Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 6

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Hay otro receso pequeño y enseguida, Ather sujeta mi muñeca y me saca de clases con las miradas de nuestros compañeros, directo al sitio donde muchos estudiantes les gusta ir a molestar, estar solos o a experimentar momentos de pareja.

A la terraza del edificio.

Llegamos y nos sentamos en una sombra, donde él me entrega una funda llena de chucherías. Algunos son sánduche saludables. Lo observo sin saber que mismo decir ante su acto extraño conmigo.

—¿Qué es ahora?

—Solo quería alimentarte —responde, sacando un sánduche para darle una mordida—. ¿Está mal dar de comer a mi compañera y rival de clases?

En efecto, somos rivales.

—No es necesario esto.

—Lo es —insiste sonriendo. El viento sopla fuerte, meciendo nuestros cabellos. Su perfil es tan relajado. ¿Acaso nunca se ha estresado en nada este chico?—. Escuché que estuviste en el baño con el grupo de la hermana menor de la líder del club de animadoras.

Oh. ¿Quiere consolarme?

—Sí, pero no pasó a mayores —contesto, acomodando mis lentes y viendo las chucherías que compró—. Solo dijo cosas que no tienen lógica y a la vez sí.

Él voltea a verme.

—¿Es sobre mí?

—Sí —respondo, sacando un sánduche y viendo lo que contiene—. Piensan que estoy enamorada de ti.

Se atraganta con lo que tiene en la boca.

—¿Tú?

—Sí —respondo, sacando la bolsa del envoltorio del sánduche—. Les dije que mis planes no eran eso. ¿Por qué nos enamoraríamos? Es absurdo pensarlo.

Él limpia su boca.

—¿Nunca te ha gustado nadie, Palmer? —pregunta de la nada—. No me digas que, en tu cabecita de sabelotodo, no se le ha cruzado eso.

—Yo me esfuerzo mucho estudiando, no como otros que faltan a clases seguido.

Ríe entretenido.

—A diferencia de ti, Palmer. Yo tengo alguien que me gusta y quiero darle mi primer beso.

Resoplo. No pensé escucharlo decir de este tema.

—¿En serio piensas que me crea eso?

—Que cruel. ¿Piensas que no soy un chico puro, Palmer? —replica en un melodrama de comedia. Saca mis lentes y se los pone él, mientras me regala esa sonrisa que todos comentan. Un arco dental perfecto que derrite a cualquier chica de nuestra edad—. Te juro que no soy como piensas en el tema de chicas. Deberías dejar de mirarme así, sabelotodo.

Un chico puro.

No pensé eso de él. Más bien, es lo contrario.

Al verlo, solo pienso que será popular cuando entre a la preparatoria.

—Eres muy niño para pensar en romances.

Ríe más fuerte.

—Hablando así, pareces una vieja.

—Solo digo la verdad —respondo—. Tampoco pensé que te gustaba alguien. —Muerdo un pedazo de sánduche—. Tienes un primer amor. O así lo llaman a eso.

—Sí. Por eso, he decidido guardar mi primer beso para mi dama exclusiva.

No evito reírme al escucharlo decir eso.

—¿Y salen otras damas exclusivas más adelante? —pregunto, volteando a mirarlo con una sonrisa—. ¿Podrías seguir enamorado de tu dichoso primer amor, Brewer?

Una brisa de viento pasa y de nuevo sonríe con esa expresión jovial. Entiendo un poco lo que dicen de él. Es un chico muy único. Entre medio de una mirada de curiosidad, vuelve a colocarme los lentes y termina con jalarme la mejilla.

—Quiero ser un chico diferente.

—¿A qué te refieres con diferente?

—Deseo ser el chico de esos que son difíciles de conseguir —comenta, mientras sigue comiendo entretenido—. Un sueño cumplido para cualquier chica.

No pensé escuchar esto viniendo de él.

—¿Por qué piensas eso?

—Porque sé lo que es ver a una mujer llorar por un hombre que la lastimó, Palmer —confiesa, haciendo que volteara para verlo sorprendida por su confesión. Él solo sonríe—. Quiero ser diferente a mi padre.

Ahora comprendo a lo que se refiere.

Por eso, insiste mucho en este tema.

No tiene una buena figura paterna. Por eso, quiere ser diferente.

—Si vas por un buen paso, puedes llegar a ser el príncipe para ella —confieso, volviendo a comer—. Además, eres inteligente. Tienes buenas notas.

Sonríe.

—¿Así te gustan los chicos?

—No hablo por mí. Debe ser normal querer a alguien inteligente a tu lado —comento, mirando el panorama de la terraza—. Uno debe sentirse orgullosa de su pareja.

—Entonces…..tu tipo ideal… ¿Es inteligente?

Si me proyecto a futuro, puedo pensar quién sería mi tipo ideal.

—Un hombre inteligente —confieso, mordiendo otro pedazo de sánduche—. Lo tendría en la universidad.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.03.2026

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