Royal Promise

Capitulo I

- "¿Mami... a dónde vas?" -preguntó el pequeño Thawin, aferrándose a la tela de su vestido.

Su voz temblaba ya que no queria dejar ir a su madre. Ella sonrió con esa calidez que siempre lograba calmarlo.

- "No te preocupes, Thawin. No tardaré, solo voy a arreglar un asunto."

Al decirlo, se inclinó hasta quedar a su altura y le dio un beso suave en la frente. Sus manos rodearon el rostro del niño con un cariño que parecía eterno.

Antes de levantarse, le dedicó una última sonrisa; una de esas que él siempre reconocía incluso con los ojos cerrados.

- "Su Majestad, es hora de irnos." -la llamó su asistente personal desde la puerta.

Ella revolvió el cabello de Thawin con ternura, como hacía cada vez que quería tranquilizarlo, y luego se puso de pie.

-

No te preocupes, Thawin. No tardaré, solo voy a arreglar un asunto.

Esas palabras nunca se fueron, siempre estuvieron presentes en la mente de Thawin.

El recuerdo de su madre dejándolo seguía siendo igual de doloroso como la primera vez.

De pronto un golpe seco se escuchó desde las puertas.

- "Su Alteza, es hora de levantarse."

Este parpadeo ocasionando que los recuerdos se esfumaran, era 19 de abril fecha en la que su madre murio.

Ya habían pasado nueve años desde entonces.

Otro golpe.

- "Alteza, su agenda de hoy es bastante extensa."

Y las puertas se abrieron sin este haberlo autorizado, los nobles entraron junto con su Asistente personal, Khom, quien había estado siempre para el.

Estos hicieron una reverencia, como todas las mañanas.

- "Alteza, hoy tiene que ir a la tumba de su difunta madre la reina Lalin."

- "Lo se... siempre me lo recuerdan."

Thawin salió de la cama sin mucha emoción, sintiendo todas las miradas encima, como si fuera algo frágil que pudiera romperse con un solo movimiento.

- "Alteza, ¿va a necesitar ayuda para ducharse?" -preguntó su asistente personal, Khom.

- "No, Khom... puedo solo."

Detestaba la poca privacidad que tenía. Lo seguían tratando como si aún fuese aquel niño indefenso que perdió a su madre hace nueve años.

Entró al baño con pasos pesados, todavía somnoliento. Sabía que debía apresurarse: si tardaba demasiado, los nobles entrarían a "vigilarlo", y él no soportaba eso.

-

Al terminar la ducha salió del baño. Los nobles seguían allí, esperándolo con el atuendo preparado, como si fuera una estatua que debían vestir para una ceremonia.

La falta de privacidad era tan grande que ni siquiera le preguntaban: simplemente lo vestían, ignorando por completo si Thawin estaba incómodo.

- "Alteza, dado que hoy es un día importante, la etiqueta será formal. El atuendo será completamente negro."

- "Khom, sabes que no me importa nada lo que me tenga que colocar." - Sus palabras fueron directas y algo frías, mostrando la frustración que tanto contenía.

- "Esta bien Alteza, lo sentimos."

- "¿Mi padre va a dignarse a ir este año?" - Pregunto mientras se arreglaba las mangas de la camisa.

Su padre, el Rey Phayu. Todos los años prometia visitar la tumba de su difunta esposa la reina, cosa que nunca hacía.

- "Este año su majestad el Rey Phayu tampoco podrá asistir, ordenó que lo acompañaramos en su lugar."

Thawin solo soltó un suspiro, ya tampoco le importaba si su padre asistia o no, ya no creía en nada de lo que decía ya que solo eran promesas vacias.

- "No me importa si no asiste."

Los nobles -al igual que su asistente- no se atrevían a decir una palabra, pues entendían por qué cada año Thawin se comportaba más frío y distante en el funeral de su madre.

- "Es hora de irnos, Alteza."

El palacio aún estaba envuelto en la quietud de la madrugada cuando Thawin salió al pasillo principal. Sus pasos resonaron entre los muros dorados, demasiado grandes y demasiado vacíos para él.

Los nobles lo seguían a una distancia respetuosa, como sombras obedientes.

Afuera, el cielo estaba gris. Era como si incluso el amanecer se negara a brillar ese día.

Khom se adelantó y abrió la puerta del carruaje real -negro, sobrio, cubierto con los emblemas de la familia real- perfecto para una ocasión tan silenciosa.

- “Alteza, todo está preparado.” Thawin apenas asintió y subió.

El interior del carruaje olía a madera pulida y a incienso de loto, un aroma que solía tranquilizarlo... pero hoy solo le revolvía los recuerdos.

Khom subió también, sentándose frente a él. Los nobles se distribuyeron en carruajes secundarios y la guardia real formó un círculo protector alrededor.

Con un chasquido, los caballos comenzaron a avanzar. El camino hacia el mausoleo era largo, rodeado de jardines antiguos y altos muros de piedra que separaban la ciudad del palacio.

Thawin apoyó la cabeza contra la ventana, viendo cómo la gente comenzaba su día sin saber que él seguía atrapado en el pasado.

- "Alteza... hoy será rápido. No tiene por qué quedarse más tiempo del necesario." La voz de Khom intentaba sonar tranquilizadora.

- “Lo sé.” Pero no sonaba convencido. El carruaje avanzó unos minutos más en silencio.

Hasta que...

Hasta que un sonido seco, metálico, corto el aire.

KLANG.

Los caballos relincharon con violencia. El carruaje tembló.

- "¿Qué fue eso?" -preguntó Khom, ya incorporándose.

Thawin abrió los ojos justo cuando vio, por la ventana, algo que no debía estar allí: Una figura encapuchada entre los árboles del camino, demasiado quieta como para ser algo normal.

KLANG.

Otra vez. Una sombra corrió.
Un guardia gritó:
- "¡Emboscada! ¡Protéjan al príncipe!"

Y entonces todo explotó en caos.
Los caballos se descontrolaron, el carruaje se volcó levemente hacia un lado y Thawin tuvo que aferrarse al asiento para no caer.

El ruido de flechas impactando contra la madera llenó el aire. Afuera, la guardia gritaba órdenes y chocaba metal contra metal.



#5525 en Novela romántica

En el texto hay: romance o, royal love, mlm

Editado: 14.02.2026

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