Estaba en mi última clase del día, mis clases del lunes terminaban temprano, solo tenía cuatro materias.
Hoy había sido un inicio de semana terrible, no había podido concentrarme en ninguna de las clases.
Me sentía frustrada, no quería estar en esta posición. Estaba enojada porque no había dejado de pensar en Ilian y en aquella chica, porque él nunca respondió mi mensaje. No quería sentirme de esa manera, no quería sentirme dependiente de recibir un mensaje o en que Ilian me dirigiera la palabra, pero así me sentía, por eso estaba enojada conmigo misma.
Cuando la clase se terminó salí del aula para dirigirme a casa, para esperar que se terminara ese día, empezar otro y que la vida siguiera sucediendo de esa manera.
—ELINA —escuché a alguien gritar mi nombre.
Vaya, hoy continuaba aquello ¿he?
Me di la vuelta y me encontré a Michelle corriendo hacia mí. Cuando me acorde que ella pensaba que Ilian era mi novio, quise salir corriendo, pero sabía que Michelle me perseguiría hasta alcanzarme.
Cuando estuvo frente a mí, se agachó poniendo sus manos en sus rodillas.
—Madre mía, no sirvo para correr —dijo con la respiración acelerada.
—No hubieras corrido —respondí con una sonrisa.
—Si tenía que hacerlo. Creíste que te escaparías de mi para que no te interrogara, olvídalo.
—¿Por qué tendrías que interrogarme? —me hice la desentendida.
Michelle se incorporó y me miro con los ojos entrecerrados.
—Si claro hazte la desentendida. Sé cuándo intentas hacerlo, estuvimos más de un año estudiando juntas. Ven, vamos sentarnos.
Michelle me tomó de la mano y nos arrastró a uno de los bancos que había en el campus.
—No puedo creer que haya recorrido toda mi facultad para llegar a la tuya, pero tenía que preguntarte.
—¿Qué?
—Me dijiste que no eran nada y al final si eran novios.
—Miche…
—Espera —me detuvo— ¿Sabes lo que le paso hace años?
—¿Lo que le paso hace años? —pregunté sin saber a qué se refería.
—Si… aunque no se tal vez debería decírtelo el o…
—¿Qué paso, dime?
Michelle apretó los labios antes de empezar hablar.
—Tengo un amigo que estudia con él. Por cosas de la vida mencionó a Ilian y dijo que sentía pena de él, le pregunté por qué y… algo horrible le paso hace un tiempo Elina.
Mi corazón empezó a latir fuerte al escuchar sus palabras.
—¿Q-qué le paso? —pregunté sintiendo los nervios expandiéndose por todo mi cuerpo.
—Él me dijo que un día como hoy tuvo un accidente de auto, pero no fue solo…sus dos mejores amigos iban con él y…ellos murieron.
Abrí mis ojos en sorpresa al escuchar sus palabras.
—¿Q-que…? —no pude decir nada más, las palabras se habían perdido, lo único que quería en ese momento era ver a Ilian y abrazarlo fuerte —. ¿Has visto a Ilian?
—No, mi amigo me dijo que siempre que es esta fecha no viene a la universidad.
—Y-yo, tengo que irme Michelle, hablamos después.
…
Había llamado a Ilian unas diez veces y a ninguna había respondido. Nunca me imaginé que Ilian había pasado algo tan horrible. Me detuve de golpe al recordar la cicatriz que tenía en el lado derecho de su frente pero que no se podía apreciar a simple vista porque su cabello la ocultaba.
Estábamos en las ruinas, era sábado. Ilian estaba recostado de un gran árbol y yo estaba al frente de él, estábamos hablando sobre mi gusto por la escritura.
No estaba tan lejos de Ilian, así que note cuando se pasó la mano por el cabello que caía sobre su frente.
—Creo que necesito un corte, el cabello cubrirá mi cara completa.
—¿Te lo cortaras todo? —pregunte alarmada.
—No —respondió riendo —. Solo recortare un poco el del frente, lo alineare porque me molesta en la cara.
Me acerqué a él y esta vez fui yo la que, hecho todo su cabello hacia atrás, viendo con más claridad la cicatriz.
—¿Cómo te la hiciste? —pregunte con curiosidad.
—No es nada —respondí Ilian —¿Entonces…?
Había cambiado de tema después de eso, yo ni siquiera me había dado cuenta. Tal vez aquella cicatriz la tenía por el accidente.
Me pase la mano por la cara frustrada. Y justo cuando pensé en rendirme y dirigirme a casa, lo vi.
Sorpresivamente era justo el camino donde nos habíamos conocido, el puente sobre el lago. Estaba de espaldas hacia mí y aun así lo reconocí, podría reconocerlo solo por su cabello donde sea.
Me acerque a él y cuando estuve a su lado note que su rostro estaba decaído, tenía sus manos sobre la barandilla. Cuando él se percató de mi presencia frunció el ceño.
—¿Elina? ¿Qué haces aquí?
—Y-yo, justo pasaba y te vi, este es el camino que tomo para ir a casa.
El asintió y volvió su mirada al frente.
¿Qué se supone que debería hacer? ¿Debería decirle que se lo que le paso a sus amigos? ¿O…?
—Hoy no has ido a la universidad, no te he visto —dije tratando de romper el hielo.
—Yo…no me he sentido bien y no he ido.
Sentí tanta tristeza al verlo así, siempre él era el que estaba sonriendo y tratando de hacerme sonreír a mí, quería tratar de consolarlo, pero no sabía cómo hacerlo, no sabía cuáles palabras decirle para…para que sintiera que estaba aquí para él.
—Ilian, yo sé lo que te paso.
Ilian, que estaba mirando al frente con la mirada perdida se volteó hacia mí con el ceño fruncido.
—Y-yo quiero que sepas qu… —pero no pude seguir hablando porque Ilian comenzó a negar con la cabeza y retrocedió unos pasos.
—¿Qué es lo que sabes Elina? —pregunto Ilian alterado—. No puedo creerlo, has estado por ahí preguntando acerca de mi vida ¿para luego venir a darme palabras de consuelo? ¿Quién te ha dado el derecho para meterte así en mi vida?
¿Qué?
—No-no Ilian yo…—trate de explicarle que no había estado investigando sobre él, que solo me lo habían dicho —. No he estado investigando, solo…