Las palabras resonaron en el aire como un eco poderoso. La guardia comenzó a movilizarse bajo su mando, y el apoyo popular creció como un torrente. Rowena estaba lista para enfrentar el golpe final.
En medio del tumulto y las emboscadas que se estaban llevando a cabo en las calles, la situación se tornó crítica. Mientras Rowena lideraba a su gente hacia la confrontación, un grupo de nobles armados apareció repentinamente frente a ellos. La batalla no era solo física; era una lucha por el control del reino.
En medio del caos, Rowena vio a Lysa luchando valientemente contra varios hombres armados. El corazón de Rowena se detuvo al ver cómo una espada brillaba en la oscuridad. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia ella.
—¡Lysa! —gritó Rowena mientras atravesaba el campo de batalla.
Pero antes de que pudiera llegar, un noble lanzó un ataque directo hacia Lysa. La Hermana Lysa se interpuso entre Rowena y el ataque, recibiendo el golpe mortal en su lugar. El tiempo pareció detenerse mientras Rowena observaba horrorizada cómo Lysa caía al suelo.
—¡No! —gritó Rowena, corriendo hacia ella mientras los gritos y el clamor de la batalla resonaban a su alrededor.
Lysa sonrió débilmente mientras caía al suelo.
—Tú… eres más fuerte… de lo que crees… —murmuró antes de cerrar los ojos para siempre.
El dolor atravesó el corazón de Rowena como un puñal afilado. Había perdido a alguien cercano en un momento crucial; una decisión había llevado a Lysa a ese sacrificio. Sin embargo, no podía permitirse rendirse; debía continuar luchando por lo que quedaba.
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Mientras la batalla continuaba en las calles del palacio, Thar enfrentó una decisión crítica. Los nobles estaban intentando forzar su entrada al palacio mientras él luchaba por mantener la seguridad del rey y la nueva reina.
—Capitán Thar —dijo uno de sus hombres—. ¿Qué hacemos? Si dejamos entrar a esos nobles, Rowena podría caer.
Thar sintió el peso del dilema aplastante; sabía que debía elegir entre proteger al rey o apoyar a Rowena en su lucha por el poder.
Con determinación renovada, miró hacia el campo de batalla donde Rowena luchaba con valentía. El sacrificio de Lysa resonaba en su mente; no podía dejar que eso fuera en vano.
—¡Permitan la entrada! —gritó Thar a sus hombres—. ¡Debemos unir fuerzas con Rowena! Ella es nuestra única esperanza para mantener la paz en el reino.
Los hombres asintieron y comenzaron a abrir las puertas del palacio. La decisión fue arriesgada y podría costarles caro, pero Thar sabía que era lo correcto.
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Con el apoyo renovado y las fuerzas nobles empujando hacia adelante, Rowena sintió cómo una nueva ola de determinación la invadía. Aunque había perdido a Lysa, sabía que debía luchar por ella y por todos los que habían caído en esta batalla por el reino.
Con la guardia a su lado y los gremios apoyándola, Rowena levantó su espada al cielo y gritó:
—¡Por el reino! ¡No dejaremos que nos arrebaten nuestra libertad!
Las fuerzas nobles comenzaron a retroceder ante la embestida del pueblo unido bajo el liderazgo de Rowena. La batalla se convirtió en una danza frenética entre vida y muerte, donde cada movimiento contaba.
Mientras luchaban juntos contra los nobles traidores, Rowena sintió cómo el poder comenzaba a fluir dentro de ella. Ya no era solo una joven del puerto; era una líder dispuesta a arriesgarlo todo por su gente.
Tras horas de lucha feroz, el silencio finalmente cayó sobre la ciudad. Los nobles habían sido derrotados y capturados; sin embargo, el costo había sido alto. Las calles estaban manchadas con sangre y lágrimas, y el eco del sacrificio resonaba en cada rincón del palacio.
El rey se acercó a Rowena con una expresión sombría mientras ella se recuperaba del agotamiento físico y emocional.
—Rowena —dijo él con voz temblorosa—. Has demostrado ser una líder formidable esta noche. Estoy dispuesto a renunciar a parte de mi autoridad y ofrecerte una coronación formal para mantener la paz en el reino.
Rowena sintió cómo su corazón latía con fuerza ante esa oferta; la corona estaba al alcance de su mano. Pero cuando el rey se inclinó hacia ella y susurró:
—Sin embargo, debes saber que el poder “real” sigue estando en otras manos…
Las palabras lo dejaron claro: aunque podría obtener la corona, aún había fuerzas ocultas moviendo los hilos tras bambalinas.
Rowena miró al horizonte mientras reflexionaba sobre lo que había comprado con ese poder recién adquirido; sabía que su camino apenas comenzaba y que las decisiones tomadas esa noche sellarían su destino para siempre...
Editado: 23.01.2026