El nuevo refugio era más pequeño.
Más oculto.
Más… frío.
Un sótano subterráneo, apenas iluminado por luces tenues y cables improvisados.
Pero seguro.
Por ahora.
—Otra vez.
La voz de Adrián fue firme.
Rubí estaba de pie frente a él.
Respirando hondo.
Concentrada.
—No puedo mantenerlo mucho tiempo…
—No tenés que “mantenerlo” —corrigió él—. Tenés que fluir.
—Eso no ayuda.
—Sí lo hace.
Silencio.
Rubí cerró los ojos.
Sintió la red.
Lejana.
Presente.
—Ahora… —murmuró Adrián.
El aire vibró.
Un pulso suave.
Controlado.
Por primera vez…
estable.
Adrián asintió.
—Eso es.
Rubí abrió los ojos.
—Lo estoy sintiendo distinto…
—Porque dejaste de pelear.
Una pausa.
—Ahora estás usando.
Rubí respiró.
—¿Y hasta dónde puedo llegar?
Adrián la miró.
Serio.
—No lo sabemos.
Silencio.
—Y eso es lo peligroso.
Noah estaba sentado en un rincón.
Observando.
En silencio.
Rubí lo notó.
Y se acercó.
—¿Estás bien?
Él levantó la mirada.
—¿Vos?
Golpe.
—Estoy intentando.
Noah asintió.
—Se nota.
Silencio incómodo.
—Lo de antes… —empezó él.
Rubí bajó la mirada.
—Lo sé.
—No quise…
—Sí quisiste —respondió ella—. Y tenías razón.
Eso lo sorprendió.
—¿Qué?
Rubí lo miró.
Vulnerable.
—Estoy cambiando.
Silencio.
—Y no sé hasta dónde.
Noah tragó saliva.
—Eso es lo que me da miedo.
Rubí dio un paso más cerca.
—A mí también.
Se miraron.
Todo estaba ahí.
Pero también…
la distancia.
—No quiero perderte —dijo él, bajo.
Rubí sintió el golpe.
—No me pierdas entonces.
Una pausa.
—Quedate.
Silencio.
Noah dudó.
Y eso…
dolió.
***
En otro lugar.
Oscuro.
Controlado.
Una sala amplia.
Varios sujetos.
Diferentes.
Peligrosos.
Y en el centro.
Vega.
—La fase dos comenzó —dijo.
Silencio.
La chica (la que enfrentó a Rubí) estaba ahí.
Brazos cruzados.
Mirada fría.
—¿Y el plan? —preguntó ella.
Vega sonrió.
—Simple.
Una pantalla se encendió.
Mostrando a Rubí.
—La vamos a forzar.
Otro sujeto habló.
—¿Cómo?
Vega lo miró.
—Rompiendo su equilibrio.
Silencio.
—Uno por uno.
La chica sonrió levemente.
—Me gusta.
Vega asintió.
—Quiero verla fallar.
Una pausa.
—Y cuando lo haga…
Sus ojos brillaron.
—Vamos a tomar el control total.
***
En el refugio.
Rubí se detuvo de golpe.
—No…
Adrián reaccionó.
—¿Qué pasa?
—Algo se está moviendo…
Su respiración se aceleró.
—No es uno…
Silencio.
—Son varios.
Noah se puso de pie.
—¿Qué?
Rubí lo miró.
Miedo real.
—Vienen para acá.
Adrián ya estaba en modo alerta.
—Entonces nos están empujando.
—¿A dónde? —preguntó Noah.
Adrián lo miró.
—A pelear.
El aire se tensó.
—¿Cuántos? —preguntó Rubí.
Silencio.
Y entonces.
—Demasiados.
***
Afuera.
Sombras moviéndose.
Rápidas.
Coordinadas.
No eran caóticos.
Eran… cazadores.
El refugio.
Rodeado.
La chica apareció entre ellos.
Observando.
—Esta vez… no te voy a dar tiempo.
Sus ojos brillaron.
—Vamos a romperte.
#1442 en Fantasía
#1856 en Otros
#122 en Aventura
misterio amor y fantasia, mafia adolescentes accion romance, poderes aventura y fantasía
Editado: 03.04.2026