Rumores que matan

Capítulo 10

Catherine fue arrastrada por la parte de atrás del instituto sin que nadie la viera. Detrás entre los arbustos había una alcantarilla, por el cual descendieron despacio para no caer. Una vez descendieron varios metros, camino por un pasillo cuyo olor era muy fuerte hasta que con una llave abrieron mi cuarto.

—Si no deja de quejarte me voy a poner nerviosa—

Catherine la observaba sin creerse todavía que fuese ella la artífice de todo. Catherine quiso colaborar no se opuso y trató de mantenerse tranquila.

Su móvil estaba encima de la mesa así como con todos sus pertenencias pero al mismo tiempo había bastante más cosas con lo cual no estaba sola en aquel lugar.

—Este lugar es un poco secreto. En la antigüedad este colegio se usó para hacer rituales y sacrificios. Sé que suena extraño y que no me vas a creer en nada pero es así. La entrada es oculta y te aseguro que hay más de una aunque tú solo has y vas a conocer una—

En ese instante Catherine fue arrastrada hasta un salón donde había más gente amordazada y con los ojos tapados . Todos estaban heridos y en un aspecto lamentable quedando al borde de la muerte algunos de ellos. Una persona más entró en aquel salón y se puso a observar a las demás personas levantando la cabeza y mirando el estado en el que estaban.

—Hay que empezar en breve a estos cuerpos no les queda mucho y ya son demasiados días aquí. La próxima vez los mantienes en mejor estado porque si no no nos serviran—

Peter condujo hasta la casa de su abuela donde dejó el coche aparcado al lado del porche.

Subió a su habitación agarró una mochila y camino hacia el instituto a paso tranquilo y observando el reloj cada pocos minutos. Como había hecho otras tantas veces, atajó por caminos evitando calle residenciales, o pasar por zonas pobladas. Caminó durante varios kilómetros hasta que se detuvo, intuyendo que algo no iba bien.

Abrió su WhatsApp y leeyo un mensaje que tenía sin leer.

Tienes que estar aquí en 20 minutos. O llegas antes de esa hora o tus sueños se habrán esfumado .—

Peter aceleró el paso cuando recibió otra llamada justo a continuación.

—Necesitamos esa mochila. Date prisa de una puñetera vez. Tengo aquí al tipo y se tiene que ir antes de que de que comience todo—

Peter comenzó a correr cuando una persona se interpuso en su camino tirándola contra el suelo.

Peter se giró y antes de que si quisiera dar cuenta una persona la agarró del cuello, y la inmovilizó en pocos segundos. Colocó su pierna por detrás de la suya y la acercó a la rodilla.

—Un golpe en seco y te parto la rodilla. ¿Quién va a querer un jugador con la rodilla rota por varias partes?.—

—¿Quién eres ?—preguntó Peter asustado.

—Qué más da quien sea. Lo que me tienes que decir tú ,es si quieres que te rompa la rodilla o no. Ahora si quieres que te la rompa ahora mismo , no respondas . Por el contrario si colaboras podrás jugar al fútbol durante muchos mucho tiempo—

Peter respondió de inmediato.

—Vale colaboraré pero no me hagas nada—

—Llévame donde está Catherine— dijo el hombre, apretándolo de las muñecas.

Peter no respondió , hasta que noto un chasquido en la muñeca.

—Primer aviso—

—Yo no sé dónde está Catherine ni sé quién es—dijo Peter en una posición muy incómoda.

El joven resopló mientras observaba los gestos de Peter. Tras unos segundos donde miró fijamente a los ojos acercó su mano a la rodilla y le dio un golpe seco bastante flojito lo suficiente como para provocar un dolor intensivo.

—Sé que me están mintiendo cabrón mierda. Dime la verdad porque se quién eres, sé que conoces muy bien a Catherine , y el próximo golpe te parto uno de los huesos—

Peter cerró los ojos mientras sudaba en abundancia.

—Me van a matar si te lo digo—respondió Peter muy agobiado.

—Pues mira tu situación es la siguiente. Si me dices dónde está y me llevas hasta ella , te puedo ayudar y no te pasará nada. Por el contrario si no me lo dices y sé que me están mintiendo, te dejo en una silla de ruedas para toda tu vida. Así que tú decides. O me llevas hasta allí o no volverás a andar nunca más—

Peter levanto la cabeza y observó las manos del chico.

—Hay que darse prisa. El ritual empezará a las 23 , por lo que nos quedan veinte minutos para llegar. Déjame que haga una llamada para que sepan que voy de camino y no sospechen—




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