Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 1

Tres años atrás

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Mis lentes están perdiendo su eficacia.

Mi miopía ha empeorado estos últimos años. ¿Es por estar todo el tiempo en la computadora? No es que esté por ocio, sino que, es por estar estudiando e investigando ciertas cosas de la secundaria. Debo tener mis notas excelentes. Impecables. No me importa si me dicen que soy una nerd por andar metida en libros.

Mis planes son fáciles: graduarme e irme a una buena universidad.

—Ya salieron las notas.

Echo un vistazo al montón de alumnos que van a ver sus notas en la tabla que está ubicada en medio pasillo. Lo hacen cada que termina un examen. Algunos se quejan y otros suspiran aliviados.

Acomodo mis lentes y observo los puestos.

Primer puesto: Arther Brewer.

Segundo puesto: Kristy Palmer.

Tercer puesto: William Parter.

Con un mal sabor a la boca, me retiro de ahí. ¿Por qué siempre tengo que ser la segunda en las notas? Quiero decir, ese chico hasta falta a clases. Lo he visto dormirse en su pupitre, sin darle importancia a sus notas. ¿Por qué tiene que estar en primer lugar?

¡Yo he estado estudiando hasta quedarme dormida en mi escritorio!

—¡De nuevo estás en primer lugar, Arther! —exclama uno de los estudiantes al verlo llegar. Su mirada sigue siendo igual. Solo evalúa sin importancia—. ¿Tienes un secreto para siempre sacar la mejor nota?

Él encoge los hombros.

—Solo comer bien y prestar atención en clases.

¿Prestar atención en clases dijo ese chico? ¡Si se duerme al escuchar lo que dicen los profesores!

—Si sigues así hasta que vayas a la preparatoria, podrás ingresar a una buena universidad, chico.

—No tengo todavía planes en ello. Solo disfruto de la vida.

Muy de él.

Chasqueo con la lengua y me retiro de ahí hasta volver de nuevo a mi pupitre y guardar mis útiles escolares. No quiero ver a mi rival celebrar cuando sé cómo es en el aula.

—¿Será que sabe copiar? —pregunta uno de mis compañeros en el salón—. Siempre está en primer lugar. Todos sabemos que se duerme en clases.

En eso tiene razón.

Sin embargo, no se me ha cruzado la idea que Arther Brewer, sea ese tipo de chico. No lo he visto hacerlo. Más bien, cuando hay examen, termina primero sin complicaciones.

Como si su cerebro fuera una máquina programada y sabe que poner ahí.

Así es él. No he visto indicio que copie.

—¿Qué opina la nerd Palmer del curso? —cuestiona otra compañera. Esta es hermana menor de la líder del club de animadoras—. ¿Piensas que ese chico guapo sea copión?

Es una buena pregunta que no participaré.

No digo nada y guardo todos mis útiles en mi mochila. Deseo ignorarla, pero ella estira una de sus manos que impide movilizarme.

—No participaré en una pregunta que no veo que tenga pruebas —comento con la mirada fija en ella—. Además, no me interesa si Brewer copia. Si es así, él será que se perjudicará en un futuro. —Retiro su mano—. La verdad siempre saldrá a la luz.

Ella hace una expresión desdeñosa.

—Eres valiente para ser la segunda en todo.

Trata de intimidarme.

—Ser segunda no es del todo malo —comento—. Al menos ocupo un rango notorio en la lista de notas.

Eso es todo para que agarre mi mochila y la lance a un lado, en señal de molestia. Mi llavero de mi personaje favorito de anime, sale disparado al suelo.

¡Mi colección!

Deseo ir hacia él, pero una presencia se agacha recogiendo mi llavero. Cabello castaño claro y ojos oscuros. No es nada menos que el protagonista de la conversación, quien sujeta lo que es mío.

Sus ojos se fijan en mí y en sus labios se dibuja una sonrisa jovial.

—Es verdad. Ser segunda no es nada malo. Tú misma lo dijiste, estás en un rango notorio —comenta con mi llavero en sus manos. Voltea a mirar a las que hablaron. Estas retroceden—. Dicen que he copiado. Bien, entonces, vamos dar pruebas que no fue así.

Entre las miradas de los demás compañeros que se han amontonados al ver la escena, se acerca a la pizarra y empieza a escribir todo lo que estuvo en el examen a la perfección, incluida las preguntas.

Permanezco de pie y petrificada.

¿Cómo pudo aprenderse todo eso? ¡Parece una máquina! Su mano se mueve con elegancia en la pizarra, hasta terminar las diez preguntas que tuvieron en el examen.

—En mi caso, es fácil aprenderme con facilidad todo lo que veo y escucho —comenta, volteándose a vernos. Tiene una sonrisa en el rostro—. No necesito utilizar métodos deshonrosos, como copiar. Confío en mis habilidades de aprendizaje.

Ha dejado a todos en silencio y asombrados.

Con una sonrisa se acerca hasta mí y entrega mi llavero.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 13.02.2026

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