Miré la hora en mi celular por quinta vez y suspiré porque parecía que el tiempo hoy tenía algo en mi contra. Es loco, pero prefería estar en la universidad que estar tirada en casa. Mientras estudiaba mantenía mi cabeza ocupada pero cuando estaba en casa era un alma en pena que apenas respiraba.
Y apenas iniciaba el fin de semana.
Una parte de mi quiso escribirle a Ilian, pero me contuve con todas mis fuerzas, normalmente era el que me escribía, pero hoy no lo había hecho y la verdad una parte de mí se encontraba ansiosa por eso.
Pasar los días sola en casa eran una tortura, podría trabajar, pero de cierta forma no lo necesitaba para cubrir la universidad. Mi madre me había dado una cuenta que era para cubrir esos gastos, y luego de que mi padre se había ido, días después me topé con una nota en su habitación donde decía que había dejado una cuenta a mi nombre con mucho dinero. La nota también decía: Mantente enfocada en tus estudios, con esto no necesitaras trabajar.
¿Por qué? El no saber un porqué de las cosas a veces es lo que resulta una mayor tortura para nosotros y es una de las mayores torturas con la que luchaba día tras días. ¿Por qué mis padres se habían ido de esa forma? ¿porque mi madre me había dado dinero en aquel momento que fui a buscarla y no me acepto? ¿Porque mi padre se había ido de esa manera y me había dejado dinero de esa forma?
¿De verdad no era suficiente para ellos, que no pudieron quedarse a mi lado? ¿Es que acaso pensaría que al dejarme dinero ambos yo seguiría mi vida feliz como si ellos no me habían abandonado?
Más miserable me hacía sentir el hecho de estar utilizando ese dinero, el que dejo mi padre y el que mi madre aun daba, pero una parte de mi sabía que lo hacía porque eso me hacía sentir que me estaba aferrando a ellos y me hacía creer que de verdad yo no había hecho nada malo para que ellos se apartaran de mí, me hacía sentir que ellos de cierta forma estaban presente y me estaban apoyando.
Mi mirada estaba fija en el techo de mi habitación porque estaba acostada boca arriba en mi cama, sentí la humedad en mis mejillas por mis lágrimas. Cada que terminaba llorando por esto me sentía patética, y sentía tanto miedo porque me llegaba a sentir que no merecía volver a sentirme querida por alguien, ¿Cómo iba aceptar que alguien me quiera sin sentir miedo?
Ilian había aparecido en mi vida y él era tan brillante. Cada que lo veo lo siento como una luz, pero el miedo seguía estando presente.
Me había acercado demasiada a él, ya hasta me estaba sintiendo triste porque no me escribía, sentía como mi corazón se empezaba a emocionar como loco cada que pensaba en él y eso me tiene llena de temor. No quiero ilusionarme para luego ser golpeada con la realidad. Lo peor es que si quería confiar en él, pero, ¿cómo podría hacerlo sin tener miedo?
No es que quería ser cruel conmigo misma, de verdad quería intentar ser feliz, de verdad quería darme la oportunidad de sanar mi corazón y encontrarme con personas brillantes, porque sabía que las había, sabía que aún quedaban personas buenas que no abandonaban a las personas que amaban.
Sabía que merecía ser feliz, todos merecemos ser feliz y nadie debería de robarnos la esperanza de esa manera.
Cerré mis ojos con fuerza y recordé el momento en el que conocí a Ilian, como al levantar mi mirada vi un paraguas azul y al voltearme los ojos más lindo que había visto en mi vida. Con esa imagen en mi mente me levanté de la cama y fui hacia el pequeño escritorio que tenía en mi habitación y abrí mi computadora.
A pesar de que me gustaba escribir y estaba estudiando para ser escritora hace mucho que no escribía personal. Si hacía los trabajos que me indicaban y los escritos que me aseguran, pero más allá de eso, hace mucho que no había escrito algo que fuera apartado de una tarea, algo que saliera de mi corazón, algo que saliera por inspiración.
Pero cada que cerraba mis ojos veía los ojos grises de Ilian y mi corazón se aceleraba y empezaba a sentir inspiración, así que en ese momento quise escribir algo de él.
Pensé en si era necesario ponerle un título y sonreía cuando una idea llegó a mi mente, así que a partir de ahí comencé a escribir.
El chico del paraguas azul.
Cuando cierro mis ojos me encuentro con los suyos, con aquellos ojos tan profundos que me hacen perderme y deleitarme en su hermosura. Al estar frente a él mi corazón siente miles de emociones, al ver su cálida sonrisa y sus hoyuelos marcados me hace sentir feliz, me hace sentir en paz.
La compañía del chico del paraguas azul me hace olvidar de mi dolor y me hace salir de mi zona de confort. Mi vida está llena de miedos, pero cuando lo veo sonreír todos esos miedos se disipan.
Aquel chico que con su paraguas azul me cubrió de la fuerte lluvia y con una expresión de confusión me miró. Como si fuese obra del destino una vez más me encontró y ahora su compañía hace sentir a mi frio corazón la calidez de su presencia.
Y su cabello riso que cae sobre su frente y me atrae a pasar mis manos por él y acariciarlo. Su voz…que al hablarme me hace sentir segura, me hace querer volver a tener esperanza. Su emoción al hablar de las cosas que ama y su atención hacia mi cuando le hablo, haciéndome sentir importante, haciéndome sentir especial…
Fui interrumpida por el sonido de mi celular, fui corriendo hacia mi cama emocionada, nadie me llamaba además de Ilian. Cuando tomé mi celular mi sonrisa se borró al ver que no se trataba de Ilian, era mi madre.
Dudosa de si debía responder o no, al final tome la llamada.
—Elina —se escuchó la voz de mi madre del otro lado de la línea.
—¿Qué quieres?
—Puedes responder de una mejor forma, soy tu madre Elina.
Suspire con frustración al escuchar sus palabras.
—Si bueno, no pensaste en ello cuando me abandonaste y te fuiste a ser feliz con otra familia.