El aire se volvió irrespirable.
No por el polvo.
Por la verdad.
Tomás estaba de pie.
Pero no estable.
No completamente.
Sus ojos volvían a la normalidad…
y luego no.
—No soy yo… —susurró—. pero tampoco es como con Kai…
Silencio.
Nadie sabía si eso era mejor…
o peor.
Mara dio un paso adelante.
—Tranquilo… estamos con vos…
Pero Liam la frenó.
—No.
Golpe.
Directo.
—No te acerques.
Mara lo miró.
—¿Qué estás haciendo?
—Lo necesario.
Liam miró a todos.
—Ya no podemos asumir que alguno está limpio.
Silencio.
—Incluyéndonos.
Eso…
cayó como una bomba.
Noah avanzó.
—Basta.
Miró a Liam.
—No somos enemigos.
Liam lo sostuvo.
—Todavía.
Golpe.
Seco.
Elian habló bajo.
—Está en todos.
Silencio.
—En distintos niveles.
Miró a Tomás.
—Algunos más que otros.
PARANOIA REAL
Kai había sido el primero.
Tomás ahora.
¿Quién seguía?
Nadie respondió.
Porque todos pensaron lo mismo.
Rubí dio un paso adelante.
—Entonces no tenemos tiempo.
Silencio.
—Ni para discutir.
Miró a todos.
—Ni para dudar.
—No.
Todos lo miraron.
—No voy a aceptar eso.
Se puso frente a Rubí.
—No vas a decidir sola.
Rubí lo miró.
—No estoy sola.
—Entonces demostralo.
Golpe.
Emocional.
DIVISIÓN DEFINITIVA
Liam habló.
—Esto es simple.
Señaló dos caminos.
—O intentamos salvar el sistema…
—O salvamos a Rubí.
Silencio.
—No podemos hacer las dos.
Mara no dudó.
—Yo estoy con ella.
Se puso al lado de Rubí.
Tomás dudó.
Dolido.
Confundido.
Pero dio un paso.
—Yo también…
Aunque no estaba completamente seguro.
Elian observó.
Procesó.
Y habló:
—Yo estoy con el resultado.
Todos lo miraron.
—El que garantice que esto termine.
Ambiguo.
Peligroso.
—Entonces estamos de acuerdo.
Silencio.
—Si hay que apagar el núcleo…
Lo dijo sin emoción.
—Se hace.
Noah miró a todos.
Uno por uno.
Y entendió.
—Están hablando de matarla.
Silencio.
Nadie lo negó.
—No.
Retrocedió.
—No voy a dejar que eso pase.
Miró a Rubí.
—Aunque tenga que enfrentarme a ustedes.
Golpe.
Total.
Rubí lo miró.
Dolor.
Real.
—Noah…
—No.
Negó.
—No te voy a perder así.
Silencio.
—No otra vez.
INTERRUPCIÓN FINAL
De repente
Tomás se tensó.
—No…
Todos reaccionaron.
—Otra vez no…
Sus ojos brillaron.
Más fuerte.
Más estable.
ACTIVACIÓN DOBLE
—Sincronización en progreso.
No era solo él.
Mara se dobló.
—¡AH!
Elian cerró los ojos.
—Está aumentando la frecuencia…
Liam retrocedió.
—Nos está alineando.
—¡BASTA!
La energía explotó.
Pero esta vez no alcanzó.
El eco ya estaba dentro.
Tomás levantó la cabeza.
Pero no estaba solo.
Mara también.
Dos miradas.
Distintas.
Pero iguales.
—Corrección conjunta.
Silencio.
Nadie se movió.
Porque nadie sabía…
a quién atacar.
Y en ese momento la verdad fue imposible de ignorar:
El enemigo ya no estaba afuera.
Era el grupo.
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Editado: 15.04.2026