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Esta vez, pude dormir mejor que la noche anterior. El autobús ha pasado muy tarde. Por eso, con tanto atareo, mi cabello está despeinado. No presto tanta atención a mi apariencia como otras chicas. Solo lo amarro bien alto con un lazo rojo y ya está. ¿Por qué darme complicaciones con cosas sencillas que tienen que ver con mi figura personal?
Llego justo cuando la puerta de la secundaria se cierra.
Es la primera vez que me pasa esto en toda mi vida estudiantil.
—Casi llegas tarde también.
Es un chico de primer año, quien tiene su uniforme todo desordenado por la maratón que dio. Su cabello es oscuro con unos ojos claros que resaltan con la luz solar.
Se parece a alguien…
—Es la primera vez que me pasa —confieso, arreglando mi uniforme—. Eres de primer año.
—Sí. Soy nuevo.
Muy normal.
—Es un gusto. Espero que disfrutes tu nueva vida en este lugar —confieso, mientras miro la hora—. No llegues tarde mañana. Pueden restarte puntos de tu conducta. Eso perjudicaría en los puntos totales de tu nota parcial.
Sonríe.
—Me llamo Lynel. ¿Cuál es tu nombre?
¿Qué?
Volteo a mirarlo. Es raro que uno de primer año pregunte por mi nombre.
—Kristy Palmer. Voy en tercer año de secundaria —respondo—. Un gusto de conocerte, Lynel.
Ese fue nuestro saludo corto para luego despedirnos.
La sonrisa de aquel chico de primaria, se me hace conocido. ¿Dónde he visto a alguien sonriendo así? ¿Será el hermano de uno de mis compañeros?
Bueno. Quizás, no lo vuelva a encontrar más. El otro año, debo ingresar por el lado contrario, ya que pasaré a primer año de preparatoria.
▬♥♥▬
Llego justo cuando hay un tumulto de estudiantes en el salón.
Medio que piso el salón, me percato que sucede. En el pizarrón, está nada menos que Arther, el cual, resuelve un ejercicio matemático largo con destreza. A un lado, hay otro estudiante que hace lo mismo. Reconozco quien es, porque es su nota de examen estaba en tercer lugar.
William Parter.
El chico que tercer lugar.
No pensé ver a ambos competir en la pizarra. ¿A qué se debe esto?
—Le dijo que no era bueno en matemáticas —comenta una compañera a mi lado—. Arther solo dijo: “te demostraré de lo que soy capaz” y se pusieron a competir.
Ya imaginaba eso.
Arther lo resuelve con una tranquilidad abrumadora, como si fuera una máquina perfecta en lo que respecta a esto. Coloco mi mochila en mi asiento y saco todos mis útiles para tenerlos listos.
Después de un par de minutos cortos, se dictó al ganador.
Ni para que mirar quién gano. Eso ya lo sé demás.
—Gané, Palmer.
El ganador se sienta a mi lado con una sonrisa victoriosa.
—Lo hiciste.
—¿Y bien? ¿No me dirás que quieres también competir conmigo? —pregunta, dando toques pequeños con sus dedos sobre el lado de mi puesto. Lo miro con una ceja arqueada—. Hoy demoraste. Siempre eres la primera en estar aquí.
—El autobús demoró en pasar.
—Con razón. Dudo que la señorita perfecta, pueda quedarse dormida de la nada —informa sonriendo. Los estudiantes han vuelto a sus asientos—. ¿Al menos si desayunaste? Si no es así…..—Saca algo de su bolsillo. Es una barrita energética. ¿Él come esto?—. Te lo regalo. Ayuda mucho en el hambre deprimida.
—Ya desayuné. Además, tengo una alimentación equilibrada.
Ríe.
—También imaginé eso.
—Soy muy buena en matemáticas —espeto, haciendo que soltara una sonrisa—. No te creas que eres el mejor.
Sus ojos se afilan y en su boca emboza una sonrisa juguetona.
—Comprobemos.
Eso basta para sujetarme de la mano y llevarme a la pizarra. De nuevo, los estudiantes nos observan con atención, mientras Arther agarra un libro de matemáticas financieras. No sé cuánto tiempo pasó, pero hicimos varios y en todos quedamos iguales, hasta que el profesor de literatura llegó y ordenó que volviéramos a nuestros asientos.
Este chico es increíble.
Puede que sea muy inteligente, pero eso no quiere decir que lo deje ganar.
También tengo cualidades que estoy orgullosa de mostrar.
—Eres una sabelotodo, Palmer.
No digo nada y de mala gana leo mi libro de literatura, quien es cubierto por un caramelo de sabor a melocotón. Lo observo con una ceja arqueada, mientras él solo sonríe juguetón.
A veces, no entiendo su comportamiento.
▬♥♥▬
Termino de salir del cubículo del baño, encontrando nada menos que Lorette con su grupo que empiezan a rodearme. No pensé encontrármelas aquí y de este modo. No es cómodo tener que estar rodeada de esta manera. A pesar de ello, mi mente se enfoca en no llegar tarde a la siguiente clase.