La lluvia aun caía fuertemente y caían algunas gotas del asiento donde estaba sentada, mi mirada estaba sobre mis manos que estaban sobre la mesa.
—Entonces, supongo que esta vez no dirás que no me conoces.
Levante mi mirada y el chico frente a mi tomaba su café despreocupado. Ahora que estaba cerca pude observarlo de una manera más detallada. Su piel clara, abundante cabello riso y ojos grises, sus facciones eran muy marcadas y tenía una ligera barba.
—Tus ojos y tu cabello son lindo —dije sin poder evitarlo. Era algo que no podía controlar, solía ser muy directa en cosas como esas.
—¿Si?
Asentí en respuesta.
—Te veías muy feliz de bajo de la lluvia.
—Últimamente pocas cosas me hacen sonreír y la lluvia es una de esas pocas cosas.
—Ya, que profundo, pero puedes agarrar un resfriado sabes, la lluvia más el frio que está haciendo últimamente podría enfermarte.
—No me importa enfermarme — me encogí de hombros y el chico frente a mí no dejaba de verme como si fuera algo extraño que no hubiera visto jamás.
—¿Y cómo se llama la chica que no le importa enfermarse?
—Elina.
—Tu nombre es lindo. Yo me llamo Ilian.
Paso un minuto, dos minutos, tres minutos, cuatro minutos, cinco minutos, era como si el chico no quisiera hablar y me diera mi espacio, no me hacía preguntas y eso me impresiono ya que normalmente alguien comenzaría hacerme preguntas si me viera dos veces dejándome empapar por la lluvia. ¿Qué hacías ahí?, ¿estás bien?, ¿necesitas ayuda? El simplemente permaneció en silencio, no se veía incomodo más bien parecía que disfrutaba la noche y la fuerte lluvia que caía.
Carraspeé para llamar su atención ya que sus ojos estaban fijos en la lluvia que caí. Cuando puso sus ojos en mi un extraño sentimiento se apodero de mi haciéndome sentir nerviosa frente a él. No me gustaba ese sentimiento, siempre era muy segura al momento de estar frente a otros, no solía ponerme nerviosa.
—Yo —carraspee —, bueno entonces estas en la universidad.
—Eso creo, tú también por lo visto.
Asentí y me sentí tonta porque había dicho algo obvio.
—¿Y qué estudias?
—Arqueología—abrí mis ojos con sorpresa por su respuesta.
—Increíble, tengo frente a mí a un arqueólogo, nunca había topado con alguien que estudia arqueología —reía porque era algo que verdaderamente me causaba intriga.
—Si lose, no es una carrera que escuches a muchos decir que estudian, me siento orgulloso y feliz de ser uno de esos que pueden decir que la estudia. Me sentiré mucho más feliz cuando pueda decir que soy un arqueólogo oficialmente.
Me pareció simplemente increíble ver la forma en la que sonreía hablando de aquello, eso me hizo ver como verdaderamente era algo que le apasionaba, lo podía sentir aun sin conocerlo, sus ojos brillan al hablar sobre eso y no sé porque, pero fue algo que también causo emoción en mi de cierta forma, y fue algo que me maravillo.
Días atrás anhelaba sentir un poco de emoción, sentir algo y no solo sentir el sentimiento de vacío, de perdida y ahora me encontraba emocionada y maravillada por las palabras de aquel chico desconocido.
—¿Tu que estudias? No espera, déjame adivinar —se puso la mano en la barbilla y puso cara pensativa—. ¡Medicina!
—Dios me libré —respondí con cara de horror.
El chico comenzó a reírse a carcajadas y fue imposible para mí no hacerlo también, su risa era contagiosa.
—Ya veo, no te gusta la medicina.
—No, no sería lo mío ni en esta ni en otra vida.
—¿Entonces qué es? Si quieres puedo seguir adivinando.
—No por favor no lo hagas. Estoy estudiando diseño de interiores —dije con una mueca en mi rostro.
—Es una linda carrera, pero no entiendo porque pones esa cara al decirlo. ¿No es algo que verdaderamente te guste?
—No es que no me guste, es una carrera hermosa, pero creo que no es lo que verdaderamente desee yo, es solo…nada.
La verdad es que escogí esa carrera por mi madre, era la carrera de sus sueños y ella la quería para mí pues ella no la pudo estudiar. Me abandono antes de que empezara la universidad y aun así decidí escogerla, aunque no fuera lo que verdaderamente yo quería, aunque no fuera un sueño propio. Era una locura, ni siquiera me entendía de porque la escogía, tal vez era una forma de aferrarme a algo de ella.
—Bien, si al final eso quieres estudiar de verdad hazlo, pero si no es tu sueño estudia lo que quieras de verdad.
Asentí en respuesta porque no sabía que más responderle.
—Bueno ya ha parado la lluvia —dijo el chico poniéndose de pie.
Al mirar afuera confirme sus palabras, había dejado de llover y ni siquiera me había dado cuenta. Hace tanto tiempo que no hablaba con nadie de esa forma que simplemente me deje llevar de ese momento.
También me puse de pie.
Bueno, creo que ya es hora de ir a casa, el chico asintió.
—Adiós Elina, fue bueno volver a verte.
—Adiós Ilian.
Ya había caminado unos pasos, pero su voz me detuvo una vez más.
—Elina —me gire para verle —¿tienes planes para mañana?