Rubí : Resonancia Libro 2

Capitulo 10: Fractura

El regreso al refugio fue en silencio.
Pero no era calma.
Era… tensión acumulada.
Rubí caminaba adelante, todavía sintiendo ecos de lo que había hecho. No era solo cansancio… era algo más profundo.
Como si cada vez que usaba la resonancia… dejara una marca.
Noah cerró la puerta detrás de ellos.
El sonido retumbó.
—Tenemos que hablar.
Rubí se detuvo.
Sabía que venía.
—Noah…
—No. —su voz fue firme—. Esta vez no lo esquives.
Silencio.
Adrián observó desde un costado.
No intervenía.
Pero escuchaba todo.
—Lo que hiciste allá… —continuó Noah—. No fue normal.
Rubí bajó la mirada.
—Lo salvé.
—Sí —asintió él—. Pero también podrías haberlo matado.
Golpe.
—No lo hice.
—Pero pudiste.
El aire se volvió pesado.
—Cada vez es más fuerte, Rubí —dijo Noah—. Y cada vez estás más… metida en eso.
Ella levantó la mirada.
Dolida.
—¿Y qué querés que haga? ¿Ignorarlo? ¿Dejar que la gente muera?
—Quiero que no te pierdas.
Silencio.
Crudo.
Real.
Rubí sintió cómo esas palabras la atravesaban.
—Sigo siendo yo…
Pero incluso mientras lo decía…
No estaba segura.
Noah negó lentamente.
—No sé si eso sigue siendo verdad.
Eso dolió más que todo lo demás.
—Entonces andate.
El silencio explotó.
Rubí misma se sorprendió de haberlo dicho.
Noah también.
—¿Qué?
—Si pensás que ya no soy yo… —su voz tembló apenas—. entonces no te quedes.
Silencio.
Pesado.
Irreversible.
—No digas eso —murmuró él.
—¿Por qué no? —respondió ella—. Es lo que estás pensando.
Noah la miró.
Y por un segundo…
no supo qué decir.
Y eso fue suficiente.
Rubí sintió algo romperse.
—Ok… —susurró—. ya entendí.
Se dio vuelta.
Pero Noah la agarró del brazo.
—No terminé.
Ella se soltó.
—Yo sí.
Silencio.
Y esta vez…
nadie lo rompió.
—Esto tenía que pasar.
La voz de Adrián cortó el momento.
Noah lo fulminó con la mirada.
—Cerrá la boca.
Adrián no retrocedió.
—No es personal. Es evolución.
—No somos un experimento —escupió Noah.
—No —respondió Adrián—. Pero ella sí.
Rubí levantó la mirada.
—Basta.
Ambos se callaron.
—Si voy a seguir con esto… —dijo ella— necesito control.
Adrián asintió.
—Entonces empezamos ahora.
Noah negó.
—¿En serio? ¿Ahora?
—No hay tiempo —respondió Adrián—. Vega ya sabe lo que puede hacer.
Silencio.
Rubí respiró hondo.
—Decime qué tengo que hacer.
Adrián se acercó.
—Primero… dejar de resistirte.
—¿Cómo?
—Conectando sin miedo.
Noah intervino.
—Eso es justamente lo que la está cambiando.
Adrián lo miró.
—Eso es lo que la va a hacer sobrevivir.
Silencio.
Tenso.
—Rubí —dijo Noah, más bajo—. no confíes ciegamente en él.
Adrián sonrió apenas.
—Y vos no confíes ciegamente en el miedo.
Explosivo.
Rubí cerró los ojos.
—Lo hago.
Noah negó.
—Rubí…
Pero ella ya estaba enfocada.
—Mostrame cómo.
Adrián extendió la mano.
—Sentime.
Ella dudó un segundo.
Pero lo hizo.
Y en cuanto conectaron.
El mundo cambió.
Oscuridad.
Y luego.
Estabilidad.
Diferente a todo lo anterior.
La energía de Adrián era… firme.
Controlada.
Precisa.
—¿Sentís la diferencia? —su voz resonó en su mente.
—Sí…
—No es caos. Es dominio.
Rubí respiró.
—Quiero eso.
—Entonces dejá de luchar contra lo que sos.
El pulso creció.
Más fuerte.
Más alineado.
Por primera vez…
no dolía.
Encajaba.
De pronto.
Un corte.
Brusco.
Violento.
Rubí abrió los ojos de golpe.
—No…
Adrián también reaccionó.
—Eso no fui yo.
Noah se tensó.
—¿Entonces qué fue?
Silencio.
Y entonces.
Las pantallas se encendieron.
Otra vez.
Pero esta vez…
no era Vega.
Era otra persona.
Una chica.
Joven.
Cabello oscuro.
Mirada… fría.
Demasiado fría.
—Así que vos sos Rubí…
El aire cambió.
Diferente a Vega.
Más… peligrosa.
—¿Quién sos? —preguntó Rubí.
La chica sonrió levemente.
—Alguien que también despertó gracias a vos.
Silencio.
—Y no estoy tan agradecida.
El corazón de Noah se aceleró.
—Genial… otra loca.
—No soy como los demás —continuó ella—. Yo aprendí rápido.
Adrián se tensó.
—¿Dónde estás?
La chica lo miró.
—Más cerca de lo que creés.
Error.
Un ruido afuera.
Un golpe.
Todos giraron.
—No… —susurró Noah.
Rubí sintió la presencia.
Fuerte.
Oscura.
—Vino por mí…
La pantalla se apagó.
Y en el mismo instante.
Una explosión sacudió la entrada del refugio.
Polvo.
Ruido.
Impacto.
Y una figura apareció entre el humo.
La chica.
En persona.
Sus ojos brillaban.
Pero no como los de Rubí.
Más fríos.
Más… vacíos.
—Quiero ver si sos tan especial como dicen.
Silencio.
El aire empezó a vibrar.
Pero esta vez…
no era caos.
Era amenaza.
Real.
—Probame.




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