El primer golpe no fue físico.
Fue la presión.
Invisible.
Brutal.
Como si el aire mismo se comprimiera alrededor del refugio.
—Ya están acá —susurró Rubí.
Adrián no dudó.
—Posiciones.
—¿Qué posiciones? —saltó Noah—. ¡Esto no es un equipo táctico!
—Ahora lo es.
Silencio.
El segundo golpe fue real.
La entrada explotó.
Metal retorcido. Polvo. Ruido.
Y después.
Ellos.
Cinco.
No.
Seis.
Distintos.
Pero conectados.
La chica estaba al frente.
—Hola de nuevo —dijo, sonriendo.
Rubí dio un paso adelante.
—No quiero hacer esto.
—Pero yo sí.
Y atacó.
Todo pasó en segundos.
Uno de los sujetos levantó la mano—
Y el suelo se quebró.
Otro desapareció y reapareció detrás de Noah.
—¡NOAH! —gritó Rubí.
Pero Adrián llegó primero.
Interceptó el golpe.
Choque directo.
Energía contra energía.
—Quedate atrás —le dijo a Noah.
—No soy inútil.
—Entonces sobreviví.
La chica fue directo a Rubí.
Más rápida.
Más agresiva.
—Esta vez no voy a frenar.
Rubí bloqueó el primer ataque.
Pero el segundo la empujó varios metros.
—Aprendiste… —admitió la chica—. Pero no suficiente.
Rubí respiró.
Sintió la red.
No podía pelear contra todos.
Pero sí…
conectarlos.
El pulso salió.
Amplio.
Fuerte.
Dos de los sujetos se frenaron.
Desorientados.
—¿Qué…?
La chica lo sintió.
Y se enojó.
—¡NO TE METAS EN MI CABEZA!
Atacó con todo.
El sujeto que Adrián había frenado…
desapareció.
Y reapareció frente a Noah.
—Vos otra vez.
Noah reaccionó tarde.
El golpe lo tiró al suelo.
—¡Mierda!
El chico lo levantó.
—Esta vez… no te salva.
Noah apretó los dientes.
—Probá.
Pero esta vez…
no era un juego.
Adrián lo sintió.
Y algo en él…
cambió.
El aire a su alrededor se volvió… filoso.
Preciso.
Peligroso.
—Soltalo.
El sujeto giró.
—¿Y si no?
Error.
Grave.
Adrián desapareció.
No como antes.
Más rápido.
Más limpio.
Apareció frente a él.
Y lo lanzó contra la pared con una fuerza brutal.
—Dije… soltalo.
El sujeto cayó.
Inconsciente.
No muerto.
Pero cerca.
Noah lo miró.
—Ok… eso fue nuevo.
Adrián no respondió.
Sus ojos… más fríos que nunca.
La pelea con la chica escalaba.
Rápido.
Violento.
Rubí estaba resistiendo.
Pero no ganando.
—Te estás cansando… —provocó la chica.
—No —respondió Rubí—. estoy aprendiendo.
Y entonces.
Cambió.
No atacó.
No bloqueó.
Conectó.
Directo.
La chica se congeló un segundo.
—No…
Rubí la envolvió en su frecuencia.
No para controlarla.
Para equilibrarla.
—Sentí…
La chica jadeó.
—Pará…
Pero esta vez…
no había interferencia.
Por un segundo…
todo estuvo en calma.
Y entonces
—Suficiente.
La voz.
Fría.
Controlada.
El aire se congeló.
Todos lo sintieron.
Vega.
No estaba ahí físicamente.
Pero sí…
presente.
La conexión se distorsionó.
La chica gritó.
—¡SALÍ!
Rubí retrocedió.
—No…
—No está lista —dijo Vega—. Pero vos sí.
Silencio.
—Rubí…
Sus ojos brillaron.
—Esto termina ahora.
La red explotó.
No físicamente.
Pero sí… energéticamente.
Todos los sujetos se desestabilizaron.
Gritos.
Dolor.
Caos.
—¡RUBÍ, CORTÁ! —gritó Adrián.
Pero ella no podía.
—¡NO PUEDO!
Noah la miró.
Y entendió.
—Rubí… mirame.
Ella lo hizo.
—Respirá.
Silencio.
—Volvé conmigo.
Eso la trajo.
De vuelta.
Rubí cerró los ojos.
Y cortó.
Todo.
Silencio absoluto.
Los sujetos cayeron.
Uno a uno.
Inconscientes.
La chica…
última en caer.
Pero antes.
miró a Rubí.
Con algo distinto.
No odio.
No del todo.
Confusión.
Y desapareció.
El refugio…
destruido.
Otra vez.
Rubí cayó de rodillas.
Agotada.
Vacía.
Noah corrió hacia ella.
—Ey… ey… estoy acá.
Rubí lo miró.
Débil.
—No sé cuánto más puedo hacer esto…
Noah la sostuvo.
—Entonces no lo hagas sola.
Silencio.
Adrián observaba.
Pensando.
—Esto no fue una victoria.
Rubí levantó la mirada.
—¿Por qué?
Adrián fue claro.
—Porque Vega consiguió lo que quería.
Silencio.
—Ahora sabe exactamente hasta dónde podés llegar.
El aire se volvió frío.
Otra vez.
#1442 en Fantasía
#1856 en Otros
#122 en Aventura
misterio amor y fantasia, mafia adolescentes accion romance, poderes aventura y fantasía
Editado: 03.04.2026