Rumores que matan

Capítulo 4

Annie llegó rápido a la casa de Marta y después de cenar y charlar un rato con sus padres en el jardín se quedaron solas en el porche.

—Hay muchas cosas que me gustaría hacer pero hay que reconocer que somos unas cobardes—dijo Annie mientras daba un sorbo a su refresco.

Marta la observó y comenzó a sonreír.

—Ella ha contado cosas de nosotros y se ha reído¿Y si nosotros hacemos lo mismo?—

Annie levantó la cabeza.

— Entonces investigar un poquito cómo es y a ver qué podemos contar de ella. Porque lo de que es una pegona o una matona y demás , ya lo sabe todo el mundo—Marta la interrumpió.

—Nos lo inventaremos. Por ejemplo que ayudó a una banda de ladrones a robar coches, o que pega a su madre , o por ejemplo si quieres que nos riamos un poquito, que le gusta comer comida de perro. No sé algo así—

Annie es echó a reír.

,—Pues coge la impresora, escribimos un texto con que le gusta comer comida de perro cuando está sola, y y lo pegamos en el panel del instituto dado la vuelta para que el primer tonto que vea un hoja en blanco y la gire lo leea—

Ambas siguieron entre risas pensando todo lo que se pueden inventar mientras comenzaban escribir el texto.

Por la mañana antes de que nadie llegase, Marta pegó uno de sus carteles en la puerta de la entrada, mientras que Annie, hacia lo mismo por la parte de atrás.

Ambas se adelantaron, y con mucha habilidad y fuera de los ojos de los demás, metieron varias hojas por debajo de las clases . No habían empezado las clases y ya había risas por todos los sitios, pasándose las hojas uno a otro.

Catherine entró con su novio como una mañana normal y al preguntar a que venían tantas risas y por qué todo el mundo la miraba, se quedó atónita a leerlo.

—Eso es mentira—gritó.

Catherine corrió hacia Marta y Annie, y antes de que las hiciera nada la dijeron que ya no habían sido ,con lo cual su foco se dirigió a otro de otras clases con el cual ella también tenía conflictos.

En mitad del caos ,su novio le quitó la mano de encima y se marchó dándole la espalda avergonzado cuando le preguntaron a él si este también comía en el suelo con su perro.

Durante toda la jornada las risas fueron en aumento, y ella se miraban con disimulo en señal de victoria ya que el mal trago que estaba pasando Catherine era digno de alegría.

—¿creo que su novio también se merece su merecido verdad? —le dijo Annie a Marta en voz baja.

Marta sonrió y la emplazó a verse después de clase para planear otro rumor. Sin embargo por la mañana y una vez ya tenían claro todo lo que iban a hacer, algo la sorprendió y es que, alguien las había imitado contando algo de un chico del instituto el cual no conocían absolutamente de nada. El rumor era que le quitaba el coche a su padre cuando estos no estaban y lo paseaba por la calle durante la noche algo que impactó a los profesores. Tuvieron que hablar con sus progegenitores para saber si eso era verdad o mentira. Pero mientras todo esto ocurría todos los focos, se dirigían a él.

Con el paso de las semanas ellas junto con algunos otros, fueron contando cosas de otras personas, convirtiéndose en una costumbre donde ya había apuestas de quien iba a ser el siguiente. Para ellas era un juego , que comenzó como una simple venganza y para el resto era una diversión mientras que para los profesores empezaba a ser irritante tener a todos los alumnos del instituto tan alborotados.

Sin embargo la cosa se empezó a poner seria y los rumores empezaron , a dejar de ser divertidos ya que entre unos y otros se iban confesando cosas ,secretos que ya no eran divertidos. Pero lo peor estaba aún por llegar...




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