Rotten Farm

Capitulo 5

### V: El riesgo del caos

En una de las tantas esquinas agrietadas de la periferia de Ciudad A, la vida avanzaba con la pesadez de una condena. El amanecer no traía luz, sino un reflejo cobrizo que se filtraba a través de la neblina ácida de las industrias. Allí, un pequeño puesto de periódicos con el techo de lona remendado servía como el único termómetro social del distrito.

Detrás del mostrador de madera carcomida, el dueño del negocio ordenaba mecánicamente unos tabloides amarillistas con las manos agrietadas. Al otro lado, un cliente habitual de mediana edad se apoyaba en el mostrador, ajustándose el cuello de una chaqueta desgastada.

—¿Viste las noticias? —comentó el cliente, exhalando un suspiro que se mezcló con el frío matutino—. Qué extraño... No habíamos tenido un solo reporte de esas cosas en semanas, y de un día para otro se avistan varios casos dentro de la ciudad, pero han sido en su mayoría de monstruos que vienen de las tierras baldías y de alguna forma entran en la ciudad, son pocos los casos de nuevos transformados.

El dueño del local detuvo su tarea. Soltó un bufido ronco, arrastrando una mirada cargada de un resentimiento viejo y profundo.

—Ahhhhh... Maldito sea el día en que las cosas se volvieron así. Ya ni te puedes fiar del silencio.

—Y todo por culpa del maldito virus MMM —replicó el primer hombre, cruzándose de brazos mientras miraba de reojo un callejón oscuro—. Pensar que esa porquería está en mi sistema... Que yo, mi esposa y mi hija…

—Yo ya no sé qué demonios está haciendo la gente del gobierno,—gruñó el tendero, golpeando el mostrador con el dorso del puño—. Mira que dejarnos desamparados con esa maldita vacuna temporal. Es una burla.

—Y que lo digas... Estamos obligados a meternos una dosis al mes para mantener el virus a raya —el cliente soltó una risa amarga, rascándose el bolsillo vacío—. Joder, con lo caras que son esas ampolletas. Las farmacéuticas nos tienen del cuello, no sé quién tiene el poder realmente, las corporaciones de fármacos o esos perros del Estado mayor.

El dueño del puesto bajó la voz, su mirada perdiéndose en los titulares que mostraban siluetas censuradas y perímetros de contención biológica.

—Empiezo a disipar mis dudas, están comprados es la única respuesta posible para que dejen que actúen a sus anchas
y los respalden en todo, es como si el ejército fuese el jodido guardaespaldas de las corporaciones, Y lo peor de todo... lo verdaderamente jodido, es que aquellos que no pueden pagar el tratamiento a tiempo, tarde o temprano terminan convirtiéndose en...

---

—...Monstruos —pronunció Caps en un susurro gélido, quebrando el silencio de la carretera solitaria.

La perspectiva cambió por completo, apartándose de la miseria de los suburbios para enfocarse en la crudeza del asfalto ensangrentado. De pie junto a los restos humeantes del sedán de lujo, Caps levantó la mano derecha a la altura de sus ojos almendrados. Miró la mancha densa y violácea de fluido necrótico que le cubría los nudillos y parte del antebrazo, un residuo directo de la masa pulverizada del Monstruo.

*«Los virus que albergo en mí...»*, pensó, apretando el puño con una fijeza obsesiva. *«Al final se están convirtiendo en mi maldición, pero también son la carta más poderosa de mi arsenal. Me permiten modular mi estructura celular, dándome el soporte biológico necesario para aguantar la carga de la cepa RZ1».*

Un hilo sutil de vapor helado seguía brotando de la piel de sus hombros, disipándose en el aire nocturno como el escape de una máquina térmica.

*«La transmutación de mi sistema nervioso altera los límites de mi propia anatomía. Provoca que mis músculos y mis huesos obtengan una densidad absurda, compactándose para otorgarme una fuerza y una rapidez sobrehumanas. Toda esa potencia genera una fricción en estado puro dentro de mis vasos sanguíneos... por eso el vapor. Pero este poder es temporal. Además de venir atado a un costo demasiado grande».*

Caps desvió la mirada hacia el estuche de cuero de su cadera, donde uno de los espacios donde se situaban los inyectores yacía vacío dando fe del desgaste. Sintiéndose exhausto, una mueca de dolor cruzó sus facciones pálidas.

*«El daño colateral a mi propio organismo es masivo. Es natural que haya tenido que agregar propiedades regenerativas a la receta biológica para provocar un efecto de retroalimentación y sanar los tejidos rotos a medida que mutan... Pero no es suficiente. Solo bastó para reducir los daños a largo plazo. El efecto durará únicamente hasta que mi cuerpo lo soporte, o terminará disipándose después de un rato. Con mis investigaciones individuales del RZ solo fui capaz de llegar a la Fase 2, el RZ2... Si no fuera por la ayuda de mi madre en el búnker, jamás habría podido estabilizar esa maldita monstruosidad».*

Exhalando un último suspiro helado, Caps rompió su postura de combate y se agachó lentamente sobre el asfalto agrietado. Frente a él, el cuerpo semiinconsciente de Eva Law descansaba en el asfalto. Su voluminosa melena naranja estaba revuelta, perdiendo parte de su pulcritud aristocrática.

El joven castaño oscuro ladeó la cabeza, contemplándola con una frialdad analítica que de pronto se transformó en una sonrisa sádica y burlona.

—Parece que se desmayó... —murmuró para sí mismo, soltando una risita baja—. Juju... Es perfecto. Sin duda es una linda chica, pero bien dice el viejo proverbio: linda por fuera, perra por dentro.

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*Treinta minutos después...*

El sonido de múltiples sirenas corporativas y el destello de luces rojas y azules rompieron la oscuridad de la vía secundaria. El perímetro había sido tomado por las fuerzas de asalto de de *Scorpio*.

—Señorita Eva... Señorita Eva, reaccione, por favor.

Un oficial de seguridad de alto rango, vistiendo un uniforme blindado e impecable, le daba ligeros golpecitos en el hombro a la heredera. Al abrir los ojos rasgados, la confusión y el pánico del trauma nublaron la mente de Eva Law por unos instantes. Se incorporó con dificultad, frotándose las sienes, hasta que su mirada se topó con una escena desconcertante a escasos metros de ella.



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En el texto hay: ciencia ficcion, virus, mundo distopico

Editado: 09.06.2026

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