Rubí : Resonancia Libro 2

Capitulo 22: El origen

El lugar… no debería existir.
Pero estaba ahí.
Esperándolos.
Un complejo abandonado.
Gigante.
Oxidado.
Silencioso.
Pero no vacío.
Nunca vacío.
—Este lugar… —murmuró Noah— no me gusta nada.
Adrián lo observaba todo.
—No es solo un laboratorio.
Una pausa.
—Es donde empezó todo.
Lena se tensó.
—Lo siento…
Rubí ya lo sabía.
—Sí.
El pulso.
Fuerte.
Constante.
Profundo.
—Está acá.
Las puertas cedieron sin resistencia.
Como si… los estuviera dejando pasar.
Adentro.
Oscuridad.
Luces parpadeantes.
Cables colgando.
Y paredes…
llenas de marcas.
—¿Qué es esto? —preguntó Noah.
Adrián se acercó.
Tocó una de ellas.
—Registros.
Rubí se acercó también.
Y entonces..
Las vio.
Nombres.
Códigos.
Sujetos.
—No…
Sus dedos recorrieron la pared.
—Son todos…
Lena miró.
Y se quedó en silencio.
—Nosotros.
Una sala central.
Más grande.
Más intacta.
Pantallas aún activas.
Datos corriendo.
Adrián se acercó.
Tecleó.
Y entonces.
Todo se encendió.
Archivos.
Videos.
Grabaciones.
Rubí no quiso mirar.
Pero lo hizo.

📼 GRABACIÓN — PROYECTO GÉNESIS

Un científico.
Voz fría.
—Fase uno completa.
Una pausa.
—Los sujetos responden a estímulos de frecuencia.
Pantalla cambia.
Niños.
Pruebas.
Dolor.
—Fase dos: conexión entre sujetos.
Gritos.
Convulsiones.
—Fase tres: creación de núcleo.
Silencio.
Una imagen.
Una niña.
Rubí.
—Sujeto central identificado.
Compatible.
Estable.
Adrián bajó la mirada.
—No…
La grabación siguió.
—Si logramos mantenerla… podremos controlar toda la red.
Silencio.
—No más caos.
No más variables.
Solo…
dominio.
Rubí retrocedió.
—No…
Noah se acercó.
—Ey…
—Yo no soy eso…
Su voz temblaba.
Por primera vez en mucho tiempo.
—No soy una herramienta.
Lena la miró.
—Pero te hicieron para eso.
Silencio.
Brutal.
Adrián intervino.
—No.
Los miró a todos.
—Eso era el plan.
Una pausa.
—No lo que es.
Rubí respiró.
Fuerte.
—Entonces lo voy a cambiar.
Y esta vez…
no fue duda.
Fue decisión.
Aplausos.
Lentos.
Controlados.
—Hermoso.
Todos giraron.
Y ahí estaba.
Vega.
Real.
Por primera vez.
—El momento de la verdad.
Silencio.
Pesado.
—Llegaste —dijo, mirando a Rubí.
—Siempre iba a hacerlo.
Vega sonrió.
—Lo sé.
Una pausa.
—Porque estás diseñada para esto.
Rubí avanzó.
—No.
Silencio.
—Yo elijo.
El aire vibró.
Fuerte.
Vega no se movió.
Pero el espacio… sí.
El aire se volvió denso.
Pesado.
Insoportable.
Noah cayó de rodillas.
—¡¿Qué es esto?!
Lena resistía.
Apenas.
Adrián apretó los dientes.
—Está manipulando todo…
Rubí dio un paso más.
Y respondió.
El pulso salió de ella.
Directo.
El peso se rompió.
El aire volvió.
—Interesante… —murmuró Vega.
Esta vez.
no fue mental.
Fue real.
Visible.
Energía pura.
Rubí atacó.
Vega bloqueó.
Sin esfuerzo.
—Todavía no entendés.
Contraataque.
Rubí salió despedida.
Chocó contra una pared.
—¡RUBÍ! —gritó Noah.
Lena avanzó.
—No estás sola.
Se unió.
Ataque conjunto.
Dos frecuencias.
Una sincronía imperfecta.
Pero fuerte.
Vega retrocedió un paso.
—Mejor.
Pero sonrió.
—Aún insuficiente.
Adrián avanzó.
Lento.
Seguro.
—Entonces probá conmigo.
Vega lo miró.
Por primera vez…
interesado.
—Así que finalmente…
Una pausa.
—El experimento fallido decide participar.
Silencio.
Noah frunció el ceño.
—¿Qué?
Rubí lo miró.
—¿Adrián…?
Adrián no apartó la vista de Vega.
—No soy fallido.
El aire cambió.
Más preciso.
Más letal.
—Soy lo que quedó cuando el sistema no pudo controlarme.
Silencio.
—Soy la falla.
Y atacó.
Choque brutal.
Tres contra uno.
Energía desbordada.
El lugar tembló.
Las paredes se agrietaron.
El suelo se partió.
Pero Vega…
seguía en pie.
—Perfecto…
Sonrió.
—Ahora sí…
Los miró a todos.
—Esto es lo que quería.
El aire vibró.
Más fuerte.
Más peligroso.
—La convergencia completa.
Rubí respiraba agitada.
Miró a Noah.
A Lena.
A Adrián.
Y luego a Vega.
Sus ojos brillaron.
Más que nunca.
—Entonces terminémoslo.




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