Ruinas

Capitulo diecisiete

Estaba en el umbral de la puerta de la habitación de Ilian. Si, al final termine en la casa de Ilian.

Estaba totalmente empapada por la lluvia.

No quería venir, pero Ilian insistió mucho así que al final estaba en su casa, en la puerta de su habitación. ¿Lo que me ponía más nerviosa del hecho de que estaba en su casa? Que estábamos solos, no había nadie más además a parte de nosotros.

—¿Elina? ¿Qué haces ahí, entra? —dijo Ilian.

Lo mire dubitativa, ¿estaba bien entrar en su habitación estando solos? Ilian, que estaba dentro de la habitación buscando una camiseta para que me la pusiera me miró con una ceja alzada.

—Elina, entra no te voy hacer daño, no soy un asesino.

—Mira qué curioso, los asesinos suelen decirle eso a sus víctimas.

Ilian negó con la cabeza ante mis palabras.

Por fin entre por completo a su habitación y recorrí el interior con la mirada. Todo estaba tan impecable y en orden. En una esquina de la habitación había un escritorio y en la pared había un mural lleno de fotos, como no estaba cerca no pude ver las fotos de las personas, pero si pude distinguir las imágenes de algunos países, otras de ruinas y objetos extraños.

—¿Elina me estas escuchando? —Ilian que estaba a unos pasos de mi tenía una camiseta en la mano.

—¿Qué decías?

—Que buscare ropa en la habitación de mi hermana para prestarte, la mía te va a quedar enorme porque eres muy pequeña y…

—No soy muy pequeña —lo interrumpí.

—Si claro, como tú digas. Quédate aquí, buscare en la habitación de Zahir.

—Espera —dije sosteniendo sus manos antes de que saliera —. ¿Y si tu hermana se molesta? Mejor olvídalo y me voy a mi casa, no quiero ser una molestia.

—Estoy segura que Zahir se emocionaría mucho si supiera que te preste de tu ropa, le caes muy bien.

—¿En serio?

—Sí. A cada rato me pregunta que como esta su linda cuñada.

—¿No le has dicho que en verdad no somos novios? —respondí sorprendida.

Ilian permaneció en silencio por unos segundos y al final salió de la habitación dejándome sola sin responder.

Me quede en medio de la habitación sin saber qué hacer. Observe esta vez de una forma más detenida la habitación de Ilian, todo estaba en perfecto orden, el piso era de madera como el de toda la casa, las paredes eran blancas y las grandes cortinas eran de un azul oscuro que combinaba con las sabanas de su cama.

Observé con más curiosidad el mural lleno de fotos que estaba en la habitación y miré la puerta de la entrada antes de acercarme al mural, que estaba de lado de la pared donde estaba pegado el escritorio.

Había muchas fotos, de excavaciones, de objetos extraños que claramente pertenecían a su área de arqueología, había distintas fotos de varias ruinas que eran desconocidas para mí, excepto por las ruinas de Machu Picchu, ese si me las conocía.

Por otro lado, del mural, estaban fotos de Ilian con su familia, su madre, su hermana…y un hombre, ese debía ser su padre. En otra foto estaba el otra vez con el hombre de la foto anterior, eran prácticamente idénticos, me acerque un poco más a la foto y note que los ojos de su padre eran grises. Entonces Ilian y Zahir habían heredado sus ojos, Ilian tenía varias fotos más con su padre, en cada una de ellas se apreciaba la felicidad en el rostro de Ilian, se veía tan feliz.

Por otro lado, había fotos de él con dos personas más, un chico y una chica, los dos chicos se parecían mucho. Esos debían ser los amigos que había perdido. Sentí un nudo en la garganta al ver su sonrisa congelada en cada una de las fotos junto ala las personas que había perdido.

Estuve a punto de tomar una foto de Ilian en la que estaba sentado arriba de un auto con sus dos amigos, pero justo en ese momento sentí como se abría la puerta. Cuando me voltee Ilian que estaba en el umbral de la puerta miro detrás de mí, donde estaba el mural, para luego volver su mirada hacia mí.

Termino entrando y cerrando la puerta a su paso.

—Creo que he encontrado algo —dijo mientras se acercaba hacia mí. Cuando estuvo frente a mi volvió a mirar hacia el mural —. Creo que ya los has conocido —dijo con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Y-yo lo siento, me dio curiosidad y quise ver.

Ilian no me respondió y me paso por el lado, tomo algunas fotos que estaba en el mural y luego se paró frente a mí.

—Es mi papá, su nombre era Elián —había tristeza en el tono de su voz —. Nos parecíamos, ¿verdad? —dijo con una sonrisa triste mientras me enseñaba la foto.

—Mucho, ya veo a quien tú y tu hermana heredado el color de ojos. Te pareces mucho a él.

—Y ellos son, eran… mis mejores amigos —. Esta vez me enseño una foto de él y sus dos amigos —. Eran hermanos.

Yo no supe que responderle, no me salían las palabras. Sabía que ninguna palabra que digiera sería suficiente para calmar su dolor.

—Su nombre era Sebastián y ella se llamaba Sandra. Cuando ocurrió el accidente ella apenas tenía 20 años, su hermano al igual que yo, tenía 22. Él amaba los autos, Edna por el contrario amaba las motos. Ese día, íbamos simplemente a correr por la carretera pues era el cumpleaños número 20 de…Sandra. Ella solo quería pasar el tiempo con nosotros ese día —Ilian hizo una pausa, su rostro en aquel momento reflejaba tristeza y frustración—. Sebastián manejaba, yo iba de copiloto y ella atrás. La música sonaba en la radio a todo volumen. Iba…ella iba en medio de los dos asientos cantando a todo pulmón. Sebastián, por un momento se distrajo cuando miro a su hermana y justo en ese momento un camión venia hacia a nosotros sin control, había perdido los frenos. El coche se terminó estrellando…perdí el conocimiento al instante y no volví a abrir los ojos un mes después, duré un mes en coma y…

Los ojos de Ilian permanecían en las fotos que tenía en las manos, aun así, pude ver como sus ojos estaban con lágrimas a punto de derramarse. Yo estaba igual, mis ojos estaban cristalizados por las lágrimas.



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En el texto hay: tristeza, amor, ruinas

Editado: 31.08.2026

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