Estábamos frente a una casa de dos plantas, la casa estaba pintada de blanco y tenía un jardín, mire a Ilian sin entender porque estábamos frente a esa casa. Justo cuando iba a hablar Ilian hablo primero.
—Bienvenida a mi casa.
Abrí los ojos con sorpresa ante sus palabras.
—¿Tu casa? ¿Me has traído a tu casa?
—Sí. Te dije que celebraríamos el hecho de que comenzaras a estudiar lo que amas, así que te he traído donde la persona que cocina más rico en el mundo, mi madre.
Ilian comenzó a caminar hacia la casa, pero yo me quedé estática en mi lugar, no sabía muy bien porque, pero de repente me empecé a sentir nerviosa. Nunca pensé que Ilian me traería a su casa, no quería exagerar, pero ese hecho hizo que me sintiera especial, ¿o no debería sentirme así verdad? Eso hacen los amigos, invitar a sus otros amigos a sus casas.
—Porque te quedas ahí, ven que nadie en mi casa te va a comer.
—¿Hay muchos en tu casa? O-ósea mucha gente.
—No señorita, solo mi madre y la boba de mi hermana, ella sí que podría asustarte un poco, pero no dejare que te moleste, anda.
Ilian al ver que seguía sin moverme, volvió sus pasos a mí, me tomo de la mano y me arrastro hacia dentro.
Saco una llave de su bolsillo y precedió abrir la puerta, el paso el umbral de la puerta y al darse cuenta que yo me había quedado en mí mismo lugar, una vez más, puso los ojos en blanco y me agarro de la mano, arrastrándome hacia dentro.
—Deja de arrastrarme como si fuera un suape viejo—lo señale con mi dedo acusándolo.
El agarro mi mano e intento morderme el dedo.
—Pues deja de quedarte paralizada, te dije que nadie te va a comer.
De repente se escucharon unos pasos acercándose y en serio no sé porque, pero en ese momento quise salir corriendo, justo cuando iba a hablar la voz de una chica me interrumpió.
—No lo puede creer.
Yo me quede mirando fijamente a Ilian que le daba la espalda a la chica, impidiendo que pudiera verla.
—Pensé que este momento nunca llegaría —volvió a hablar.
Ilian se dio la vuelta dándole la cara a la chica.
—No comiences.
—Quítate ya, quiero verlo bien claro con mis propios ojos.
La chica movió a Ilian del medio arrempujándole. Cuando me vio una gran sonrisa se formó en su rostro y yo no sabía cómo reaccionar ante ello así que intente sonreír, aunque no sé si salió como una sonrisa o una mueca de horror por los nervios ya que vi como Ilian se empezó a reír haciendo que lo mirara con mala cara.
La chica era casi idéntica a Ilian, su cabello era riso y sus ojos eran grises, igual que los de Ilian, era una versión femenina de Ilian sin duda alguna.
—Por fin mi hermano ha traído una novia a casa.
—¿Q-que? Y-yo no…
—Solo somos amigos Zahir.
—¿Amiga? ¿Seguro? Pero si tú no tra…—la chica no pudo continuar porque Ilian la interrumpió.
—¿Dónde está mamá?
—Ha salido a comprar algo.
—No piensas presentármela Ilian, que mal educado eres.
—Calla. Elina, ella es Zahir, mi hermana. Zahir, ella es Elina, una amiga.
—Mucho gusto Zahir.
—Chica porque estas tan nerviosa, suelta esa tensión, soy Zahir, como dijo mi hermano y la mejor cuñada que tendrás si se hacen novios, mientras podemos ser futuras cuñadas antes de que acontezca lo de ustedes.
—Zahir —Ilian le hablo una vez más con voz de advertencia.
—Solo era broma chica, quita esa cara. Ven pasa y siéntate.
Me senté en el mueble, mientras Ilian y su hermana se echaban miradas asesinas.
—Entonces son amigos, ¿Dónde se conocieron?
—Eso no te importa, deja de hacerla sentir incomoda.
—Cállate y déjala que responda.
Ilian y Zahir siguieron discutiendo entre si y yo me tome ese momento para observar la casa de una forma más detenida, su interior era muy lindo. El ambiente se sentía acogedor. Justo en ese momento se escuchó la puerta abriéndose, una mujer de unos 40 y pico de años tal vez, entro por el interior de la puerta. Cuando levanto la mirada sus ojos fueron directamente a mí, sus ojos eran grises también, entonces de ella habían heredado el color de ojos. De primera instancia, la señora frunció el ceño, pero luego la cara se le ilumino con una sonrisa.
Ilian y Zahir al darse cuenta de que ella había llegado se callaron.
—Ustedes siempre haciendo ruido— dijo la señora.
Camino hacia nosotros y cuando estuvo frente a los muebles volvió hablar.
—¿Quién es esta hermosa chica?
—Es amiga de Ilian mamá.
A la mujer se le iluminaron los ojos y miro a Ilian sorprendida y en ese momento me quise encoger en mi asiento y desaparecer, tal vez le había enojado que Ilian trajera alguien a su casa sin preguntarle.
—Mamá —Ilian se acercó a su madre— ella es Elina, es una amiga que conocí en la universidad, bueno no fue exactamente en la universidad, pero… en fin. Elina ella es mi mamá.
Me puse de pie para saludarla y, me quede sorprendida cuando la mujer se acercó a mí y me abrazo.
No sabía lo que estaba pasando, Zahir se comenzó a reír y Ilian se golpeó la frente con su mano negando con la cabeza,
—Es un gusto conocerte hija.
Hija, me había llamado hija, sus palabras salieron con amor e hicieron que mi corazón se encogiera.
—Mama, por favor suéltala ya que la vas asustar— Ilian hablo.
—Déjame saludarla Ilian.
Cuando la señora me soltó me miró fijamente y me volvió a sonreír haciendo que me sintiera más incómoda, no porque me molestara sino porque todos se comportaban de forma tan extraña por mi presencia.
—Igual es un gusto señora.
—Por favor, sé que estoy vieja pero no tanto, por favor nada de señora. Llámame Zaríh.
—Tiene usted un nombre muy bonito seño… Zaríh.
—En fin —Ilian volvió hablar—, mama hemos venido a celebrar, Elina va a empezar a estudiar lo que le gusta y porque llevarla a comer algún lugar cuando tu comida es la más rica.
—Oh eso es muy lindo amor, la has traído al mejor lugar, preparare algo muy rico para todos, toma asiento cariño siéntete cómoda.