Rubí : Resonancia Libro 2

Capitulo 16: Ecos

El silencio después de la batalla… fue peor que la batalla.
No había gritos.
No había golpes.
Solo… restos.
El refugio destruido.
Otra vez.
Y en el centro.
Rubí.
Sentada en el suelo.
Mirando la nada.
—Rubí…
La voz de Noah fue suave.
Cauta.
Como si tuviera miedo de romperla.
Pero ella no reaccionó.
No del todo.
—Ey… —se arrodilló frente a ella—. volvé.
Rubí parpadeó.
Lento.
—Estoy acá…
Pero no sonaba convencida.
Noah sintió el golpe.
—¿Qué viste?
Silencio.
Rubí tragó saliva.
—Todo…
Una pausa.
—Cuando explotó… no fue solo energía.
Levantó la mirada.
Sus ojos… distintos.
Más profundos.
—Los sentí a todos.
Noah frunció el ceño.
—¿A todos?
—Sí…
Su voz tembló apenas.
—Dolor… miedo… confusión…
Respiró hondo.
—Es demasiado.
Noah no dudó.
La abrazó.
Fuerte.
—Entonces no lo cargues sola.
Rubí cerró los ojos.
Y por un segundo…
solo por uno…
se permitió caer.
—Tenías razón…
Noah se separó apenas.
—¿Sobre qué?
Rubí lo miró.
—Estoy cambiando.
Silencio.
—Y me da miedo que un día… no vuelva.
Golpe directo.
Noah negó.
—Eso no va a pasar.
—No podés saberlo.
—No necesito saberlo.
La miró fijo.
—Necesito creerlo.
Silencio.
Intenso.
—Porque si dejo de creer en vos… —su voz bajó—. ahí sí te pierdo.
Rubí sintió algo quebrarse…
pero no de dolor.
De verdad.
—No me sueltes… —susurró.
Noah apoyó su frente en la de ella.
—Nunca.
Pero en el fondo…
los dos sabían que no era tan simple.

***

Oscuridad.
Respiración agitada.
La chica abrió los ojos de golpe.
Sola.
En otro lugar.
Se llevó la mano a la cabeza.
—¿Qué fue eso…?
Recuerdos.
La conexión con Rubí.
La calma.
Por un segundo…
paz.
Frunció el ceño.
Molesta.
—No…
Se puso de pie.
—No necesito eso.
Pero su pulso…
no era el mismo.
—Sí lo necesitás.
La voz apareció detrás.
Ella giró.
Vega.
Observando.
—Lo sentiste.
Silencio.
—No —respondió ella—. fue un error.
Vega sonrió apenas.
—Fue contacto.
Una pausa.
—Y eso te asustó.
La chica no respondió.
Pero no lo negó.
—Rubí no solo pelea —continuó Vega—. conecta.
Sus ojos brillaron.
—Y eso la hace peligrosa.
La chica cruzó los brazos.
—Entonces la matamos.
Silencio.
Vega negó lentamente.
—No.
Una pausa.
—La rompemos.
El aire se enfrió.
—Vamos a llevarla al límite.
La pantalla se encendió.
Mostrando múltiples puntos.
Más que antes.
—Todos ellos…
Sujetos activos.
Despiertos.
Inestables.
—Van a converger.
La chica lo miró.
—¿Dónde?
Vega sonrió.
—Donde no pueda salvarlos a todos.
Silencio.
—Y tenga que elegir.

***

En el refugio.
Adrián estaba solo.
Revisando datos.
Lo poco que quedaba.
Pantallas parpadeando.
Archivos corruptos.
Pero uno…
abierto.
Antiguo.
Clasificado.
Rubí entró.
—¿Qué hacés?
Adrián no la miró.
—Buscando respuestas.
—¿Encontraste algo?
Silencio.
Y entonces
—Sí.
Rubí se tensó.
—¿Qué?
Adrián giró.
Serio.
—Génesis no era para crear sujetos.
Una pausa.
—Era para crear un sistema.
El corazón de Rubí se aceleró.
—¿Un sistema?
—Una red viva.
Silencio.
—Y vos… —la miró directo— sos el núcleo central.
El mundo se detuvo.
—No…
—Sí.
Adrián no suavizó nada.
—Sin vos… no funciona.
Una pausa.
—Y con vos…
Miró la pantalla.
—Puede controlar a todos.
Rubí sintió frío.
—Eso es lo que quiere Vega…
—No.
Adrián negó.
—Eso es lo que sos capaz de hacer.
Silencio.
Pesado.
—La pregunta es…
Se acercó un paso.
—¿Vas a usarlo… o vas a dejar que él lo use?
Rubí salió del cuarto.
Lenta.
Procesando.
El peso.
La verdad.
Y entonces.
Se detuvo.
El pulso volvió.
Pero distinto.
Más grande.
Más fuerte.
Más… cercano.
—No…
Noah la miró.
—¿Qué pasa?
Rubí levantó la vista.
Miedo real.
—Se están moviendo otra vez…
Silencio.
—Pero esta vez…
Una pausa.
—No vienen por nosotros.
El aire se volvió frío.
—Van a chocar entre ellos.
Noah frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Rubí lo miró.
Y susurró:
—Que no voy a poder salvarlos a todos.




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