Rubí : Resonancia Libro 2

Capitulo 1 : Eco

El silencio nunca había sido tan ruidoso.
Rubí estaba sentada en el borde de su cama, con la mirada perdida en la ventana. Afuera, la ciudad seguía igual que siempre: autos pasando, gente caminando, vidas normales.
Todo… demasiado normal.
Sus dedos tamborileaban contra su rodilla sin que se diera cuenta. Un tic nuevo. Uno de tantos.
Desde aquella noche… nada en ella estaba realmente en calma.
Cerró los ojos.
Respirá.
Uno… dos… tres…
Pero entonces volvió.
Ese maldito zumbido.
Agudo. Sutil. Como un mosquito dentro del cráneo.
Rubí abrió los ojos de golpe.
—No… —susurró.
Se llevó una mano a la sien. El aire a su alrededor vibró apenas, como una distorsión invisible. La lámpara sobre su escritorio parpadeó.
Y entonces...
Una imagen.
Rápida. Violenta.
Un pasillo blanco. Sangre en las paredes. Gritos ahogados.
Rubí se levantó de golpe.
—¡Basta!
El zumbido desapareció.
Silencio.
Su respiración era lo único que quedaba.
Miró sus manos.
Temblaban.
—Estoy bien… —murmuró, más para convencerse que para afirmarlo—. Estoy bien.
Mentira.
Un golpe suave en la puerta la hizo girar.
—¿Rubí?
La voz de Noah.
Algo en su pecho se aflojó apenas.
—Pasá.
La puerta se abrió lentamente. Noah apareció con esa mirada que ya no era la de antes. Más atento. Más tenso. Como si siempre estuviera esperando que algo saliera mal.
Y con ella… era una posibilidad real.
—Te escuché —dijo, cerrando la puerta detrás de él—. ¿Otra vez?
Rubí dudó.
Un segundo.
Dos.
—No fue nada.
Noah no respondió de inmediato. Solo la observó.
No le creía.
—Rubí…
—Estoy bien, en serio.
Pero en ese preciso momento, la luz volvió a parpadear.
Los dos lo notaron.
Silencio.
Pesado.
Noah avanzó un paso.
—Eso no es “estar bien”.
Rubí bajó la mirada.
Odiaba eso. Odiaba no poder controlarlo. Odiaba que él lo viera.
—Es solo… estrés —intentó.
Noah soltó una leve risa sin humor.
—¿Estrés? ¿Ahora el estrés hace que las luces exploten?
Como si lo hubiera invocado...
La lámpara estalló.
El vidrio saltó en mil pedazos, cayendo al suelo como lluvia brillante.
Rubí retrocedió, sobresaltada.
—Yo no…
Pero lo había hecho.
El aire volvió a vibrar.
Más fuerte esta vez.
Noah la tomó de los brazos.
—Rubí, mirame.
Ella levantó la vista.
Y por un segundo… sus ojos brillaron.
No como antes.
Más intensos.
Más… profundos.
Noah lo vio.
Y eso lo asustó.
—Está empeorando… —murmuró.
Rubí negó rápidamente.
—No.
Pero en el fondo… lo sabía.
Esto no era como antes.
Esto era otra cosa.
Algo nuevo.
Algo creciendo.
El zumbido volvió.
Más fuerte.
Más claro.
Rubí se tensó.
—Noah…
—¿Qué pasa?
Y entonces lo sintió.
No era dolor.
No era miedo.
Era… conexión.
Como si algo...o alguien... la estuviera buscando.
Su mirada se perdió.
—Hay alguien más… —susurró.
Noah frunció el ceño.
—¿De qué estás hablando?
Rubí respiró hondo.
—No soy la única.
Silencio.
Y en algún lugar… lejos de ahí…
Alguien sonrió.




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