Ruinas

Capitulo dos

Sorpresivamente mi reporte había quedado entre los tres mejores. Esta era mi última clase del día así que me levanté de mi asiento y recogí mis cosas, lista para dirigirme a casa. Hoy era viernes, así que desde este momento empezaba mi fin de semana.

Sin mucha emoción empecé a caminar, pero fui detenida por la última persona que quería ver.

—Eli.

Mi camino fue bloqueado, pero pase por su lado ignorándolo.

—Eli.

—No me llames así — me detuve enojada.

—Lo siento yo solo, solo quiero hablar contigo. Arreglemos las cosas.

Reí con ironía antes de darme la vuelta y encararlo

—Arreglar las cosas dices, tendrás problemas mentales. No puedes querer intentar arreglar algo que tú mismo tomaste la decisión de dañar —. Sin esperar a que me respondiera seguí mi camino.

Cuando estaba llegando a la salida choque fuertemente con alguien. La persona que estaba de espalda se giró rápidamente haciendo que estuviéramos cara a cara. En el momento que vi su rostro lo recordé al instante, el chico de la noche anterior.

—Tú —dijo el chico con una media sonrisa.

—Perdón por haber chocado contigo— dije y pasé por su lado para seguir con mi camino, pero una vez más aquella voz hablo.

— Hey —no había logrado caminar mucho así que el chico dio unos pasos y estuvo una vez más frente a mí —. No me recuerdas, soy el chico de anoche.

¿Cómo rayos me reconoció si solo nos vimos por unos minutos y estaba de noche y había poca luz en la calle? Ignore mi propia pregunta mental ya que yo también lo había reconocido.

—No, no te conozco, no sé de qué hablas —mentí descaradamente a lo que el chico sonrió.

—¿En serio no me reconoces?

—No, no sé quién eres —volví a mentir.

El chico negó con la cabeza mientras intentaba reprimir su risa.

—¿No eres la chica que me encontré en medio de la calle mientras estaba la fuerte lluvia anoche?

—¿Yo? ¿anoche? ¿lluvia? No se dé qué hablas nunca te había visto en mi vida.

—¿Enserio? Entonces ha de estar equivocado —sonrió una vez más antes de darse la vuelta e irse caminando.

Iba a paso lento de regreso a casa aun pensando en los dos encuentros que había tenido hace unos minutos, primero con el estúpido de Román y luego con aquel chico. No tenía claro aún de porque reaccione de esa manera con el chico, ni porque le mentí al decirle que nunca lo había vista en la vida, aunque era obvio que él sabía que mentí cuando dije que no lo reconocía. La verdad es que no podía sacarme de la cabeza ese momento en el que nos vimos y estaba odiando eso, tenía cosas más importantes en las cuales pensar, como que mañana tenía una cena con mi madre a la que no quería asistir.

De solo pensar en eso me empezaba a dar náuseas y me enojaba el hecho de que iba a asistir.

Después de un largo rato de caminata llegue a mi destino.

Al estar frente al edificio en ruinas y abandonado sonreí, al final siempre terminaba aquí cuando necesitaba despejar mi mente. Siempre al estar frente a él podía verme reflejada en, en sus grietas y en el hecho de que había sido abandonada y olvidado. El edificio era de tres plantas y era enorme. Al estar en el interior subí las escaleras deterioradas hasta estar en el último piso.

Sumida en mis pensamientos recordé aquel momento que llegué a la casa y la encontré en completo silencio.

¿Papa?

Busque por toda la casa llamándolo, pero no respondía, era extraño porque me dijo que al llegar el estaría en casa. Entonces mis pies se movieron instintivamente y me dirigí a su habitación, al abrir la puerta no estaba ahí, sin saber por qué con mi cuerpo temblando por los nervios y con miedo de lo que me podía encontrar abrí su armario…estaba totalmente vacío, y justo así se empezó a sentir mi corazón, agarré mi pecho porque fue como si sintiera que se congelaba dentro de mí, mientras dos lagrimas resbalaban por mis mejillas. Se había ido, papá también me acababa de abandonar.

Una sonrisa triste surco mi rostro ante aquel recuerdo. Mis pies colgaban en el aire pues estaba sentada en el piso del edificio, por lo menos venir a este lugar lograba hacerme sentir un poco tranquila en medio de todo lo que sentía, era un pequeño refugio y agradecía que nadie nunca pasaba por ese lugar. en todo el tiempo que llevaba viniendo aquí, nunca me había topado con nadie más.

En la soledad de aquel lugar abandonado, encontré un reflejo de mí misma. Ambos éramos ruinas, testigos silenciosos de un pasado olvidado.

Una vez más la imagen del chico de la lluvia volvió a mi mente, recordar sus palabras me hicieron sonreír.

deberías esperar que pase la lluvia antes de volver a casa. Bueno, no convertiré esto en una escena romántica donde te dejo mi paragua y nos enamoramos…, así que solo quédate aquí hasta que pase la lluvia.

Sin duda alguna sería un completo cliché si me hubiera dejado su paraguas y se hubiera ido el corriendo mientras llovía.

Al ver el reloj en mi muñeca reaccione con sorpresa al ver que ya había pasado una hora, sin duda alguna era experta en que el tiempo jugara conmigo.

Me levante y me limpie el polvo, respire profundo antes de comenzar a caminar escaleras abajo para irme a casa.

Cuando llegue a mi casa, deje la mochila en una silla que estaba al lado de la puerta y fui hacia la cocina, al estar frente a la nevera tome la foto que te tenía pegada en la puerta, era de cuando estaba pequeña, estaba en un parque y mis padres estaban conmigo, mi papá me sostenía en sus brazos con una gran sonrisa y mi madre miraba a mi padre con su rostro iluminado.

Cada vez que veía esa foto me preguntaba qué había pasado entre mamá y papá, porque si estaban tan enamorados mamá le hizo eso, porque nos dejó, ¿en qué momento su amor por nosotros se apagó?

Sin muchos ánimos abrí la nevera y tomé un vaso de agua. Al terminar volví a la pequeña sala y tomé mi mochila para luego ir a mi habitación.



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En el texto hay: amor, trsiteza, ruinas

Editado: 06.06.2026

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