Rubí: Convergencia Libro 3

Capitulo 5: Limites

El polvo aún flotaba en el aire.
Pero ya nadie pensaba en la pelea.
Pensaban en lo que venía.
Y eso… era peor.
DESPUÉS DEL IMPACTO
El galpón estaba medio destruido.
Techo abierto.
Paredes agrietadas.
Silencio.
Pesado.
Rubí estaba sentada.
Apoyada contra una columna rota.
Respirando.
Lento.
Pero no tranquila.
Noah estaba frente a ella.
Observándola.
Buscando algo.
—Decime la verdad.
Silencio.
—¿Cuánto aguantás así?
Rubí no respondió de inmediato.
—No lo sé.
Eso fue suficiente.
Liam intervino.
Directo.
Como siempre.
—Entonces tenemos un problema.
Tomás resopló.
—No jodas, ¿recién te das cuenta?
Liam ni lo miró.
—No. Ahora tenemos un límite claro.
Todos lo miraron.
—Ella no puede sostener esto mucho más.
Silencio.
PROPUESTA PELIGROSA
—Entonces hay que cortar la conexión.
La frase cayó como una bomba.
Nadie habló.
Hasta que
Noah:
—Ni en pedo.
Liam lo miró.
—No es una opción emocional.
Una pausa.
—Es lógica.
LO IMPENSABLE
Kai levantó la cabeza.
—¿Cortar la conexión… cómo?
Liam sostuvo su mirada.
—Apagando el núcleo.
Silencio absoluto.
Mara negó de inmediato.
—No.
Tomás:
—Pará… ¿estás diciendo…?
Liam no dudó.
—Sí.
Miró a Rubí.
—A ella.
—No —dijo Noah, más fuerte—. no va a pasar.
Se puso entre Rubí y el resto.
Instintivo.
—No voy a dejar que la conviertan en una solución.
Liam no se movió.
—No es una solución.
Una pausa.
—Es la única.
Golpe.
Directo.
—Basta.
Silencio.
Todos la miraron.
Rubí se puso de pie.
Lenta.
Pero firme.
—No decidan por mí.
Nadie respondió.
Porque nadie podía.
Rubí miró a Liam.
—¿Funciona?
Liam dudó.
Un segundo.
—Probablemente.
—¿Probablemente?
—No hay certeza.
Silencio.
—Pero las probabilidades son altas.
Rubí asintió.
Como si estuviera procesando algo inevitable.
—Ni lo pienses —dijo Noah.
Ella lo miró.
Y dolió.
Porque en sus ojos…
no había rechazo.
Había consideración.
—Noah…
—No.
Negó con la cabeza.
—No te voy a perder por esto.
Silencio.
—No otra vez.
Kai se levantó.
—Paren.
Todos lo miraron.
—Hay otra cosa.
Una pausa.
—Eso… el eco…
Se agarró la cabeza un segundo.
—No quiere solo eliminar.
Silencio.
—Quiere optimizar.
Elian habló:
—Corregir el sistema completo.
Kai asintió.
—Y si lo logra…
Miró a Rubí.
—No va a quedar nadie como nosotros.
Mara susurró:
—Nos va a borrar…
Elian negó.
—No.
Una pausa.
—Nos va a reescribir.
El silencio que siguió…
fue peor que cualquier miedo.
Rubí respiró hondo.
—Entonces no hay tiempo.
Miró a todos.
Uno por uno.
—Ni para dudar.
Noah dio un paso adelante.
—Entonces peleamos.
Rubí lo miró.
—Sí.
Una pausa.
—Pero no a cualquier costo.
Y eso…
no le gustó nada.
A lo lejos, muy lejos algo se movía.
En la red.
Creciendo.
Adaptándose.
Aprendiendo.
Y esta vez no estaba solo.

Elian fue el único que lo sintió primero.
Y cuando habló…
su voz no era tranquila.
—Tenemos otro problema.
Silencio.
—Ya no es uno solo.




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