Rotten Farm

Capitulo 10

## 10: La Princesa y el Virus

El eco de los lamentos fúnebres se disolvía en la opulencia de la capilla privada. Una Eva Law de apenas seis años permanecía sentada en primera fila, con los pies colgando sin tocar el suelo, vestida de un negro riguroso. Al frente, la imponente pero borrosa silueta de su padre, Vickass Law, recortada contra el resplandor de los vitrales, temblaba de una furia incontenible.

Un golpe seco y violento resonó en el recinto cuando el puño de Vickass impactó contra la madera pulida del féretro.

—¡Imbéciles! —bramó el líder de Scorpio Corporation, con la voz distorsionada por la rabia—. ¿Cómo carajos dejaron que esto sucediera en nuestro propio perímetro?

—Lo... lo lamento mucho, señor —tartamudeó el jefe de la escolta, arrodillado con la cabeza pegada al suelo—. Nos confiamos... Esos bastardos de la periferia aparecieron de la nada y...

—¡No quiero tus malditas disculpas! —lo interrumpió Vickass con un rugido desprovisto de piedad—. Mi esposa está muerta y mi única hija estuvo a punto de ser asesinada por esa escoria. ¡Pagarán por esto!

En su asiento, la pequeña Eva mantenía la mirada completamente perdida, fija en las flores que cubrían el ataúd de su madre. Sus pequeños puños se apretaron contra el vestido mientras un susurro gélido, impropio de una niña, escapaba de sus labios:

—Los odio... Los odio a todos.

---

El recuerdo se evaporó de golpe. Eva abrió los ojos de par en par, incorporándose sobre las sábanas de seda de su cama. Su habitación era gigantesca, repleta de lujos y los artículos costosos que cualquier chica de la alta sociedad desearía, pero se sentía extrañamente vacía. Con su melena naraja revuelta y la respiración pesada, se levantó para comenzar su rutina.

Minutos después, en la pulcra cocina de la residencia Law, un grupo de sirvientes se movía con precisión robótica.

—Su desayuno está listo, señorita Eva —anunció Inma, la sirvienta de confianza de la familia, colocando con delicadeza un plato con huevos, tocino crujiente, pan recién horneado y una taza de chocolate caliente.

Eva, cuyas facciones solían ser una máscara de frialdad en el instituto, suavizó la mirada. Inma era de las pocas personas con las que se permitía ser genuina, la costumbre y años de conocerla se habían encargado de edificar una relación de confianza sólida.

—Gracias, Inma —respondió Eva con un tono suave—. Cuando regrese de los módulos, quiero que todo el laboratorio del sótano esté esterilizado y listo.

—Como usted ordene, señorita —respondió la mujer, haciendo una reverencia formal mientras Eva se colocaba el saco del uniforme del Rois Pembell.

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De vuelta en el instituto, el ambiente era radicalmente distinto. Mientras el resto de los alumnos se encontraban en las aulas teóricas, Caps y Eva permanecían solos en el avanzado laboratorio de biomedicina del campus.

—Aún no entiendo cómo es que todos están atrapados en clase y nosotros estamos perdiendo el tiempo aquí solos —comentó Caps bajo su identidad de Mike, apoyado contra una de las encimeras metálicas.

—Es uno de los tantos privilegios de ser yo, Mike —respondió Eva sin apartar los ojos de los viales holográficos—. Ahora hazme un favor, cállate y pásame el compuesto de estabilización celular que está a tu derecha.

—Huh... Claro, señorita Eva —replicó Caps. *«Según las malditas órdenes de Jota, debo ser lo más servicial, sumiso y arrastrado posible con esta chica...»*, pensó para sus adentros, sintiendo una punzada de fastidio. *«Pero de verdad, interpretar este papel es una puta mierda»*.

Intrigado por los extraños componentes que la heredera manipulaba, Caps rompió el protocolo de sirviente. Se estiró bruscamente, apartando a la chica a un lado para pegar el ojo al microvisor óptico del analizador de partículas.

—¡Oye! ¿Qué crees que estás haciendo? —reclamó Eva, saltando hacia atrás, indignada por el repentino atrevimiento.

Caps ignoró el reclamo. Sus pupilas se dilataron al procesar las cadenas moleculares en la pantalla. *«¿Qué demonios está intentando hacer esta pija?»*, analizó en milisegundos, reconociendo las estructuras. *«Esto no es un experimento escolar... esto es un jodido licuado concentrado de virus»*.

—¿Qué es esta mierda, Eva? ¿En qué clase de proyecto biológico estás trabajando en secreto? —inquirió Caps, abandonando por un segundo su tono sumiso y mirándola con severidad.

—No es de tu incumbencia —dictaminó ella, recuperando la compostura y arrebatándole el vial de las manos—. Limítate a seguir mis indicaciones exactas. La científica capacitada en esta sala soy yo, tú solo eres el ayudante observador.

Caps soltó una carcajada ronca, llena de una ironía pasional que descolocó a la chica.

—¿Científica? Jajaja, seguro. Esta cepa de patógenos que armaste es un completo desastre. Si inyectaras esto en un elefante, sus células estallarián en tres segundos por la presión molecular.

—¡¿Qué demonios sabes tú?! —exclamó Eva, con las mejillas encendidas por la rabia y el orgullo herido—. Este es mi proyecto personal. Mientras tú y el resto del mundo se dedican a correr y esconderse como ratas de los monstruos, ¡yo estoy intentando mejorar el efecto de la vacuna! Intento hacer algo jodidamente útil por esta sociedad podrida.

Caps detuvo su risa, mirándola fijamente. Hubo un silencio pesado en el laboratorio.

—No podrías estar más alejada de la realidad, heredera —dijo Caps, bajando la voz a un tono extrañamente maduro y técnico—. Lo estás haciendo todo mal. En lugar de intentar forzar una barrera inmunológica con esa mezcolanza desordenada de virus, ¿por qué no intentas usar un agente inhibidor que contrarreste la velocidad de la mutación celular desde el núcleo? Si frenas la replicación, el cuerpo tiene más tiempo de adaptarse.

Eva se quedó de piedra. Lentamente, se llevó una mano al cabello, acomodándose un mechón naranja detrás de la oreja mientras su mirada fría y defensiva cambiaba por completo. Bajó la guardia por primera vez. Aquel "chico de los distritos bajos" acababa de resolver en un segundo un dilema matemático que a sus mejores softwares les tomaba días. Definitivamente, "Mike Brandon" acababa de capturar toda su atención.



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En el texto hay: ciencia ficcion, virus, mundo distopico

Editado: 09.06.2026

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