Y aquí me encontraba yo, en una excursión arqueológica, con un chico que había visto solo tres veces en mi vida.
Me sentía súper extraña en ese lugar, había ido a pocas excursiones en mi vida y nunca me imaginé que estaría en una arqueológica. El chico a mi lado tenía una sonrisa de oreja a oreja, sus ojos brillaban al ver todo lo que había a su alrededor, era como un niño pequeño en un parque de diversiones.
El día anterior Ilian me había preguntado si tenía planes, a lo que respondí que no, así que me dijo que lo esperara en una hora acordada justo donde nos encontrábamos en ese entonces, para ir a un lugar, así que aquí estaba yo en una excursión con alguien que no conocía.
—En esta excursión solo veremos objetos cotidianos, inscripciones y escrituras antiguas. Todavía no te he tenido la oportunidad de ir a una donde se puedan admirar los restos de edificaciones antiguas y muchas cosas más que me gustaría apreciar y sé que tendré que apreciar en su momento, aun así, esto también es maravilloso e impresionante.
—Ya lo creo, tus ojos brillan —respondí observando algunas escrituras antiguas que se veían interesantes. El chico a mi lado rio en respuesta.
—¿Si?
Asentí volviendo mi mirada hacia él.
Ilian no me respondió y seguimos caminando en el lugar lleno de personas que observaban todo lo interesante en aquel lugar. Caminamos por todo el lugar mientras Ilian se maravillaba con todo lo que veía y le tomaba fotos con su cámara, yo no entendía mucho de lo que veía, solo lo veía como objetos antiguos, pero él me explicaba y profundizaba en el origen de aquellos objetos, era increíble su pasión, creo que nunca había visto a nadie tan apasionado como aquel chico.
Luego de que recorrimos el lugar completo por un largo tiempo, salimos de allí. Caminábamos y yo permanecía en silencio mientras escuchaba como el chico no paraba de hablar sobre las cosas que habíamos visto anteriormente, yo solo lo escuchaba y sonreía con él ya que no tenía mucho que decir, pero eso estaba bien, me sentía cómoda escuchándolo.
—Perdón por solo hablar sin parar yo, ni siquiera te he preguntado que te ha parecido la excursión, suelo hablar mucho cuando se trata de estas cosas…, bueno realmente hablo mucho siempre. ¿Pero dígame señorita que no le importa enfermarse y que disfruta la lluvia, que le ha parecido la excursión, te has aburrido, sientes que te hecho perder el tiempo? Puedes ser sincera, no me ofenderé —dijo lo último poniéndose una mano en el pecho.
—Me ha gustado mucho —respondí con media sonrisa. El chico detuvo su caminata para mirarme con una ceja alzada— y puedes solo llamarme por mi nombre.
—No tienes que mentir para no hacerme sentir bien, Elina.
—¡Pero si me ha gustado de verdad! —respondí al instante —me ha parecido mágico. Aquello que resulta extraño a los ojos de los que no entienden, pueden descartarlo como inútil, pero todo aquello me ha parecido hermoso.
El chico me observo con su entrecejo fruncido y con una media sonrisa mientras asentía, como si estuviera satisfecho con aquella respuesta.
—Por un momento pensé que te aburrías —dijo esta vez continuando con la caminata—. Es cierto que para muchos simplemente son cosas antiguas y tal vez desgastadas, pero yo solo puedo ver historias a través de todo eso, origen, conocimiento, evolución.
—¿Hay algo en específico que te gustaría ver o algún lugar específico de alguna otra excursión? No sé, a Perú tal vez para ver las ruinas de Machu Picchu.
—Es mi sueño, además de otros lugares donde hay ruinas fascinantes y dignas de observar, podría hacerte una lista y explicarte, pero no quiero aburrirte.
—¡No me aburres! —respondí al instante —enserio.
—Me sentare en otro momento a contarte sobre todas ellas. Ahora creo que debería llevarte a tu casa.
—No tienes por qué molestarte, puedo irme sola.
—Lose, pero yo quiero acompañarte —respondió encogiéndose de hombros.
En ese instante me acorde de las ruinas a la que solía ir a sentarme a pasar las horas y quise mostrarle el lugar a Ilian.
—Sabes que, ahora déjame llevarte yo a un lugar.
—Donde señorita —respondió con los ojos entrecerrados.
—Ya verás.
Durante todo el camino el chico no paraba de preguntarme hacia dónde íbamos y yo solo rodaba los ojos por que no podía dejar de preguntar.
—Yo no te pregunte hacia donde me ibas a llevar cuando nos encontramos.
— ¡Uhh!
—Vamos, hay que tomar el bus.
…
Quince minutos después habíamos llegado al lugar.
Al bajar del bus Ilian miraba con extrañeza el alrededor.
—Esto es muy solitario por aquí…, porque me querías traer aqu…, acaso quieres matarme para vender mis órganos —se detuvo de golpe poniéndose las manos dramáticamente en el corazón, yo rodé los ojos en respuestas y lo mire con una expresión de, ¿enserio?
—Si claro, mis cómplices están al doblar para ayudarme hacerlo —respondí.
Es cierto no había nadie alrededor, porque estábamos en el camino que daba hacia el bosque
—Enserio chica me estas asustando, nos estamos adentrando al bosque —Ilian no paraba de mirar a su alrededor y yo no pude contener mi risa porque parecía nervioso.
—Ilian, no te voy a matar, tranquilo.
—Bueno, lo siento si no parezco estar tan tranquilo, no nos conocemos mucho y ya me estas llevando al bosque. Esto es muy turbio.
—Bueno, yo sin conocerte acepte tu invitación aun sin saber dónde íbamos. Confié ciegamente en un desconocido, que turbio.
—Touche
No respondí me centré en nuestro destino. Cuando estuvimos a unos pasos de llegar me detuve.
—Cierra los ojos.
—¿Qué? ¡No! Ya sí que me asustas, yo no te pedí que cerraras los ojos.
—Anda ya cierra los ojos, solo quiero que te sorprendas con lo que veras.
El chico no muy confiado cerro sus ojos, lo sostuve de las manos para guiarlo, sus manos eran enormes en comparación con las mías, estaban calientes mientras las mías estaban frías.