Rubí: Convergencia Libro 3

Prologo: La falla

El primer grito… no fue escuchado.
Pero fue sentido.
Un chico.
Diecisiete años.
Solo en su habitación.
Respirando agitado.
—No… no… no…
Las luces parpadeaban.
Los objetos vibraban.
El aire… pesado.
—¡BASTA!
Pero no podía parar.
Porque no era solo él.
Primero fue un susurro.
Una emoción que no era suya.
Después...
miedo.
Dolor.
Ira.
Miles.
Todos juntos.
—¡SÁQUENLO!
Se agarró la cabeza.
Pero no había forma de desconectarse.
Porque la red…
ya no tenía filtro.
La ventana explotó.
El vidrio salió disparado.
El chico gritó.
El poder salió con él.
Incontrolable.
Salvaje.
Y entonces...
algo respondió.
EL ECO
No era una voz.
No era una persona.
Era…
otra cosa.
Más fría.
Más antigua.
Más… pura.
—Interferencia detectada.
El chico se congeló.
—¿Qué…?
El aire se distorsionó.
—La red está inestable.
Una pausa.
—Corrección necesaria.
—¿Quién sos? —susurró él.
Silencio.
Y luego
—Somos lo que queda…de lo que crearon.
El chico tembló.
—No… yo no.
Pero ya era tarde.
El poder en su cuerpo…se detuvo.
De golpe.
Silencio absoluto.
Sus ojos se abrieron.
Confusión.
—¿Se fue…?
Una pausa.
Y entonces
todo colapsó.
Hacia adentro.
Sin explosión.
Sin ruido.
Solo.
vacío.
La habitación quedó intacta.
Demasiado intacta.
El chico… ya no estaba.
Ni rastro.
Ni señal.
Ni conexión.
Nada.

OTRO LADO
Oscuridad.
Pero no vacía.
Observando.
Aprendiendo.
Adaptándose.
—Nodo eliminado.
Una pausa.
—La red se estabiliza.
Pero no del todo.
—Anomalía detectada.
Una palabra.
Nueva.
Importante.
—Rubí.
Silencio.
Y entonces
—Prioridad máxima.
En algún lugar del mundo…
Rubí abrió los ojos de golpe.
Y supo que algo…
la estaba buscando.




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