Ryu

1. Dentro de lo absurdo

Mi cuarto no era muy grande, pero tenía un acogedor balcón; el sol poco a poco se apoderaba de cada rincón. Su calidez, atravesando mi piel, me permitía sentirme vivo; aún podía sentir el olor de las colillas de cigarrillos tiradas en una esquina. Sabía que todo era un desastre, pero aun así me atrevía a vivirlo.

Ni en mi propia cama era capaz de sentirme seguro; sabía que me vigilaban de día, de noche, cada acto, cada gesto. La única rebeldía que podía aceptar era el silencio: no hablar, no actuar, aceptar mi realidad.

La orden lo había conseguido, el control...

Habían prometido paz, tranquilidad, seguridad; que podíamos salir a la calle y ser nosotros mismos. Todos lo creyeron, yo les creí... y tuvieron razón, todo es "perfecto". No hay autos por las calles, no hay vecinos ruidosos, no hay campeonatos ruidosos en las canchas; hay silencio, miedo por actuar diferente, miedo por pensar o... miedo por ser uno mismo...

Empezaron los parlantes a funcionar; solo la orden podía usarlos. Siempre a las seis en punto de la mañana sonaba su frase:

Ryu es tu voz

Ryu es tu ser

Ryu es quien debes ser

Era hora de empezar el día, debía alistar la ropa ordenadamente; hacer fila en la ducha del edificio, esperar mi turno. Nos daban 15 minutos, una toalla mediana, algo suave para el tacto, una pequeña barra de jabón suficiente para una lavada y un poco de crema dental.

El uniforme es el mismo para todos, cada 4 semanas lo renovaban, cada vez con algunos cambios sutiles; poco a poco se volvía más minimalista y con menos colores. Después nos entregaban un pequeño recipiente con tapa para el desayuno y debíamos esperar pacientemente en la entrada a la habitación mientras nos indicaban el sitio del trabajo de hoy.

Suelo cargar conmigo una agenda escondida debajo de la ropa; me gusta escribir sobre las atrocidades de la orden por si algún día alguien se rebela.
Dentro de la orden te dejaban escoger dos trabajos que favorecieran a la sociedad y a la orden. Comencé como un simple mensajero; acataba cada necesidad de Ryu para controlar la sociedad y la hacía cumplir a su voluntad, hasta un día donde su orden fue el control total de la educación.

Comenzó con jardines, colegios e instituciones públicas; al cabo de unos meses no existía la educación privada. Las universidades se acabaron. Todo aquel que desafiaba a la orden desafiaba a Ryu. Comenzó con ejecuciones públicas, cada día más atroces e inhumanas; tanto niños como adultos le temían y, gracias a ello, surgió su castigo definitivo: "Staroza" o el desierto de lo absurdo.

Todo aquel que la orden consideraba una amenaza al mundo utópico de Ryu era condenado a atravesar un desierto creado por la orden. Sin vida, sin agua, solo arena teñida de un tinte azul oscuro. La orden era clara: si lograbas atravesar a Staroza, se te permitía volver a tu vida bajo los mandamientos de la misma; y si no... tanto tus recuerdos como tus huesos quedaban sepultados bajo la espesa arena azulada.

Gracias a esto, me volví profesor de la orden, para evitar que alguien caiga en manos de Staroza.



#114 en Ciencia ficción
#568 en Thriller
#201 en Suspenso

En el texto hay: miedo, distopia, sociedad

Editado: 13.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.