El mundo… seguía.
Como si nada hubiera pasado.
Pero ellos sabían la verdad.
Todo estaba a punto de romperse.
Se encontraban en un lugar nuevo.
Temporal.
Silencioso.
Demasiado.
Rubí estaba sentada sola.
Mirando sus manos.
Temblaban.
Apenas.
Pero lo suficiente.
—No podés sostenerlo así mucho tiempo.
La voz de Adrián.
Rubí no levantó la mirada.
—Lo sé.
—Entonces frená.
Silencio.
—No puedo.
Una pausa.
—Si freno… él gana.
Adrián la observó.
—Y si seguís así… también.
Eso la hizo mirar.
Por primera vez.
—¿Entonces qué hago?
Adrián no respondió de inmediato.
—Elegir.
Todos reunidos.
Noah.
Lena.
Adrián.
Rubí.
—Vega ya no va a esperar —dijo Adrián—. Va a venir con todo.
Lena asintió.
—O nos va a arrastrar a su terreno otra vez.
Rubí respiró hondo.
—Entonces lo forzamos nosotros.
Silencio.
—¿Qué? —preguntó Noah.
—Lo atraemos.
—¿Cómo?
Rubí levantó la mirada.
Y eso…
no le gustó a nadie.
—Usándome.
Silencio pesado.
—Ni en pedo —dijo Noah.
—Noah.
—No.
Se puso de pie.
—No te voy a dejar hacer eso.
Rubí lo miró.
—No me vas a dejar…
Una pausa.
—¿O no querés?
Golpe.
Directo.
—No quiero perderte —respondió él.
Silencio.
—Ya me estás perdiendo —susurró Rubí.
Y eso…
lo destruyó.
Afuera.
Otra vez.
Como antes.
Pero peor.
—¿Por qué tiene que ser así? —preguntó Noah.
Rubí no respondió de inmediato.
—Porque soy la única que puede.
—Eso no significa que debas.
Silencio.
—Siempre es así con vos… —dijo él—. te cargás todo encima.
—Porque nadie más puede hacerlo.
—¡Eso no es cierto!
Silencio.
—Yo estoy acá.
Rubí lo miró.
Dolor.
Real.
—Pero esto… no podés hacerlo conmigo.
Golpe final.
Noah se quedó quieto.
—Entonces decímelo.
Una pausa.
—Decime que esto es más importante que nosotros.
Silencio.
Largo.
Pesado.
Irrompible.
Rubí no habló.
Y eso…
fue respuesta suficiente.
Noah asintió.
Lento.
Derrotado.
—Entendido.
Se dio vuelta.
Pero antes de irse.
—Solo… no te pierdas del todo.
Y se fue.
***
Oscuridad.
Pantallas apagándose.
Señales alineándose.
—Está lista.
La voz de Vega.
Calma.
Segura.
—El núcleo alcanzó su punto máximo.
Una pausa.
—Procedemos.
El sistema entero respondió.
Luces.
Energía.
Activación.
—Es hora de reiniciar.
***
Rubí volvió adentro.
Más tranquila.
Más fría.
—Lo hago ahora.
Adrián la miró.
—¿Estás segura?
—No.
Una pausa.
—Pero lo voy a hacer igual.
Lena dio un paso adelante.
—Si te perdés…
Rubí la miró.
—No me dejes.
Silencio.
Lena asintió.
—No lo haré.
ACTIVACIÓN
Rubí cerró los ojos.
Respiró.
Y soltó.
Pero esta vez…
no fue una explosión.
Fue una señal.
Clara.
Directa.
Inconfundible.
—Vení por mí.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y entonces
El mundo vibró.
Más fuerte que nunca.
Adrián susurró:
—Ya viene…
Lena apretó los puños.
—Esto es…
No terminó.
No hacía falta.
Rubí abrió los ojos.
Y esta vez…
no había duda.
No había miedo.
Solo decisión
El aire se quebró.
La presencia llegó.
Masiva.
Incontrolable.
Y Rubí…
dio un paso adelante.
—Terminemos esto.
#1442 en Fantasía
#1856 en Otros
#122 en Aventura
misterio amor y fantasia, mafia adolescentes accion romance, poderes aventura y fantasía
Editado: 03.04.2026