Había muchos pensamientos en la mente de Rulam en este momento. Por una parte, seguía dándole vueltas a aquel ser misterioso y a las intenciones detrás de su actuación; por otro lado, pensaba en la imponente figura que se ocultaba tras el libro secreto. «¿De verdad es este un libro secreto? ¿Quién será el soberano que logró refinar un objeto de clase mundial?».
''No estoy realmente seguro del nivel de poder de este libro, aunque es muy probable que esté al nivel deidad.''
En un par de respiraciones, Rulam salió disparado como un destello, sin decir nada a nadie y sin esperar compañía. Sin embargo, en eso último estaba equivocado. Una sombra se materializó en la misma cueva donde Rulam había estado cultivando hasta hace unas horas.
''¿Qué es esta aura tan extraña? ¿Por qué siento una cercanía ante esta presencia? Esto no debería ser posible... ¿Quién eres? O más bien...''
Este era el mismo ser que logró escapar de Rulam en aquella ocasión, pero esta vez no hubo contacto directo. No fue casualidad, pero el ser ya no estaba seguro de si debería enfrentarlo. Ese último intercambio le habría costado un gran precio y no estaba seguro de poder salir con vida una vez más; al menos, no saldría ileso. No estaba dispuesto a pagar ese costo. Él no era alguien débil y confiaba en su mejor virtud, la elusión, pero tampoco era tonto: sabía que no tenía por qué correr riesgos innecesarios. Salió a gran velocidad de la cueva con pasos sombríos que recorrían los kilómetros como si fueran metros, a una velocidad que rivalizaba con el sonido.
Rulam no podía sentir ninguna presencia cercana. Ignoraba que alguien seguía sus pasos muy de cerca. La persona a la que Rulam buscaba y quería comprender era ahora quien intentaba comprenderlo a él. Pero Rulam no lo sabía. Y, simplemente, no le importaba.
''Este es el lugar donde se asienta la tribu Barjin. Debería poder encontrar a ese goblin pronto.''
En un enorme claro del bosque, había construcciones sencillas hechas a base de troncos y hierbas. Rulam las reconoció al instante; este era el lugar que buscaba. Los goblins más jóvenes corrían por ahí, saltando y luchando con espadas de madera. Algunos disparaban sus arcos a dianas que colgaban de lianas. Nada sorprendente; tan solo eran aspirantes a guerreros. A sus ojos, eran tan débiles como una brisa de viento.
Soltando un ligero suspiro de desdén, Rulam se acercó para que lograran verlo, ya que hasta hace un momento se mantenía oculto.
En cuanto el primero de los goblins detectó su presencia, se tiró al suelo en señal de respeto y se disculpó por no haberlo recibido apropiadamente.
''—¡Saludo al Joven Maestro Rulam! Disculpe mi ignorancia y le ruego me perdone si lo he ofendido —el goblin se veía realmente preocupado. Los demás en el lugar siguieron su ejemplo, arrodillándose y golpeando su frente contra el suelo.'' Rulam no comprendía por qué actuaban con tanto respeto y miedo, pero al ver la escultura de madera en el centro de lo que ahora parecía más una aldea, lo entendió todo. Esto debía ser cosa de Raminides.
''Ese goblin es realmente leal a sus convicciones. No esperaba que tuviese tanta influencia en su tribu... o al menos la tiene ahora.''
Aunque para Rulam esto carecía de importancia, pareció agradarle el inesperado recibimiento. Con una sonrisa sincera, les pidió que se pusieran de pie, diciéndoles que ese trato no era necesario. Sin abordar más el tema, preguntó directamente:
''—¿Se encuentra Raminides? Este joven maestro lo está buscando.''
—¡Joven Maestro Rulam! ¡Joven Maestro Rulam!
''—Lo hice esperar, disculpe la ineptitud de este discípulo, que tiene ojos pero no logró ver la inmensidad del maestro. ¡Es imperdonable!'' .—Raminides llegó en segundos, casi al instante. Se veía agitado; quién sabe qué tan lejos estaba ni qué hacía, pero a su parecer, hacer esperar a Rulam un par de segundos ya era una falta de respeto imperdonable.
Se inclinó en señal de respeto sin siquiera limpiarse el sudor de la frente. Aunque en el fondo estaba feliz por volver a ver a su respetado y amado maestro, seguía culpándose por no haber detectado su presencia antes. Por supuesto, lo que él no sabía es que Rulam había ocultado su presencia deliberadamente. No tenía segundas intenciones, simplemente fue casualidad.
''—Raminides, he venido aquí y quizá ya sepas por qué. No es necesario que te disculpes; yo mismo oculté mi presencia y con tu poder actual es normal que no me hayas detectado. No hacen falta las formalidades, ven conmigo un momento.''
En un instante, Rulam y Raminides yacían de pie a orillas del río que circunda el inmenso bosque de Job. Solo ellos y el cantar de los pájaros los acompañaban.
''—Ahora dime todo lo que sabes acerca de este libro. No te guardes nada, cuéntamelo todo sin limitaciones, hasta el detalle más insignificante. Quiero saberlo. No es necesario que te apresures.''
Rulam sacó de su túnica el libro secreto de la tribu Barjin solo por un instante, para luego guardarlo de nuevo.
''—Maestro, respecto a la información y entendimiento que este humilde discípulo tiene del libro secreto... es realmente muy limitada. Espero no decepcionar al maestro ni hacerle perder su valioso tiempo, ya que mi conocimiento del libro es muy superficial. Aunque lo hemos tenido por incontables generaciones, realmente nunca hemos sido capaces de entenderlo en absoluto. En cuanto a su historia, solo sé que este libro ha sido pasado de generación en generación por los maestros y hechiceros de mi tribu Barjin. Realmente no siempre hubo un hechicero, y no siempre este fue el líder, pero lo único que nunca cambió fue ese tesoro, que ahora pertenece al maestro.''
Raminides estaba nervioso; no quería que su maestro hubiera hecho el viaje en vano, pero no mentía respecto a su nulo conocimiento del objeto.
''—Raminides, sé que no te guardas nada y entiendo lo difícil que es para ti comprender las inscripciones del libro. De hecho, sé que es imposible para ti, ya que yo mismo lo he intentado y parece una montaña insondable.''