Ruinas

Capítulo nueve.

Estaba frente a la oficina de orientación de la universidad, solo tenía que dar unos pasos más y entrar a la oficina, estaba decidido, me iba a cambiar de carrera.

Miré detrás de mí y a unos pasos se encontraba Ilian, mirándome con una gran sonrisa y dándome ánimos.

—¡Tú puedes!

Le sonreí antes de asentir y entrar a la oficina. La verdad es que estaba más que nerviosa y asustada porque no sabía si exactamente me iban a permitir cambiar de carrera, ya había cursado varios semestres en la carrera de diseño de interiores y no estaban en fechas de hacer cambios, pero Ilian me había animado a atreverme a arriesgarme de igual manera, él estaba completamente seguro de que me permitirían cambiar de carrera.

Quince minutos después salí de la oficina de administración y orientación de la universidad. A unos pasos vi a Ilian de espaldas a mí, recostado sobre una columna.

Caminé con cuidado hasta estar detrás de él, me puse de puntillas para poner mi mano en su cabeza y remover su cabello. Al hacerlo Ilian se volteó de inmediato con cara de nerviosismo.

—Elina.

Sonreí al ver su rostro preocupado.

—Dime que te permitieron cambiarte.

—Sabes que el tiempo de cambio de carrera ya había pasado hace dos meses y no estará habilitado hasta el año que viene. Me dijeron que debería esperar hasta entonces y que, si no me parecía, que me cambiara de universidad. Sabes que aquí son estrictos.

—¿Qué? ¿Que te cambies de universidad? ¿Cómo pudieron decirte eso? Déjame ir ahí adentro. —Ilian empezó a caminar hacia la oficina y yo lo detuve de golpe.

—¿Qué haces?

—Suéltame, iré a hablar con ellos y les diré que no está bien que te dejen esperando tanto tiempo, aún tienes tiempo de integrarte en las clases, estamos…

—Ya, ya, que es broma.

—¿Qué?

—Que es broma, cálmate.

—¿O sea que…?

Asentí con una sonrisa en mi rostro.

—Empezaré a cursar la carrera de Letras ¡y tomaré el programa de Escritura Creativa!

—¿Qué? ¿Ambas cosas?

—¡Sí! —respondí emocionada.

De repente dejé de tocar el suelo al ser alzada en los aires por Ilian. Comenzó a dar vueltas conmigo y yo no podía dejar de sonreír.

—Ya para, me estás mareando.

Ilian se detuvo y me dejó en el suelo. Tenía una gran sonrisa en su rostro, sus ojos grises brillaban, su pelo rizo estaba revuelto y cubría parte de su frente y, sin poder contener el impulso, me puse de puntillas y traté de ordenarlo un poco.

Por un momento pensé que Ilian me miraría como si estuviera loca y se apartaría, pero al contrario se agachó hasta estar a mi altura.

—¿Está muy desordenado? —preguntó tan cerca de mi rostro que por un momento dejé de respirar, sus ojos estaban fijos en los míos, mi mano aún estaba en su cabello así que la retiré.

—Un poco —respondí removiéndome en mi propio espacio.

Intenté apartar la mirada de su rostro, pero no podía y una parte de mí tampoco quería hacerlo. Tenerlo tan cerca me permitió apreciar con más profundidad su rostro, era tan hermoso: sus ojos, su cabello, su nariz, sus labios… era simplemente cautivador.

Tragué saliva cuando noté que Ilian me examinaba de la misma forma y su entrecejo se frunció.

—Tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida.

Luego de decir eso Ilian volvió a incorporarse y justo cuando iba a responder, escuché una voz que me dejó helada.

—¿Elina?

Miré a Ilian directamente a los ojos antes de darme la vuelta y encontrarme con Alan, pero ¿qué hacía aquí?

—Alan.

Estaba a unos pasos de mí, así que se acercó y cuando estuvo frente a mí miró detrás de mí.

—¿Qué haces aquí? —Alan me preguntó con el ceño fruncido.

—¿Qué hago aquí? ¿Tú qué haces aquí? —le respondí nerviosa.

—Estoy con un amigo, sabes que me gradúo pronto de secundaria y estamos en un tour por las universidades para ver qué tal van. ¿Pero no que estabas en la Universidad del Este? Eso es lo que ha dicho mamá.

—S-sí, yo estoy aquí p-porque vine a ver a mi novio, solo estoy aquí por eso. —Las palabras salieron sin pensarlo y cuando me volteé hacia Ilian este me miraba como si me hubiera vuelto loca.

—¿Este es tu novio? —Alan señaló a Ilian.

—Sí. —Miré una vez más a Ilian y este me miraba con los ojos entrecerrados.

—No sabía que tenías novio, bueno realmente no s…

No dejé que continuara hablando para que no dijera nada que le pareciera extraño a Ilian.

—Alan, él es Ilian. Ilian, este es Alan, mi… mi hermano.

Ambos se dieron la mano con caras serias y empecé a sentirme nerviosa por lo incómoda que se sentía la situación.

—Un placer, soy Ilian, ya tu hermana dijo, soy su novio.

Miré de reojo a Ilian que intentaba ocultar una sonrisa maliciosa.

—Alan, ella ya lo dijo, soy su hermano.

Yo cerré mis ojos con fuerza porque ya me imaginaba a Ilian pidiéndome una explicación de por qué dije eso. Ya le pediría disculpas por ponerlo en esta situación.

Nadie dijo nada por un momento, haciendo que la situación se tornara aún más incómoda.

—Bueno —fue Ilian quien rompió el silencio—, si quieren los dejo solos para que hablen o…

—No, yo realmente tengo que irme, mi amigo ha de estar esperándome.

—Está bien.

—Fue bueno verte, Elina, te escribiré para que quedemos y hablemos, vale, pero esta vez tienes que aceptar.

Yo me removí incómoda en mi espacio antes de asentir.

—Bueno, nos vemos, fue un placer conocerte, Ilian.

—Igualmente, cuñado, espero y nos podamos volver a ver pronto.

Alan asintió con una sonrisa antes de darse la vuelta y marcharse.

Cuando ya estuvo lejos cerré mis ojos con fuerza antes de voltearme hacia Ilian.

—Así que novios, ¿eh?

—¿Por qué le dijiste cuñado?

—Dijiste que somos novios.

—Pero no lo somos de verdad.

—¿Eso quiere decir que sí quieres que sea de verdad? Anda, seamos novios.

—Ilian, ya detente.



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En el texto hay: tristeza, amor, ruinas

Editado: 15.07.2026

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