Rubí: Convergencia Libro 3

Capitulo 1: Fractura

El mundo no estaba en calma.
Solo… más silencioso.
Ciudad en la madrugada.
Las calles estaban casi vacías.
Luces intermitentes.
Viento frío.
Y en el medio.
alguien caminando.
Descalzo.
Lento.
Como si no perteneciera ahí.
Kai levantó la mirada.
Sus ojos…
no eran normales.
No completamente.
Brillaban.
Pero no con poder.
Con algo… roto.
—Otra... vez… —murmuró.
Se llevó la mano a la cabeza.
Dolor.
Mucho.
Pero no gritó.
Ya estaba acostumbrado.
LA RED LO ATRAVIESA
No era una conexión.
Era una invasión.
Voces.
Miles.
Superpuestas.
Desordenadas.
—No… —susurró—. no ahora…
Intentó bloquearlo.
Como antes.
Como en el pasado.
Pero esta vez...
no respondía.
El aire a su alrededor vibró.
Pero no explotó.
No se desbordó.
Se comprimió.
Como si algo…
lo estuviera ajustando.
—No sos vos… —dijo Kai, respirando agitado—. esto no sos vos…
Silencio.
Y entonces respondió.
EL ECO
—Corrección en curso.
Kai se congeló.
—No…
—Nodo inestable detectado.
El aire se distorsionó.
—Procediendo a eliminación.
—¡NO!
Esta vez gritó.
Con todo.
Porque entendió.
Esto no era la red.
No era Rubí.
Era otra cosa.
RESISTENCIA
Kai apretó los puños.
—No... me vas... a borrar…
El suelo bajo sus pies se quebró.
La energía salió.
Oscura.
Salvaje.
Pero controlada.
A su manera.
—Yo ya sobreviví a esto…
Una pausa.
—No voy a caer ahora.
El aire tembló.
La “presencia” dudó.
Un segundo.
Solo uno.
Pero suficiente.
INTERFERENCIA
De pronto
algo más apareció.
Una frecuencia distinta.
Familiar.
Cálida.
Fuerte.
—Pará.
Silencio.
El eco se detuvo.
No por miedo.
Por… interferencia.
RUBÍ
—No es tuyo.
La voz no fue sonido.
Fue presencia.
Kai levantó la cabeza.
—…Rubí…
Silencio.
—No lo toques.
El eco respondió.
—Anomalía mayor detectada.
Una pausa.
—Núcleo identificado.
TENSIÓN INVISIBLE
El aire se volvió denso.
Dos fuerzas.
Dos voluntades.
Chocando.
Sin moverse.
—Este nodo está comprometido —dijo el eco.
Rubí no retrocedió.
—No lo vas a tocar.
—Es inestable.
—Es humano.
Silencio.
Una pausa.
Más larga.
Más peligrosa.
RUPTURA TEMPORAL
El espacio vibró.
Fuerte.
Kai cayó de rodillas.
—¡AH!
La presión aumentó.
Demasiado.
—No podés protegerlos a todos… —susurró el eco.
Rubí respondió:
—No necesito a todos.
Una pausa.
—Solo a los que elijo.
Golpe.
Directo.
El eco se distorsionó.
Por un segundo retrocedió.
SILENCIO
La presión desapareció.
El aire volvió.
Kai respiró.
Agitado.
Vivo.
—Se fue… —susurró.
Rubí no respondió de inmediato.
Cuando lo hizo su voz era distinta.
Más pesada.
—No.
Una pausa.
—Solo está aprendiendo.
REENCUENTRO
Kai levantó la mirada.
—Sos vos… ¿no?
Silencio.
Rubí apareció.
No caminando.
No llegando.
Simplemente ahí.
Más presente que nunca.
Más distante que antes.
—Hola, Kai.
Él la miró.
Y supo.
—No sos la misma.
Rubí no lo negó.
—Lo sé.
ALERTA
Kai se puso de pie.
—Eso que apareció…
—Lo sé.
—No es como Vega.
—No.
Silencio.
—Es peor.
Rubí lo miró.
Y por primera vez…
hubo algo cercano al miedo.
—Sí.
El viento sopló.
La ciudad siguió.
Pero algo había cambiado.
Y Kai lo dijo en voz baja:
—Entonces estamos... en problemas.
Rubí no respondió.
Porque en el fondo…
eso ya no era una duda.
Era una certeza.




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