me permito llorar por un rato abiertamente. Sin importar si mis alaridos de gatito atropellado de escuchaba hacia adentro. Había tenido que reprimir mis hipeos al ver que Dánae venía, así que le ignore por completo teniendo la cabeza gacha como siempre. Ella me hojeo con un apliqué de lastima, mientras Ares me miraba con angustia.



•★•💞•★•



Al día siguiente Ares se había recargado en el árbol donde yo me encontraba centrado en un columpio. Quizás era algo patético, pero el aire qué al mecer poco el columpio me mantenía cuerdo. Ya qué anoche no pude dormir poco al sentir los ojos de Dánae en cada momento que se levantaba y pasaba por dónde dormía en la sala.

Mi mirada se mantenía baja, quizás mis ojos estaban hinchados de tanto llorar. Mi aspecto estaba bien, solo mi humor y ojos me delataban que algo no andaba bien.

—Lo siento en verdad —hablo Ares tan de repente. Lo que me obligó a levantar la vista y dirigir mis ojos tristes hacia él —. Si yo no hubiera abierto mi bocota. Esto no estuviera pasando.

Arrugó mis cejas, en respuesta.  Alcé mi vista al hermosa sombra que abría lugar el frondoso árbol de roble. Tal vez, si Ares no hubiera dicho aquello, no estuviera así, sin embargo, en algún momento iba a estar igual.

—Me hubiera hecho el tonto.

—No importa —hablo al fin, encogiéndome de hombro como si le quitará importancia —. De todas formas iba a pasar.

—Lo qué tú dijiste allá. Se nota a kilómetros, ella también lo nota pero ella....

—Ella quiere a Jordán. Lo sé, e visto que se dan regalos a mis espaldas.

Él me observa con atención, abriendo sus ojos tanto que daban miedo que salieran de sus cuencas.

—¿Cómo? ¿Qué?

—Ella no me lo a dicho, y no entiendo porqué. Si soy su mejor amigo —digo con simpleza, mi voz estaba apagada a tal punto que era fría.

—Quizás tengas esperanza y seas mi cuñado.

No quise discutir. Solo no dije nada, me puse de pie y observo qué Dánae viene hacia acá con nosotros.

—Olvidemos lo de ayer —dice tan de pronto al momento qué llegó. Su brazo pasa por mi cuello apegándome a ella.

Sus ojos se vieron cristalizados. Así que tragué saliva y quite su brazo de su agarré.

—Mamá y papá dicen que nos vamos dentro de casi una hora —vuelve a decir, sé que lo repite porque nadie le contesta.

—Ya lo sabía, pero gracias, sirve que no lo olvido —digo algo borde, Ares solo se queda quieto viendo mi actitud.

—Llegando a la ciudad podemos ir al cine.

—No me apetece —indico dando unos pasos para alejarme de su persona. Estando lejos de ella sabía que podía contestarle sin que me viera quebrarme —. Tengo cosas que hacer.

—¿Con quién? Solo yo soy tu mejor amiga.

—Con Fernando o más bien hablando con mi primo Mark —zanjó —. Ya conviví lo suficiente contigo.

—Yeray... Nunca nos hemos separado.

—La universidad lo hará en un año.

—Pero aún así... —yo niego, arrugando casi mi nariz. En qué me lleve la contraria me extasiaba.

—Vámonos ya —dice Ares, al observar que su padre hace señal del auto —. Creo que nos iremos más temprano de lo previsto.

Le pasó por un lado a Dánae, se que le e puesto triste. Pero me pone más triste que al ver el daño no hace nada.




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