Al salir de la casa de Ilian bajamos los escalones de la entrada de la casa, cuando estuvimos fuera me acerque a él y poniéndome de puntillas organice un poco su cabello, luego de hacerlo me paralice al darme cuenta de que Ilian me miraba intentando ocultar su sonrisa, haciendo que los hoyuelos en su mejilla se marcaran. Genial, lo había hecho otra vez sin darme cuenta y sin poder controlar mi impulso.
Baje mi mano despacio aun con los ojos fijos en los de Ilian.
—Lo siento, n-no me puedo contener.
—Eso veo.
—Perdón, no lo volveré hacer.
—Puedes seguir haciéndolo, me gusta— Ilian carraspeo— digo no es algo que me molesta.
Asentí esta vez siendo yo la que intentaba ocultar la sonrisa.
—Pero normalmente es el chico que siempre pone el mechón rebelde de cabello detrás de la oreja de la chica, me estás robando eso.
—Descuida, no tengo mechones rebeldes que puedas poner detrás de mí oreja.
—Es cierto, siempre llevas tu cabello muy recogido, no dejas ni un mechón, me dejas con el deseo de hacerlo.
—Olvídalo, déjame a mi ese puesto, yo ordenare tu cabello.
Ilian río ante mis palabras.
—¿Te has sentido bien allá dentro? ¿no te ha hecho sentir incomoda mi hermana o mi madre?
—¿Qué dices? La he pasado increíble, tu hermana es genial y tu madre, gracias por haberme traído, fue un tiempo hermoso.
Y de verdad que lo fue, no sé cómo expresarlo, por un momento me olvidé de toda mi desgracia y me sentí plena con Ilian y su familia.
—Eso quiere decir que debe repetirse. Oh, por cierto, sabía que tenía que decirte algo y no me acordaba. Esta semana que viene no iré a la universidad, me temo que no podremos vernos en nuestro tiempo libre.
—¿Por qué no iras, que ha pasado?
—Oh no, no ha pasado nado, es solo que con un grupo de una clase debemos hacer un viaje de una excursión, la excursión no es aquí, es fuera de la ciudad y durara una semana.
—Oh, entiendo eso es genial, debes estar emocionado.
La verdad sí que era genial para Ilian , y saber que iría a una excursión me hacía sentir feliz por qué sabía que amaba esas experiencias, sobre todo si tenía que ver con su carrera. Pero una parte de mí se sintió triste al pensar que no nos veríamos durante una semana. Lo sé, me estaba acostumbrando demasiado rápido a Ilian, pero era algo que no podía evitar y de cierta forma también me causaba pavor.
—Sé que esta semana empezaras con tu carrera y no estaré para saber que tal, pero nos mantendremos en comunicación, te daré ánimo, ¿vale?
—Si claro, no te preocupes por eso, estaré bien, y además estaré bien sabiendo que vas a estar haciendo algo que te gusta tanto.
—Si estoy emocionado, ¡será una excursión donde nos tocará trabajar como si ya estuviéramos ejerciendo la carrera de arqueólogos!
—Me alegro mucho por ti, enserio.
—Gracias. Vamos te voy a acompañar a tu casa.
—No, no es necesario. Me voy en autobús así que no tienes que acompañarme.
—Entonces déjame acompañarte a la parada de autobús y no me digas que no, iré contigo.
—Está bien.
…
Era lunes y siendo las 7 de la mañana ya me encontraba en la universidad, las clases de inicio de literatura empezaban más tarde, pero tenía que hablar con alguien antes.
Entré al aula y la vi en su asiento, Michelle.
Me acerqué a su asiento y cuando estuve frente a ella esta levanto su rostro, que estaba fijo en su celular.
—¡Elina! ¿Qué has llegado temprano? No me lo creo.
—Quise inspirarme un poco en ti y ser puntual.
—Me siento orgullosa de inspirar a la gente a ser puntual —respondió poniéndose la mano en el corazón.
Empecé a reír por sus palabras, sin duda alguna cuando se trataba de ser puntual Michelle siempre lo era, tenía unan clase de obsesión con ello. Siempre estaba en el curso antes que cualquiera, por eso ahora mismo solo éramos ella y yo en el aula.
—Necesito contarte algo.
—¿Qué paso?
—Ya no seguiremos tomando clases juntas.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Vas a dejar la universidad?
—No, pero me he cambiado de carrera.
Michelle me miro con los ojos bien abiertos.
—Espera, ¿Qué? ¿Por qué? Pensé que te gustaba esta carrera.
—Me gusta, pero no es mi propio sueño y por eso la dejare, para empezar a vivir mi sueño de verdad.
—Elina.
Cuando me di cuenta Michelle tenía los ojos llorosos me asombré, ¡Michelle! Nunca me imaginé que reaccionaria de esa forma. A pesar de que no éramos de ese tipo de amigas que van a todas partes juntas y hablan todo el tiempo por teléfono, nos llevábamos muy bien y ella era una persona increíble.
—¿Cómo me vas a dejar sola si eres la única persona de este curso y de la universidad que tolero?
—Hay buenos compañeros en el aula.
—No, no me agradan, todos y todas tienen sus mentes en basuras, creyéndose superiores y mirando a los demás como bichos raros, siendo ellos los bichos raros, tú eres la única decente aquí.
—Anda ya, Francisco y Martina no son un bicho raro y son decentes.
—Bueno, ellos también. ¿Entonces no nos volveremos a ver?
—Tienes mi numero tonta, podemos hablar por teléfono y quedar. Además, no es como que también me mudare de universidad, tal vez coincidimos en los pasillos.
—Pero, ¿Qué vas a estudiar entonces?
—Letras
—¿Quieres ser escritora o algo así?
—Sí, quiero serlo y formarme en el conocimiento de la literatura en general—respondí con la emoción contenida.
—Nunca lo imagine, lo tenías bien escondido. Oye, por cierto, esto era algo que tenía que preguntar y que también lo has tenido escondido.
—¿Qué paso?
—¿Estas de novia con Ilian?
—¿Qué? ¿Conoces a Ilian?
—Ósea que si son novios.
—N-no, no somos novios, solo somos amigos, nada más.
—¿Si? Permíteme dudarlo.
Reí por sus palabras.
—Estoy diciendo la verdad, solo somos amigos. Pero no sabía que lo conocías.