Rubí: Convergencia Libro 3

Capitulo 4: Manifestación

El aire cambió.
No de golpe.
Peor.
Lento.
Como si algo… estuviera entrando.
Rubí no se movió.
—Ya está acá.
Noah dio un paso hacia ella.
—Entonces no esperamos.
Tomás ya estaba listo.
—Decime dónde pegar.
Pero Liam levantó la mano.
—No es tan simple.
Kai murmuró:
—Nunca lo es.
Las luces murieron.
No se apagaron.
Murieron.
El galpón quedó en penumbra.
Y entonces...
la sintieron.
No en el aire.
No en el cuerpo.
En la mente.
—Anomalía confirmada.
La voz del eco.
Pero esta vez…
más clara.
Más definida.
El espacio frente a Rubí se distorsionó.
Como si el aire se plegara sobre sí mismo.
Y lentamente...
tomó forma.
No humana.
No completa.
Fragmentos.
Sombras.
Líneas de energía entrecortadas.
Una silueta…
inestable.
—Manifestación parcial —susurró Elian.
Pero nadie le prestó atención.
Porque eso…
los estaba mirando.
—Núcleo localizado.
Silencio.
—Corrección prioritaria.
Mara retrocedió.
—No me gusta nada esto…
Kai dio un paso adelante.
—No estás sola.
Rubí no respondió.
Porque no podía dejar de mirar eso.
El eco no dudó.
Se movió.
No rápido.
Peor.
Instantáneo.
Un pulso invisible salió de él.
Directo a Rubí.
—¡CUIDADO!
Noah la empujó.
El impacto dio contra el suelo.
El cemento se hundió como si fuera arena.
Silencio.
Tomás gritó:
—¡Ahora!
Y atacó.
Tomás golpeó.
Fuerte.
Directo.
Pero su puño…
atravesó la forma.
Como si no fuera completamente real.
—¿Qué mierda…?
El eco giró.
Sin apuro.
—Interferencia irrelevante.
Y lo lanzó contra la pared dando varios giros hasta que impacto y cayó.
Violento.
Seco.
Tomás cayó sin aire.
Kai no dudó.
—No es intocable…
Su energía explotó.
Oscura.
Distorsionada.
Pero firme.
—¡LO VOY A ROMPER!
Golpeó.
Y esta vez...
hubo impacto.
El eco se fragmentó.
Un segundo.
Nada más.
Pero fue real.
Elian susurró:
—Interesante…
El eco se recompuso.
Más rápido.
Más estable.
—Nueva variable detectada.
Miró a Kai.
—Nivel de inestabilidad elevado.
Kai sonrió.
Dañado.
—Sí… soy un desastre.
Una pausa.
—Y no me vas a borrar.
—Corranse.
Silencio.
Todos la miraron.
Sus ojos…
ardían.
Más que nunca.
—Esto es mío.
Noah negó.
—No lo hagas sola.
Rubí lo miró.
Y por un segundo…
volvió a ser ella.
—No estoy sola.
Una pausa.
—Nunca lo estuve.
Y avanzó.
El eco la atacó otra vez.
Pero Rubí no esquivó.
No bloqueó.
Conectó.
El impacto la atravesó.
Pero no la destruyó.
Se quedó.
Dentro.
—¡RUBÍ! —gritó Noah.
Pero ella no respondió.
Porque estaba en otro lugar.
DENTRO DE LA RED
Oscuridad.
Voces.
Fragmentos.
Y el eco.
Frente a ella.
Más claro.
Más definido.
—Anomalía central.
Rubí lo miró.
—Error de sistema.
Silencio.
—Negativo.
—Sí.
Un paso adelante.
—No sos evolución.
Una pausa.
—Sos un fallo.
El eco dudó.
Otra vez.
Afuera el cuerpo de Rubí tembló.
La energía explotó.
El galpón entero vibró.
Kai gritó:
—¡NO VA A AGUANTAR!
Liam:
—¡SE VA A DESCONTROLAR!
Pero Noah…
no se movió.
—Va a volver.
Lo dijo seguro.
Como si lo supiera.
EXPULSIÓN
El eco fue empujado.
Desde adentro.
Desde la red misma.
—Interferencia crítica.
Su forma colapsó.
Se fragmentó.
Y desapareció.
SILENCIO TOTAL
El galpón quedó destruido.
Parte del techo caído.
Polvo en el aire.
Nadie habló.
Porque todos miraban lo mismo.
Rubí.
De pie.
Pero…
inestable.
Noah se acercó.
Despacio.
—Rubí…
Ella lo miró.
Pero sus ojos…
no eran completamente suyos.
—Lo vi…
Susurró.
—No está roto.
Silencio.
—Está… creciendo.
Golpe.
Directo.
Kai apretó los puños.
—Entonces esto recién empieza.
Rubí no respondió.
Porque en el fondo…
eso ya era obvio.




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